Estallan bloques del Congreso: ya hay cuatro surgidos de la Alianza en crisis
El Congreso sufrirá esta semana una diáspora contagiosa que afectará tanto al oficialismo como al PJ. Este mediodía la Alianza padecerá una nueva deserción del flanco frepasista. Se trata del ala "rebelde" que todavía se reportaba a Carlos Chacho Alvarez y que, con la caída del líder, quedó en libertad de acción. Es muy posible que formen una minibancada para votar leyes junto a otros 2 bloques de ex aliancistas, el de Elisa Carrió y el Frente para el Cambio de la azafata Alicia Castro. Desde hoy el bloque justicialista también comenzará a dividirse. En este caso, en tres sectores que ya actúan de hecho por separado. Alentados por la interna Carlos Menem vs. Eduardo Duhalde-Carlos Ruckauf, la carrera presidencial y las elecciones de octubre, se fracturarán en menemistas, bonaerenses e independientes. La realidad es que esa bancada ya no se puede reunir sin que peligre la unidad y en las últimas sesiones Humberto Roggero se vio obligado a dar libertad de conciencia en las votaciones antes que ver al bloque estallar.
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Injustificable
Si se trata de establecer el margen de posibilidades, Soñez se ubica entre los más proclives a iniciar el camino del exilio, lo mismo que Lanza, cuyo partido salió de la Alianza para servir de plafond al Polo Social del cura Luis Farinello. El pintoresco socialcristiano mantiene buenas relaciones con el Frente para el Cambio, lo mismo que Soñez. Macaluse y compañía todavía se resisten a sacar los pies del plato, a lo sumo admiten que coordinarán la agenda parlamentaria con Carrió y los otros aliancistas que construyeron rancho aparte.
De los maestros, Giles -que oficiará hoy de anfitrión en su fundación de ecología del conciliábulo rupturista-el más cercano a la puerta de emergencia, aunque limita su anhelo de libertad a una decisión orgánica con Macaluse, Quirós y los demás integrantes de la denominada lista Celeste.
Macaluse coincidió con Bordenave en que «no se puede analizar la situación del Frepaso encerrados entre 4 paredes, y ceñir el conflicto a un reparto de cargos». Pero no le pareció suficiente motivo para tramar un escape en masa. Tampoco que Chacho se fuera del Frente Grande diciendo con mejor manejo de los micrófonoslo mismo que ellos vienen denunciando desde hace un año: que «la Alianza hizo añicos las ilusiones de la gente».
El cofrade de Mary Sánchez no se quedó atrás a la hora de encontrar palabras que expliquen la determinación de permanecer en el frepasismo y posponer el portazo un tiempo más. Simula ignorar que a priorilleva las de perder en la pulseada con Alessandro, Juan Pablo Cafiero y Rodolfo Rodil, las «viudas» de Alvarez que defienden la sociedad con la Casa Rosada.
Incomodidad
«Queremos evitar otra ruptura para salir de la fragmentación permanente a la que parecen condenados los progresistas en la Argentina», impostó la voz Macaluse como si tratara de salvar lo que no pudo salvar el líder caído. Al mismo tiempo, no pudo disimular su incomodidad casi claustrofóbica, al exigir la convocatoria a un congreso del Frente Grande, donde se discuta el futuro del chachismo de manera «horizontal». Lo cierto es que los ceteristas están muy condicionados por su «entente» con el intendente de Lomas de Zamora, Edgardo Di Dío, quien no puede quedarse afuera del poder frepasista. Esta situación lo pondría al borde de la extinción en el pago chico de Eduardo Duhalde.
Hasta ahora Bordenave se abstuvo de eyectarse para no levantarse contra Alvarez. Hace poco más de un mes, el ex vicepresidente contuvo a ella y a Macaluse cuando estuvieron a punto de emprender el éxodo junto a la azafata Castro. Bordenave es el caso más emblemático, ya que la une una suerte de parentesco con Chacho. La legisladora bonaerense fue esposa del sindicalista Abdala, cofundador del «Grupo de los 8» diputados que se fueron del PJ en la época del menemismo y una suerte de hermano de la política para Alvarez.
Desde el fin de semana pasado, los «díscolos» más leales a Chacho quedaron liberados del compromiso. Ellos sentían un vínculo «histórico» con el renunciado jefe partidario (lo que él mismo denominó con lenguaje psicoanalítico «cordón umbilical»).




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