5 de diciembre 2002 - 00:00

Escándalo en Diputados al reelegir a Camaño como jefe

El ultraduhaldista Eduardo Camaño quedó ayer ratificado como presidente de Diputados, seguido por su compañero sanluiseño Oraldo Britos (vice 1°), el radical chubutense Fortunato Cambareri (vice 2°) y Alberto Natale (PDP) en la polémica vice 3°. La previsible continuidad del cacique de Quilmes quedó empañada por un escandalete que protagonizaron los seguidores de Elisa Carrió.

La sesión preparatoria de la víspera debía iniciarse -como es tradición-con la conducción del legislador más veterano. El socialista Alfredo Bravo, de 78 años, fue invitado a sentarse en la presidencia. Pero el decano del cuerpo rechazó el convite y aprovechó para despotricar porque la vicepresidencia tercera ya había sido comprometida por el PJ y la UCR al demócrata progresista Natale, coordinador del Interbloque Federal de provinciales.

Bravo
, que había sido nominado por Carrió y compañía para esa misma silla, denunció que «no iba a convalidar una maniobra proscriptiva» y
obligó a que el radical
Alfredo Allende, su inmediato perseguidor en materia de longevidad, asumiera el puesto honorífico. Iracundo, el maestro socialista acusó a las bancadas mayoritarias -no se privó de referirse a los radicales que «votaron las leyes de obediencia debida y punto final y hoy se disciplinaron al gobierno»-, y subrayó su «indignación por el hecho de que se siga apoyando a un terrorista de Estado, en lugar de hacerlo por quienes lucharon por la democracia».

Sin freno, llegó a señalar que quienes avalaron la designación de Natale «traicionan a los muertos», mientras encabezaba el éxodo del hemiciclo junto a los lilistas y otras agrupaciones de izquierda, entre ellas, el Frente para el Cambio de Alicia Castro, Izquierda Unida de Patricia Walsh y Autodeterminación y Libertad de Luis Zamora, que pidieron la palabra pero no pudieron expresarse. El frepasista Darío Alessandro se quedó para acompañar de manera testimonial la posición de Bravo contra Natale, a quien le reprocharon haber sido intendente de Rosario en el último tramo del régimen militar.

•Preexistencia

Es cierto que la tradición parlamentaria reserva los cargos de la cúpula a las principales fuerzas, según la cantidad de integrantes. El ARI, que cuenta con 29 miembros en formato de interbloque, supera numéricamente a los provinciales que son 23. No obstante, el Interbloque Federal es preexistente y funciona desde hace 2 temporadas de manera orgánica, a diferencia del lilismo, que suele fluctuar merced a las desavenencias de entrecasa (la más reciente fue el distanciamiento público, con reconciliación en cámara lenta en marcha entre Carrió y los socialistas), que pusieron en riesgo la estabilidad de este interbloque.

Hay que consignar que Natale y los federales nunca dejaron el papel opositor, pero tampoco neutralizaron sesiones clave como la del fin del juicio político que tanto perjudicó al oficialismo. El ARI arrastró al radicalismo en esta carrera por obstaculizar al peronismo.

El Interbloque del interior, a diferencia de los seguidores de Lilita, siempre mantuvieron relaciones fluidas con las bancadas mayoritarias y consiguieron así los votos para seguir ayer en la vice 3°, como si fueran la tercera potencia detrás del PJ y la UCR. A los aristas les reconocieron esta condición al habilitarle a Marcela Rodríguez una plaza en el Consejo de la Magistratura la semana pasada, pero les negaron ese carácter en el reparto de jerarquías.

El cavallista
Guillermo Alchouron justificó en parte esa negativa de la mayoría. «No se puede elegir a quien no está en el recinto, pero, además, hay que ser mesurado para ser autoridad», reflexionó el hombre de Acción por la República. Más directo, el justicialista Humberto Roggero estableció diferencias entre quienes emigraron del recinto y «los que ponemos el pecho para sostener a la democracia».

Camaño memoró que en 1999
«los que hoy se retiraron del recinto votaron en contra» de que un cavallista ocupara la vicepresidencia 3° del cuerpo, a pesar de que así le correspondía a la comitiva de AR. Con picardía, el menemista Oscar González -que bien podría haber reclamado el cargo en cuestión porque lo acompañan 30 legisladores en el bloque Azul y Blanco, transitoriamente separado del oficialismo-le propuso al profesor del PS revisar archivos.

«Ahí va a encontrar el apellido de una persona conocida que trabajaba en el Poder Judicial en tiempos de la dictadura militar, cuando se le negaban habeas corpus a los muertos del peronismo»
, apuntó González en alusión a Carrió. Sólo faltaba que señalara que quien se sintiera libre de culpas, arrojara la primera piedra.

Horacio Pernasetti
, de la UCR, reivindicó la historia de Bravo, aunque sostuvo que la conformación del interbloque ARI fue posterior a la última elección y, por lo tanto, se inclinó por confirmar a Natale.

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