8 de noviembre 2001 - 00:00

"Esta es una guerra que no se puede ganar"

"Al terrorismo se lo puede contener, degradar, pero lo que estamos viendo (por los últimos atentados) es sólo la punta del iceberg", advierte el doctor Magnus Ranstorp, director del Centro de Estudios sobre Terrorismo y Violencia Política de la Universidad de St. Andrews, Escocia, el prestigioso centro de estudios de Gran Bretaña al que acude el príncipe Guillermo.

Magnus y el coronel israelí Sami Mutsafi Barak, quien ocupó altos cargos en la Unidad de Inteligencia del Ejército y actualmente es consultor de seguridad de la agencia especializada SIA, participaron del seminario sobre «Nuevas Amenazas del Terrorismo» organizado por la Universidad Católica Argentina. Ambos alertaron, en una entrevista con Ambito Financiero, sobre el «blanco potencial» de acciones terroristas que sigue siendo nuestro país y dieron por probada la actividad terrorista en la Triple Frontera.

Periodista: ¿Cuál es el riesgo de que se repitan atentados en la Argentina?


Magnus Ranstorp:
La Argentina es un blanco potencial como lo demuestran los dos hechos catastróficos que hubo acá. Ningún país está inmune a sufrir atentados. Vemos aquí un mosaico de diferentes nacionalidades, con una comunidad judía importante, en un momento en que los grupos terroristas están trabajando en modo más global, además de que no hay un gran apego por la seguridad, por lo que estoy casi 100 por ciento seguro de que en el futuro vamos a decir que el atentado a la AMIA no fue el último en la Argentina.

En ese sentido este país tiene una gran fortuna, que es que Estados Unidos está tratando de atrapar desde hace veinte años a Igmad Mugniyah, un terrorista con un pie en el Hizbollah del Líbano y otro en los clérigos de Irán, que figura en el Departamento de Estado norteamericano como responsable de la bomba en la AMIA.

P.: Fuentes de seguridad de Brasil aseguraron que ni la CIA ni el Mossad aportaron datos certeros sobre la presencia de terroristas en la Triple Frontera. ¿Qué hay de cierto sobre actividades terroristas en esa zona?


M.R.:
La Triple Frontera es un gran hotel del extremismo islámico, no sólo por la planificación de operaciones sino también por el aporte económico. EE.UU. sabe que allí se planificaron atentados y que opera en la zona Hizbollah.

La Argentina invirtió muchos esfuerzos en controlar el contrabando y el tránsito de personas y es un buen ejemplo de lo difícil que es llevar una política adelante cuando los vecinos no cooperan. Los brasileños no quieren meterse en el tema porque su gran comunidad musulmana podría radicalizarse. Pero el país al que realmente se debería escrutar es Paraguay, antes de que Estados Unidos comience a ejercer una presión más seria. Todas las luces apuntan a allí.

P.: ¿Estaba preparada la CIA para enfrentarse a grupos como Al-Qaeda?


Sami Mutsafi Barak:
Ellos son capaces de llevar adelante la lucha contra el terrorismo. Están organizando sus recursos humanos, pero todo depende de la duración del conflicto.

M.R.:
Hay que aclarar que la guerra contra el terrorismo nunca puede ser ganada porque los terroristas están siempre un paso adelante. Además, detrás están la complejidad de las relaciones entre organizaciones terroristas, el fanatismo religioso, los problemas sociales y el comercio de drogas y armamento.

P.: ¿Se podrá contener la presión de los grupos extremistas en Pakistán y hasta dónde mantendrán su cautela Siria e Irán?


S.M.B.:
En Pakistán existe una gran comunidad pashtún, que es mayoritaria en Afganistán. Considerando el conflicto de Cachemira con India, la presencia de extremistas en el ejército y el hecho de que Pakistán posee armamento nuclear, nadie puede predecir el futuro.

Siria e Irán expresaron su apoyo a terminar con el terrorismo por conveniencia, pero el tiempo dirá si mantienen esa postura. No descartaría que en algún momento EE.UU. deba enfrentarse a ellos militarmente.

Entrevista de Sebastián Lacunza

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