España da una mano en campaña: suspende reclamos por 90 días

Política

Madrid (especial) - José Luis Rodríguez Zapatero hará su aporte a la campaña electoral de Cristina Fernández de Kirchner. España no hará ningún planteo público sobre el futuro de las inversiones de ese país en la Argentina, especialmente en el tema tarifario, y sólo después de octubre se tratará oficialmente el tema. Mientras tanto, en dos meses, el jefe de Gobierno español enviará a Buenos Aires a una colaboradora directa para que en la capital argentina se obtenga un primer informe concreto sobre cuál es el plan que la primera dama piensa aplicar para las empresas del país europeo que están presentes en este mercado. La enviada será una de las personas más poderosas y respetadas del gabinete de Zapatero: la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, que también ayer participó activamente de la gira de la senadora por Madrid. Mientras tanto, y hasta octubre, las declaraciones que se escucharán desde España sobre el gobierno de Kirchner y la candidatura de su esposa sólo serán alabanzas más o menos medidas.

Así, dejando claro que será un apoyo para las aspiraciones presidenciales de la mujer de Néstor Kirchner, con fecha de vencimiento, Cristina Fernández pudo cerrar ayer con algún alivio el capítulo oficial de su gira por España, la primera que realiza ya como candidata del oficialismo para las elecciones presidenciales.

Tal fue el apoyo, que luego de terminado el encuentro de ayer por la tarde, la visitante pudo exhibir dos triunfos: la foto en el despacho oficial con Zapatero y una declaración pública del gobierno español en la que sólo hay alabanzas al pasado, el presente y el futuro de la relación bilateral.

El encuentro entre la senadora y Zapatero duró algo más 85 minutos, lo que fue interpretado como una buena señal por la parte argentina, ya que el horario agendado era de no más de media hora. Fue a solas y en el despacho del primer ministro en el Palacio de la Moncloa. Hasta ese lugar la senadora llegó con su delegación oficial: el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, y el embajador argentino en España, Carlos Bettini. La versión nacional de los resultados del encuentro habla de la exposición del programa kirchnerista sobre «el cambio dentro de la continuidad» para la Argentina y su proyecto de elevar «la calidad institucional y cívica del país».

Desde el gobierno español, las conclusiones fueron aún más efusivas. A través de un comunicado oficial, la vocería del gobierno del país europeo hablaba de las «excelentes» relaciones bilaterales que mantienen los dos países, «con sólidos vínculos históricos, culturales,políticos y económicos», así como «el apoyo y la solidaridad de España hacia la plena recuperación de la Argentina». Se insistió luego en que la visita de la primera dama «facilita que se pueda sortear cualquier escollo que se interponga entre ambos países» y ponderó la «apuesta que han mantenido las empresas españolas» en la Argentina, que «no huyeron en los momentos más difíciles de la crisis, incrementando algunas, incluso, sus inversiones».

  • Programa

    Según el comunicado, la Argentina expuso en la reunión «su programa de cambio dentro de la continuidad que está proyectando para la Argentina y su proyecto de elevar la calidad institucional y cívica del país». Se mencionó, más bien se recordó, finalmente que España «es el primer inversor extranjero en el país austral», al destacar que en la Argentina vive además «la mayor colectividad española fuera de nuestras fronteras, con unos 320.000 ciudadanos» y que «tanto el presidente del gobierno como la senadora y candidata Cristina Fernández han estado de acuerdo en destacar que el buen clima que preside en este momento las relaciones bilaterales facilita que se pueda sortear cualquier escollo que se interponga entre ambos países».

    Desde el lado español, se dijo también que en la reunión se habló de «los fastos del Bicentenario de la Independencia de la Argentina, a celebrar en 2010» y coincidieron en señalar que, para la Argentina, «lo mejor está por llegar».

    Después de reunirse con Zapatero, la candidata se vio con María Teresa Fernández de la Vega, quien le confirmó que en pocas semanas estará viajando a Buenos Aires (y al resto de la región, por cierto), y que en estas reuniones tiene previsto recibir «más precisiones» sobre los planes de gobierno de Cristina Fernández en el caso de que llegue a la presidencia. No hubo mayores precisiones sobre la información que la enviada del gobierno europeo quiere obtener en Buenos Aires. En realidad, no hacía falta. Las indirectas ya habían sido explicadas por Zapatero en el encuentro anterior.

    Cristina Fernández, mientras abandonaba La Moncloa, dio instrucciones para que cuando Fernández de la Vega llegue a la Argentina sea recibida casi como una jefa da Estado. La senadora ya tenía el dato aportado por el embajador Carlos Bettini, sobre la importancia que tiene la funcionaria en el gobierno de Zapatero. Tiene el respeto de todo el partido socialista y de muchas empresas españolas, algo que con Felipe González tuvo sólo un Alfonso Guerra. Desde Madrid aseguraban que la próxima visitante es la interlocutora ideal para definir negociaciones futuras entre el gobierno español y el argentino.

    Cuando la enviada esté en Buenos Aires, tendrá una larga reunión con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y con el Presidente.

    Después de un breve descanso en el hotel, hubo más encuentros formales, pero más distendidos. La vicepresidenta del gobierno español fue anfitriona de Cristina Fernández en uno de los restoranes más típicos de Madrid.

    Hoy, el panorama es menos complejo para la primera dama. Se espera que estará plagada de fotos aptas para la campaña local. Primero participará de un homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 y después asistirá a un almuerzo con empresarios españoles con intereses en la Argentina. Luego de esa actividad, por último, la senadora y candidata presidencial visitará la sede de la Secretaría General Iberoamericana, tras lo cual emprenderá su regreso hacia Buenos Aires desde el aeropuerto de Barajas, en Madrid. En el medio está en agenda un encuentro, aún por confirmar, con el líder de la oposición, el presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy.
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