7 de febrero 2003 - 00:00

Estalló guerra piquetera: trotskistas contra Alderete

Hay rebelión de piqueteros. Juan Carlos Alderete y Luis D' Elía están en una posición incómoda; y su «liderazgo», cuestionado. El sector más duro de las organizaciones de desocupados, la izquierda trotskista, decidió declararles guerra sin cuartel. Fueron desautorizados públicamente y casi debieron implorar para que los grupos rebeldes levantaran los cortes de puentes, autopistas y calles que ayer habían puesto en práctica desde muy temprano.

Un diálogo radial fue contundente:

Alderete:
Te pido que les digas a los compañeros que anoche mantuvimos una reunión con la ministra Camaño y arreglamos todo. Conseguimos las reivindicaciones que vos bien sabés y el compromiso de que el presidente Duhalde nos recibirá el jueves. Así es que levanten los cortes.

Piquetero del Movimiento Aníbal Verón:
Mirá Alderete, eso no te lo puedo prometer. Ahora les voy a comentar a los compañeros y lo vamos a decidir en asamblea. ¿Está claro?

Alderete y D'Elía, que siempre actuaron bajo el paraguas protector del sindicalista Víctor De Gennaro, sólo consiguieron el respaldo del gobierno, que resultó un poco de aire después de tanto sofocón.

Y la ayuda milagrosa vino del lado de la ministra Graciela Camaño, que ayer con firmeza salió a desmentir que las protestas de grupos de desocupados estén vinculadas a bajas en los planes Jefas y Jefes de Hogar.

Pero Camaño también se metió en la interna piquetera y avivando el fuego del conflicto deslizó con sabiduría de veterana política: «En los últimos tiempos veo que hay un conflicto en la calle que no se corresponde con el estado del plan y las necesidades que los movimientos de desocupados tienen, por eso hay otros conflictos que yo no logro definir».

En busca de un round favorable, Alderete y D'Elía cargaron contra Raúl Castells, representante del Movimiento de Jubilados Independientes y Pensionados (MIJD), y aseguraron que «está detrás de una candidatura». Lo mismo dijeron de Néstor Pitrola, el capo-jefe del Partido Obrero.

• Condenas

Y para que no quedaran dudas de la separación entre las organizaciones piqueteras (palomas y halcones), sorprendieron con terminantes condenas a la protesta del miércoles por la tarde, que dejó sitiada a Buenos Aires durante cuatro horas.

«Estamos en contra de las medidas que se tomaron»,
afirmó Alderete por radio, mientras él en persona encabezaba un corte en la Ruta 3.

Un equilibrado D'Elía sostuvo:
«No queremos molestar a la sociedad, por eso no cortamos puentes» ni accesos a la Capital Federal, pese a las protestas que encabezó ayer interrumpiendo las principales calles de la Ciudad de Buenos Aires.

D'Elía agregó:
«Los partidos trotskistas le están haciendo el mismo daño al movimiento piquetero que en algún momento les hicieron a las asambleas populares de la Capital».

Los halcones de
Castells y Pitrola no dudaron en responder a los protegidos de De Gennaro y hasta deslizaron una connivencia entre el gobierno y la Corriente Clasista y la Federación Tierra y Vivienda.

Después del fuego cruzado, las organizaciones que responden a la CCC y a la FTV decidieron suspender los cortes previstos en todo el país (en 12 provincias, en 23 puntos del conurbano bonaerense y en Capital Federal), en reclamo de ayuda social, y postergarlos para el jueves próximo, tras un encuentro con
Eduardo Duhalde.

¿Por qué la repentina oleada de cortes de ruta? Según lo que pudo averiguar este diario, en juego hay 309 millones de pesos mensuales (más de 3.775 millones anuales), que
es la cantidad de dinero que el gobierno tiene previsto destinar para asistir a los que no tienen trabajo o a indigentes. Sólo en la provincia de Buenos Aires se llevan utilizados 986 millones en asistencia social.

• Maniobras

Los piqueteros se arrogan la representación de centenares de desocupados o de indigentes que son incorporados al Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados. Lo han podido hacer por medio de no muy claras maniobras, que en algunos casos han contado con la complicidad de gobernadores provinciales, intendentes y hasta de los integrantes de los consejos consultivos.

Pero ahora se enfrentan a un nuevo problema. Se trata de un plan que contempla la incorporación de 400 mil personas a empresas de distintos rubros.

El problema es que éstos son empleados directamente por las empresas que tienen la posibilidad de ingresar a una base de datos y no pasar a depender de las organizaciones de los piqueteros. Es decir, la empresa decide quién le sirve.

Durante los 6 meses, el Estado paga el subsidio de 150 pesos con el compromiso de los empresarios de pagar la diferencia por convenio durante ese tiempo. Además, se hace responsable de las cargas sociales, se garantiza el seguro de vida y la jubilación.

¿Qué dicen los piqueteros? Que se trata de «una clara precarización laboral». Por eso los halcones presionan con fuerza ahora. Sobre todo, porque temen que
Alderete y D'Elía terminen pactando con el gobierno un acuerdo que los deje fuera de cualquier negociación y ubique a ambos como los únicos referentes de los desocupados.

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