6 de junio 2003 - 00:00

"Están emparentados con el delito", se desbocó Béliz

"Millones de argentinos quieren una Corte Suprema que sea un ejemplo para la sociedad y no una vergüenza. No es una cuestión de que nos guste o no esta Corte, sino que muchos de sus miembros están emparentados con el delito y no con el servicio de Justicia.» Así, Gustavo Béliz olvidó su función de ministro de Justicia y nexo entre el Poder Ejecutivo y Judicial para enredarse en la pelea declarada por el gobierno contra los miembros de la Corte Suprema.

Fue durante una conferencia de prensan en la sede del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), un coqueto edificio antiguo (que según algunos fue donado por la Ford de Estados Unidos), en la que se reunió con representantes de seis organizaciones no gubernamentales, que le elevaron el documento «Una Corte para la democracia».

Al término del encuentro, Béliz aseguró que Kirchner dio dos señales «muy claras» sobre la transparencia de su gestión.

Y, en ese sentido, evaluó que hay una línea divisoria clara. Descargando gruesa artillería, el ministro no ahorró críticas hacia los jueces. Así, sostuvo que con sólo leer los diarios y la entretela de las versiones que dejan trascender las cuestiones en tratamiento, «claramente se advierte una actitud extorsiva, de toma y daca, que no estamos dispuestos a convalidar».

Por eso, explicó que la primera señal que dio el Presidente es «cumplir con que, en caso de alguna extorsión, alguna insinuación de pactos espurios o mafiosos de algunos poderes del Estado, lo iba a señalar públicamente. Y la otra línea es mandar una señal clarísima al Parlamento de que en este tema de no negociar pactos sucios, de no convalidar situaciones de impunidad, no hay marcha atrás en la Argentina», destacó.

Sobre la posibilidad de convocar a una consulta popular para que la ciudadanía decida sobre los miembros de la Corte Suprema, Béliz respondió: «Estamos analizando este carril», pero aclaró que «el momento de ahora es la instancia del juicio político».

«A nivel del Parlamento, este tema hace a la salud de la República, que no es una cuestión partidista sino de la conciencia de los legisladores. O tenemos una Corte para la democracia o una Corte para la impunidad», afirmó.

El ministro de Justicia aseguró que no existe decisión de dar marcha atrás en la postura de promover e impulsar, «cuando corresponde, individualmente, fundada con las debidas causas», la remoción de aquellos miembros de la Corte Suprema que «no constituyan una clara señal de honestidad, de dignidad e independencia».

Con respecto a las declaraciones del titular de la Corte,
Julio Nazareno, el ministro señaló que «es una idea enfermiza que tiene Nazareno de suponer que, como la anterior Corte era adicta, la futura debía seguir la misma regla».

«La composición de los miembros del tribunal es tan importante y tan grande la cantidad de reformas e iniciativas por la transparencia, que aspiramos a que este tema rápidamente se supere y se pongan en marcha los mecanismos que tienen que ver con cuestiones estructurales, muchísimo más importantes que la composición de la Corte Suprema, para que la sociedad vuelva a confiar en sus instituciones.»

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