26 de marzo 2004 - 00:00

ESMA: intenta ahora Kirchner desandar agresión a militares

ESMA: intenta ahora Kirchner desandar agresión a militares
El gobierno buscó ayer alguna vía de superación de las relaciones con los jefe de las Fuerzas Armadas después de los polémicos actos en la ESMA y el Colegio Militar en ocasión del 28° aniversario del golpe de Estado de 1976. Instruyó al ministro de Defensa para que imagine alguna actividad que implique un contacto directo -aunque poco formal-entre la conducción de las fuerzas y el Presidente.

El malestar en los mandos militares seguía ayer siendo inocultable, ánimo que según los informes que llegaron al despacho presidencial, permearon hacia estamentos más bajos, alejados hasta el momento -por razones generacionales- de la polémica sobre las consecuencias de la represión clandestina.

• Línea crítica

Hasta ahora, el grueso de la oficialidad se ha sentido alejada de la historia de los años '70 y se identificaba con una línea crítica hacia la conducción de aquel entonces, que exigía a las fuerzas, pasados muchos años, a seguir pagando facturas ajenas.

La exhibición de un general subido al banquito bajando viejos retratos o el edificio de la ESMA escarnecido, y hasta saqueado por activistas provocaron un enojo colectivo en la mayoría de los uniformados, como una agresión colectiva e institucional
.

La idea del Presidente era, anoche, cuando despidió a Pampuro -quien viaja hoy a Chile hasta el martes que viene-, esperar al regreso del ministro y promover algún encuentro con los oficiales superiores de las tres fuerzas para hacerles presente que no existe ataque corporativo desde el gobierno hacia las instituciones.

La idea de Kirchner, que conoce los hábitos militares a raíz de la frecuentación que ha tenido como gobernador en cuarteles patagónicos, es llegar a mayo con las Fuerzas Armadas más distendidas, menos crispadas. Difícil que estén para ese mes -reúne celebraciones como el recuerdo del primer grito de libertad y el Día del Ejército-, que es clave para la familia castrense.

Para llegar a ese punto,
el gobierno cree tener, además de la voluntad de desandar caminos que admite exagerados por voluntad de acumulación de poder individual en desmedro de instituciones, algunos productos para amigarse con militares.

Primero, confía en que el próximo martes el Senado convierta en ley el proyecto de reglamentación de la entrada y salida de tropas extranjeras para hacer maniobras. El gobierno se ha resistido a poner en la letra de esa ley las inmunidades amplias a los militares que vengan al país -es decir, librarlos de la mano de la Justicia local y reservar la sanción de sus eventuales delitos a los jueces del país de origen-. Pero sí aceptó -con la conformidad de los Estados Unidos, el principal interesado en que se realicen maniobrasque en esa ley quede abierta la posibilidad de discutir en cada caso qué tipo de inmunidad se dará, algo que según Washington es lo suficientemente elástico como para destrabar las maniobras que hoy están paralizadas con la Argentina.

Que esa ley salga va en el interés también de los militares, que ven en los ejercicios la mejor manera de realizar actividad militar con presupuesto ajeno. Pueden tener destinos en el extranjero con cobro de viáticos y compensaciones que les permiten superar las estrecheces de la crisis económica.

Kirchner tiene guardado también un presente que cree le permitirá acercar amigos en el padrón de los uniformados: el aumento de partidas para el funcionamiento de las unidades
que el gobierno nacional les niega desde hace años. En el último cálculo ese aumento dio unos $ 150 millones más que en 2003.

• Dinero extra

A eso el gobierno sumará partidas extras para lograr que antes de fin de año concluya el desalojo de la ESMA. Ese retiro de los marinos del predio sobre la Avenida Del Libertador se ordenó en realidad en 1998 y nunca se concretó totalmente por falta de dinero para realizarla. El compromiso de dejar la ESMA cuanto antes les reportará a los marinos una suma que está calculada hoy en los $ 40 millones por encima de lo presupuestado, dineros que los militares en el fondo festejarán porque saben que cuanto antes se vayan de la ESMA menos posibilidades habrá de que desde el gobierno se haga política con ellos.

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