19 de noviembre 2000 - 00:00

Entre amigos teje Chacho una operación retorno

Carlos Chacho Alvarez dudaba ayer en su retiro de Ezeiza (Bs.As.) sobre la conveniencia o no de reaparecer en público esta semana, tras el silencio que se impuso desde hace casi un mes, a poco de renunciar a la vicepresidencia. La urgencia del gobierno por aprobar el presupuesto se transformó en la excusa perfecta para improvisar una conferencia de prensa en el bar Varela Varelita o en la Casa del Frente, a fin de monologar delante de sus amigos movileros.

Al líder del Frepaso le sobran motivos, como a Fernando de la Rúa, para cavilar, rubro en el cual pueden competir cabeza a cabeza y con final abierto. « Si salgo y hablo, me van a usar», pareció resignarse al ostracismo permanente el viernes pasado frente a sus diputados de cabecera, en la Casa del Frente.

«Voy a tener que decir algo, ¿no les parece?», reflexionó en otras sesiones terapéuticas del fin de semana, retrocediendo algunos pasos en su táctica de duro exilio mediático. « Porque permanecer callado, puede dar lugar a malos entendidos y que comenten que la Alianza corre riesgo de romperse», abundó en tren de teorizar y confundir a sus lugartenientes.

Entusiasmo

«Tendría que salir a tranquilizar los mercados», llegó a pensar en el ínterin, algo celoso de la influencia de un Domingo Cavallo. En medio de tantas dudas, se entusiasmó imaginando que el mutismo, en definitiva, podía ser peor para la economía nacional que unas declaraciones algo confusas de Raúl Alfonsín acerca de la deuda. Los argumentos en favor y en contra de cambiar de actitud o de perseverar en el silencio no terminaban de anclar.

Para ganar tiempo y en previsión de que la abstinencia frente a los micrófonos continúe, en la víspera disfrazó de voceros a los diputados que lo visitaron en las últimas horas. «Chacho dice que hay que darle para adelante con el presupuesto», transmitieron en off the record a coro. Casi sin especificar algunos cambios que unen a los legisladores y su jefe, impusieron el criterio de que Alvarez se opone a la reforma previsional, a imagen y semejanza de sus espadas parlamentarias (¿o será al revés?).

Sus interlocutores coincidieron con él en que habría que despegar el tema presupuestario del previsional, de cara a no empantanar el primero, imprescindible. «En todo caso -lucubraron en la Casa del Frente-, si la reforma sale por decreto, tendremos que ver si se puede evitar el rechazo».

Esa fue la única novedad, ya que, hace 15 días, derrochó más de tres horas en arengas al subloque Frepaso de la Cámara baja. Entre otras cosas, pidió a las visitas que votaran el Presupuesto. En medio de la catarsis colectiva, sedujo a los fieles y contuvo a «
rebeldes» como el intransigente Gustavo Cardesa y la sindicalista Marcela Bordenave. Hasta Cristina Zuccardi, esposa de Alberto Flamarique, dejó en casa las diferencias de su familia con Chacho y no mostró fisuras.

El viernes, repitió su preocupación por la ley de leyes. Rodeado de
Darío Alessandro, Rodolfo Rodil, Juan Pablo Cafiero y José Vitar, escuchó opiniones y apenas bajó línea. En el búnker de la calle Callao, murmuró en tono de mantra que « me fui del gobierno y prometí que no iba a hacer declaraciones por un tiempo prudencial». En esos conciliábulos, tomó contacto con Marcos Makón, quien lo informó sobre la marcha de las negociaciones con los gobernadores peronistas. Makón se trasladó especialmente desde la Jefatura de Gabinete hasta Callao 150 para brindar partes actualizados a su jefe político.

Con cierto complejo de culpa, aunque sin arrepentirse, desgranó la situación desde que se eyectó del gobierno. No mencionó siquiera el sueño no nato de convertirse en «gurú». El «
movimiento» quedó, al parecer, archivado en la carpeta recibidos del e-mail chachista, donde surgió la idea de armar una ONG destinada a gente desencantada de los partidos que quiere contribuir con el eticazo.

En efecto, se suspendió el lanzamiento previsto para el próximo viernes en el aula magna de la Facultad de Derecho de la UBA, tal cual sucedió con una visita protocolar a la Universidad de La Pampa, «frustrada» por la voluntaria pérdida del vuelo que debía trasladarlo desde Aeroparque.

Asimismo, se levantó la rentrée de la Fundación Auyero, el «think tank» frepasista. En persona iba a reestrenarlo el miércoles pasado en un hotel céntrico, en presencia de empresarios y algunos caciques frentistas. La rehabilitación de este IPA en versión mini está a cargo de
Ricardo Mitre, la ex mano derecha de Alvarez en la secretaría administrativa del Senado.

Almuerzo clásico

Mañana, al mediodía, agendó el clásico de los martes, almorzando con Chacho, en compañía de Graciela Fernández Meijide, Aníbal Ibarra, Alessandro, « Juampi» y, casi con seguridad, Vitar. Los legisladores tratarán de anticiparle el debate que tendrá en el bloque por la tarde, cuando continúe la agria terapia de grupo del jueves pasado.

En esa deliberación de la bancada frepasista, diez díscolos encabezados por
Alicia Castro, Bordenave y el ceterista Eduardo Macaluse, prácticamente, amenazaron con romper, si la reforma previsional salía por decreto y no por una ley votada por el Congreso.

Precisamente, esa reunión pasó a cuarto intermedio hasta mañana (aunque sin horario determinado), después de que el jefe del lote aliancista se fue a la Casa Rosada a transmitir la inquietud de sus subordinados. Frente a
De la Rúa y con Chrystian Colombo y Rafael Pascual de testigos, Alessandro clamó que las modificaciones al régimen previsional fueran remitidas con formato de proyecto a Diputados.

En el despacho presidencial, el trasmisor de la ideas de
Alvarez -y en este caso de sus colegas legisladores- explicó la gravedad de la situación en el oficialismo de la Cámara baja. Por unas horas, logró congelar la crisis: ayer, portavoces de Chacho anunciaron la decisión del «líder carismático» de oponerse a la reforma previsional.

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