"Entrá por el túnel, que no te vea nadie"
-
El Gobierno felicitó al flamante primer ministro electo de Hungría, Péter Magyar
-
Milei encenderá una de las antorchas de la independencia en Israel
Expectante estaba Cristina Fernández, venida también de Venezuela, que es la más amiga del nuevo ministro. Compartieron la cúpula del bloque PJ en la Convención Constituyente de Santa Fe en el cual mandaba Augusto Alasino; Rosatti era vicepresidente 1° y Cristina vice 2a. Ella lo llamó para ser procurador del Tesoro cuando Kirchner hizo cesar a su abogado de siempre, Carlos Sánchez Herrera, al conocerse lo que el Presidente sabía (fue defensor letrado del ex general Viola, como hijo del general Juan Carlos Sánchez, asesinado por las guerrillas en 1972).
Rafael Bielsa, que supo del llamado desde el avión, contrajo grave deuda con su Presidente ayer al atribuirse ante un cronista amigo la paternidad de la idea de que Rosatti mudase de despacho. Lo recomendó como rosarino, pero los Kirchner no dejan pasar esas cosas.
La charla recorrió lo que según Presidente y ministro tiene que ocurrir desde hoy en el edificio Océano (sede del ministerio en la calle Lavalle, que tiene uno de los más envidiados despachos de la administración, el que usó el titular de Bunge y Born, Mario Hirsch).
. Kirchner considera que con Béliz se cerró una etapa de trabajar en el tema seguridad a espaldas de lo que pide el público, con proyectos que nunca alcanzan concreción. Hay que ir -se le escuchó el sábado y lo venía diciendo desde el último mes-a una política más racional, más normal. No hay detalles.
. Quiere que Rosatti maneje la Policía como se debe manejar desde un gobierno. Es decir, según él, con autoridad pero sin descalificarla como institución. Esto implicaría un cambio en la percepción del gobierno, que parece dedicado más a competir con los uniformados como si se ignorasen las claves de cualquier tipo de mando, que se basa en la lealtad, el respeto y la iniciativa de la tropa. «Cada vez que estuve en un cargo lo ejercí en plenitud», suele repetir Rosatti.
. Más importante: Rosatti tiene que trabajar en un manejo del orden público -es decir, el activismo piquetero que encuentre un punto medio entre dos extremos: el que respalda hasta hoy el gobierno de que cualquier represión termina con un muerto, y el no hacer nada. Hay toda una política en el medio que Presidente y ministro creen podrán ensayar desde hoy. La orden, según lo que salió de Olivos el fin de semana, es prevenir esos incidentes y no esperar a que los activistas lleguen a la primera línea sin control alguno. Esa orden la recibió también el sábado Alberto Iribarne, nuevo secretario de Seguridad, con quien Rosatti tuvo esa tarde una primera reunión.
. En cuanto a los nombres, Kirchner sólo le indicó que Iribarne era el designado en Seguridad. Aunque no se habló, Eduardo Luis Duhalde seguirá en Derechos Humanos y recién hoy Rosatti le presentará alguna propuesta para la tercera secretaría, la de Justicia, hasta ahora en manos de Abel Fleitas Ortiz de Rozas, un belicista a quien Rosatti no tiene pensado confirmar. Ese cargo tiene en sus manos los asuntos institucionales pero que hoy, con más de 60 vacantes de jueces por resolver (40 ya en el Congreso, tras concursos en el Consejo de la Magistratura; 20 nuevas propuestas a la firma del Presidente) es un territorio clave para el manejo del poder.
. En efecto, la única críticaque pronunció Kirchner sobre Béliz en el avión y a su llegada a Olivos fue que el ministro saliente había creado una pelea artificial con el Poder Judicial. Los proyectos para fusionar fueros de jueces, la idea de modificar el Consejo de la Magistratura y la agresión verbal permanente contra los jueces federales fueron asuntos que han terminado complicando al gobierno en guerras privadas de Béliz que Kirchner no cree deba heredar sin beneficio de inventario. Por más que Kirchner eligió heredar la guerra contra la Corte Suprema que había iniciado Eduardo Duhalde, el tribunal consideró siempre un insulto que nombrasen como ministro a alguien como Béliz, que los había impugnado en conjunto cuando se discutió el pliego de senador que le peleó hasta la muerte a Alfredo Bravo. Rosatti, que ha sido conjuez de la Corte, le asegura una mejor relación con el tribunal; por lo menos, una pacificación después de un ministro que una sola vez le levantó el teléfono a la Corte: fue para intentar frenar hace dos meses un convenio de reforma judicial que firmó Enrique Petracchi con el grupo de ONG que trabajó en la Mesa del Diálogo Político y que creyó atentaba contra su jurisdicción.
. Aunque no se habló, Rosatti también le mejora mucho al gobierno la relación con la Iglesia. El nuevo ministro es un creyente sin leyenda de sectarismos como el que se va, a quien golpeó el Presidente en esa debilidad. Béliz estaba fuera del cargo ya cuando el propio Kirchner denunció a un obispo de La Plata por proteger a su ex padrino, el banquero procesado Francisco Trusso, y al quitarle la AFIP a la Fundación Pérez Companc los beneficios impositivos. Esa fundación es el alma mater de Béliz, quien tiene reservado un despacho que usó siempre en la sede de Pilar de la Universidad Austral, en el mismo piso -para más detalle-donde trabaja el economista Juan Llach.




Dejá tu comentario