Pese al intento de Majdalani, fiscal rechaza apartarse del espionaje M

Política

La recusó con argumento de pérdida de objetividad porque fue notificada de órdenes judiciales que emitió Villena. Ex "8" negó cargos, justificó accionar de AFI y consideró "cosa juzgada". Incardona, resiste.

“Declaré lo que tenía que declarar”. Con esa escueta referencia ante la prensa, Silvia Majdalani salió del juzgado federal de Lomas de Zamora tras cumplir con la declaración indagatoria en la causa por espionaje al Instituto Patria y los seguimientos a Cristina de Kirchner, adonde llegó a las 9 y no respondió preguntas. Pero plasmó allí su jugada al recusar a la fiscal Cecilia Incardona, en un movimiento que Ámbito había adelantado hace una semana respecto a la estrategia de poner toda la causa en zona de riesgo. En lo sustancial, la exseñora “Ocho”, negó los cargos, reafirmó que las tareas de la AFI estaban vinculadas a una presunta amenaza terrorista y consideró que ya había sido juzgada por esos hechos en Comodoro Py, donde obtuvo un sobreseimiento. Esa es la misma línea que seguirá este martes el escribano Gustavo Arribas, acusado también por falsedad ideológica y violación de la Ley de Inteligencia. Ha comenzado el despliegue de las defensas no solo por arrastrar la causa de Lomas a Retiro, sino a sumarle la mayor cantidad de obstáculos posibles. Lo relevante no es el capítulo Patria, sino el que abarca a toda la red de agentes que trabajaban a las órdenes del Grupo Super Mario Bross y que estaban ligados al espionaje político.

Durante dos horas habló, argumentó la amenaza terrorista para monitorear a la expresidenta y que se enteró del movil frente al Patria por la televisión, arrojándole responsabilidad a Contrainteligencia, es decir a Martín Coste.

Más allá de desligarse de irregularidades y sostener que había una orden judicial que sirvió como paraguas, Majdalani puso mira en la fiscal. La recusación se fundamentó en la supuesta pérdida de “objetividad” de Incardona, al considerar que ella estaba al tanto de las maniobras de inteligencia que se cometieron en el Instituto Patria y el departamento de Recoleta, en 2018. Sostuvo que la fiscal no hizo en su momento denuncia alguna, a pesar de haber intervenido junto al entonces juez de la causa Federico Villena. De hecho, había sido notificada de las autorizaciones judiciales. En cambio, ahora sostuvo que se trata de maniobras ilegales e impulsó la investigación. Incardona rechazó los argumentos y fundamentó que deber seguir siendo la investigadora del caso con un escrito fulminante que debe ser validado por Augé.

La estrategia defensiva se complementa con la excursión de Arribas a Comodoro Py para que reclame el expediente, pero también con enturbiar a Lomas con las autorizaciones previas que alcanzan –por alguna firma también- al juez Juan Pablo Augé. Augé seguramente apuntale a Incardona y rechace la recusación, algo que técnicamente no sería apelable. Salvo (y en esto se apoyarán los abogados de Majdalani) de insistir en todas las instancias posibles con la garantía de imparcialidad y de objetividad de la fiscalía. Ganar tiempo y dar más argumentos a Comodoro Py para reclamar la causa es la meta. Pero allí se puede activar una suerte de anticuerpo con el que avanzaban los investigadores: la presencia del fiscal Santiago Eyherabide puede cobrar protagonismo si se fuerza un desplazamiento. Fiscal general que tuvo su paso por la UFI AMIA, la PIA y cuyo origen es Azul y Tandil, el funcionario se incorporó a la causa poco antes de que Roberto Lemos Arias desde la Cámara platense desplazara a Villena y delegara en Augé el caso de espionaje principal. Todo ese proceso está mirado atentamente por el fiscal de Cámara (también llegado de urgencia a La Plata), Diego Iglesias. Especulaciones judiciales.

Hay otros elementos que complican la estrategia que plasmó Majdalani ayer en Lomas. La exfuncionaria consideró que ya fue sobreseída en la causa por el juez federal de la Capital Federal Marcelo Martinez de Giorgi. En rigor, el magistrado de Comodoro Py la sobreseyó por el caso del Instituto Patria, y no por el espionaje al departamento de la vicepresidenta Cristina de Kirchner. Allí entran a jugar las autorizaciones judiciales. La causa acumula prueba sobre irregularidades también apuntalada por el testimonio de tres testigos de identidad reservada que confirmaban instrucciones que bajaban desde la cúpula de la AFI. Y también el procesamiento de Alan Ruiz, quien se referenciaba en Majdalani para cumplir órdenes. Hoy, Arribas va a repetir el mismo libreto que tiene el único objetivo de arrancar de Lomas la causa por espionaje ilegal que podría derivar en sus primeros procesamientos.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario