Estudia el gobierno postergar elecciones al 11 de noviembre
Un sector del radicalismo, el que está más cerca del Presidente, festeja haberlo convencido a Fernando de la Rúa de un proyecto de campaña clave: postergar las elecciones legislativas del 14 de octubre al 11 de noviembre. El argumento de fondo es que conviene atrasar el compromiso en las urnas hasta que se noten en el público los efectos del megacanje, que creen mejorará su chance electoral. Sobran los pretextos, además, para argumentar a favor de ese cambio: el 14 de octubre es fin de semana largo (el 12 Día de la Raza, sólo se puede mover por ley), el 21 es Día de la Madre en varias provincias, el 28 es el censo nacional y el 4 de noviembre los asalariados aún no han cobrado el sueldo y pueden ir a votar de mal humor.
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• Interrogante
¿Por qué apurar las elecciones para el 14 de octubre?, se preguntaron con el Presidente adelante. Como la Constitución pide que los comicios nacionales para elegir senadores sean en los 60 días antes de la asunción el 10 de diciembre, estos radicales creen que hay que explotar el calendario en su favor lo más que se pueda, en estos términos:
• El 14 de octubre les parece inconveniente porque es fin de semana largo por el feriado del Día de la Raza del viernes 12, que por ley no se puede mover. Ese fin de semana es el último largo del año, precede a las vacaciones, es usado por dueños de casas de veraneo para refaccionarlas, o por quienes alquilan para buscar precio viajando a la costa. Obligarlos a quedarse en Buenos Aires para votar o forzarlos a no sufragar daña por un lado o por el otro al voto radical, anclado en la clase media media de las grandes ciudades.
• Mover el feriado del 12 al lunes anterior (8 de octubre), como ha propuesto Mestre, obliga al gobierno a pedirle al Congreso una ley que el peronismo seguramente va a entorpecer en el Senado.
• Las fechas que siguen desde ese fin de semana les parecen inconvenientes a los radicales. El 21 de octubre se celebra el Día de la Madre en varias provincias; el 28 de octubre se hace el censo nacional de población; el domingo que sigue, 4 de noviembre, tampoco gusta. Ese día calculan que la mayoría de los asalariados aún no habrá cobrado y nada peor para ir a votar que hacerlo, creen estos estrategas, con los bolsillos vacíos.
• Como se trata de un proyecto político, los gerentes de esta postergación encontraron otros argumentos para alimentar la idea en la caída del contrato con la firma alemana Siemens. Esta debía confeccionar, además de los DNI y de la informatización de las fronteras, los padrones electorales. Después de la derogación de los contratos con la Siemens, el gobierno debe encontrar alguien que se ocupe de la confección de las listas de votantes. Podría ser o la imprenta del Congreso, hoy administrada por el Senado a través del alfonsinista José Canata, o la Casa de Moneda, que regentea la delarruista Marilú González Estevarena de Díaz Vega.
• Agrava la emergencia que el gobierno se haya quedado sin director nacional electoral, tras la renuncia del storanista Rodolfo Quesada. Cuando dejó el cargo, dejó también sobre su escritorio una hipótesis de postergación que debe resolver su sucesor.
El cargo se lo prueba el alfonsinista Alejandro Tulio, pero la asunción se demora porque el gobierno lo tiene en carpeta también para reemplazar a otro socio de Federico Storani, el marplatense Angel Roig, en la Dirección Nacional de Migraciones.



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