Dentro del esquema anti-Menem que armó el gobierno, hubo algunos acuerdos. El monopolio «Clarín» tomó la misión de azuzar al riojano vía cuestiones judiciales. El resto del diario lo atacará creando encuestas que lo muestren como perdedor o en retroceso y exactamente lo contrario al candidato del gobierno, el cordobés José Manuel de la Sota. «Clarín», como siempre, cumple con torpezas estas misiones.
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El sábado el periodista Atilio Bleta altera la Constitución nacional y escribe que habrá segunda vuelta si la fórmula ganadora de la elección presidencial «no alcanza 50% de los votos o habiendo llegado a 45% no obtiene una ventaja de 10 puntos». No es así. Si llega a 45%, no hay ballottage porque no necesita tener 50%. Pero tampoco lo hay si llega a 40% y el segundo queda en 30%.
Otra periodista del monopolio oyó algo e inventa esta frase: «Dicen que capitalismo sin bancos es como religión sin pecado, no funciona».
No tiene mucho sentido porque en realidad la famosa frase es: «Capitalism without bankruptcy is like Christianity without hell» («Capitalismo sin [riesgo de] bancarrota es como cristianismo sin infierno»).
•Prescripta
Lo bueno de Menem es que los ataques de «Clarín» por la tosquedad le suman. Decían que por la cuenta suiza admitida podría no ser candidato a presidente por condena penal. En realidad, el origen lo tiene justificado por el cobro de un juicio al Estado; además, es de 1986 y está prescripta, por el monto de intereses adeudados -apenas 5.000 pesos por año, cuando el mínimo es 100.000-no entra en Penal Tributaria como para tener «condena».
Aun si eventualmente la pudiera tener, un simple procesamiento no traba a un ciudadano participar en un acto eleccionario. Peor aún: si correspondiera procesamiento, tampoco podría haber condena firme en 3 meses que restan para la elección interna.
¿No le convendría a la campaña para enfrentar a Menem contratar operadores más cultos, periodistas sobre todo?
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