«Estados Unidos no tiene candidatos; los argentinos son perfectamente capaces de elegir sus propios dirigentes. Personalmente, ni siquiera sé quiénes son los candidatos a presidente aquí. Conozco en persona a algunos, pero lo importante para nosotros es que representen los ideales de libertades individuales, respeto a los derechos humanos, la libertad de mercado, las buenas relaciones con los vecinos y que no apoyen a los terroristas o al narcotráfico».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La definición es de Otto Reich, subsecretario de Estado para América latina, que conversó ayer por la mañana -café y masitas de por medio-con un puñado de periodistas en la representación diplomática de su país, acompañado del embajador James Walsh. Como en su listado de «requisitos» para que un gobernante cuente con la amistad del Departamento de Estado no incluyó el rechazo a la corrupción, un periodista le preguntó si no era un requisito. «¡Pero claro: lo olvidé! Por favor, agréguelo», pidió, lo que de algún modo da una idea del ambiente distendido en que transcurrió la conversación. Reich -cuyo cargo caducará a fin de año por no contar con el acuerdo del Senado, a diferencia de Walsh, que se jubila en julio de 2003- afirmó también no tener posición sobre el retiro de Carlos Reutemann de la disputa por la presidencia. «Me encantaría conocerlo para pedirle un autógrafo, porque lo admiro como corredor de Fórmula 1», bromeó.
En un tono más serio, el funcionario desmintió de plano haber felicitado a Eduardo Duhalde por adelantar las elecciones, y mucho menos haberlo calificado de «valiente». Agregó no temer que el fenómeno «Lula» en Brasil tenga imitadores en otros países de la región. «Los brasileños tienen una larga tradición de elegir el candidato más conveniente, y van a volver a hacerlo, con seguridad». En relación a Elisa Carrió, admitió que «no la conozco, ni sus posiciones. Mire: soy responsable por 34 países, y es imposible conocer a cada candidato en cada uno de ellos. Por eso confiamos en el embajador Walsh, un excelente embajador, que cuenta con toda la confianza del presidente, del secretario (Colin) Powell y mía. Pero los candidatos son una cosa en campaña, y luego -si llegan al gobierno-pueden cambiar.» Pero lanzó una advertencia velada: «Lógicamente, hay dirigentes con los que nos sentimos más cómodos trabajando que con otros».
•Conocido
De Carlos Menem, en cambio, no pudo alegar ignorancia. «Tiene un historial conocido, pero como es posible que sea candidato, no puedo expresar opinión públicamente», para luego relativizar la importancia de sus lazos amistosos con la familia Bush. «Tienen muchos amigos», ironizó.
Al preguntársele si Washington tenía intenciones de contribuir en forma concreta a la recuperación económica argentina, Reich sorprendió al decir que «se sobreestima nuestra influencia sobre el Fondo Monetario Internacional. Que seamos el principal contribuyente no significa que lo manejemos. Pero estamos en contacto diario con el Fondo porque nos preocupa la situación argentina. Queremos que se recupere en forma rápida y permanente. Pero también estamos ayudando en forma bilateral: por caso, hace poco el presidente George Bush impuso aranceles a la siderurgia, y excluyó a la Argentina de esa carga justamente por su estado de crisis.» Y agregó que la Argentina «tiene suerte de tener buenos amigos: no está sola en esta crisis financiera sino que cuenta con el apoyo del gobierno y del pueblo de los Estados Unidos».
Reich negó que la ayuda extra llegue por el temor al contagio regional de la crisis local. «Nuestro interés siempre fue alto, pero los problemas datan de décadas, y no fueron confrontados a tiempo. Pero es verdad que hay más esfuerzos de Estados Unidos a medida que el gobierno argentino tomó los pasos necesarios acordados con la comunidad económica internacional. Lo importante es que vuelva la confianza, sobre todo de los propios inversores argentinos, porque si no, los inversores externos no vendrán». Y a pesar de ser un republicano de derecha, Reich citó al paradigma del demócrata «liberal», Franklin D. Roosevelt: recordó que en su primer mensaje como presidente, con el país inmerso en su peor crisis, «dijo que 'Lo único que debemos temer es al temor mismo'. Creo que si los argentinos superan ese temor, en algunos años serán pocos los que recordarán esta crisis».
Finalmente, y casi haciendo profesión de fe de su desconocimiento, argumentó «desconocer» los dichos de Fernando Henrique Cardoso y de su ministro Pedro Malan, que acusaron a Bush de desconocer la realidad de la región y de demorar innecesariamente el auxilio a la Argentina. «A veces se dicen cosas que no necesariamente representan las opiniones de ese individuo. De todos modos, no sé lo que dijeron y espero escucharlo de sus bocas antes de hacer un comentario». Cabe recordar que en su reciente visita a Brasil no se entrevistó con Cardoso.
Dejá tu comentario