28 de mayo 2001 - 00:00

Estudia el gobierno postergar elecciones al 11 de noviembre

Un sector del radicalismo, el que está más cerca del Presidente, festeja haberlo convencido a Fernando de la Rúa de un proyecto de campaña clave: postergar las elecciones legislativas del 14 de octubre al 11 de noviembre. El argumento de fondo es que conviene atrasar el compromiso en las urnas hasta que se noten en el público los efectos del megacanje, que creen mejorará su chance electoral. Sobran los pretextos, además, para argumentar a favor de ese cambio: el 14 de octubre es fin de semana largo (el 12 Día de la Raza, sólo se puede mover por ley), el 21 es Día de la Madre en varias provincias, el 28 es el censo nacional y el 4 de noviembre los asalariados aún no han cobrado el sueldo y pueden ir a votar de mal humor.

Estudia el gobierno postergar elecciones al 11 de noviembre
Los consejeros más encumbrados del Presidente, y que alardean con razón de hacerle la oreja en los temas cruciales, festejaban anoche, al salir de una larga reunión en Olivos, que Fernando de la Rúa ya se convenció, pero ahora duda sobre el método para hacerlo. Se trata de postergar las elecciones nacionales, que el propio gobierno llamó por decreto para el 14 de octubre, hasta el 11 de noviembre.

El proyecto se lo acercaron radicales de la Capital Federal, entre quienes De la Rúa ya reclutó a la máxima autoridad del gobierno para comandar el proceso electoral, el diputado Rafael Pascual. Este dirigente no asume la autoría de la idea de postergar las elecciones, pero sus socios en el distrito admiten que ese sector logró convencer al Presidente a través de otro legislador que, como Pascual, pelea por renovar la banca: el senador José María García Arecha.

• Oposición

Ninguno de ellos logró, sin embargo, arrancarle al gobierno el decreto de postergación de la elección. Se opone quien debe proponerlo, el ministro del Interior, Ramón Mestre, quien no quiere voltear esa decisión que consistió en su primera medida de gobierno fuerte, a poco de asumir el cargo. Mestre, a pedido de este diario, negó anoche que esa idea de postergar sea del gobierno y también que vaya a haber modificaciones.

No creen lo mismo los radicales que ponen delante de cualquier otro objetivo el de ganar las elecciones. Convencidos por Domingo Cavallo -como en su hora lo hacía con Carlos Menem-de que el futuro será mejor, este sector del gobierno entiende que los beneficios del cambio de onda en la opinión pública ahora a favor del gobierno se van a percibir cada día más.

Son, según este análisis, los efectos del megacanje de deuda que ya comenzaron a percibir los mercados, que mostraron en la última semana atisbos de recuperación de los precios de acciones, títulos y caída del riesgo-país.

• Interrogante

¿Por qué apurar las elecciones para el 14 de octubre?, se preguntaron con el Presidente adelante. Como la Constitución pide que los comicios nacionales para elegir senadores sean en los 60 días antes de la asunción el 10 de diciembre, estos radicales creen que hay que explotar el calendario en su favor lo más que se pueda, en estos términos:

• El 14 de octubre les parece inconveniente porque
es fin de semana largo por el feriado del Día de la Raza del viernes 12, que por ley no se puede mover. Ese fin de semana es el último largo del año, precede a las vacaciones, es usado por dueños de casas de veraneo para refaccionarlas, o por quienes alquilan para buscar precio viajando a la costa. Obligarlos a quedarse en Buenos Aires para votar o forzarlos a no sufragar daña por un lado o por el otro al voto radical, anclado en la clase media media de las grandes ciudades.

• Mover el feriado del 12 al lunes anterior (8 de octubre), como ha propuesto
Mestre, obliga al gobierno a pedirle al Congreso una ley que el peronismo seguramente va a entorpecer en el Senado.

• Las fechas que siguen desde ese fin de semana les parecen inconvenientes a los radicales. El 21 de octubre se celebra el Día de la Madre en varias provincias; el 28 de octubre se hace el censo nacional de población; el domingo que sigue, 4 de noviembre, tampoco gusta.
Ese día calculan que la mayoría de los asalariados aún no habrá cobrado y nada peor para ir a votar que hacerlo, creen estos estrategas, con los bolsillos vacíos.

• Como se trata de un proyecto político, los gerentes de esta postergación encontraron otros argumentos para alimentar la idea en la caída del contrato con la firma alemana Siemens. Esta debía confeccionar, además de los DNI y de la informatización de las fronteras, los padrones electorales. Después de la derogación de los contratos con la Siemens, el gobierno debe encontrar alguien que se ocupe de la confección de las listas de votantes.
Podría ser o la imprenta del Congreso, hoy administrada por el Senado a través del alfonsinista José Canata, o la Casa de Moneda, que regentea la delarruista Marilú González Estevarena de Díaz Vega.

• Agrava la emergencia que el gobierno se haya quedado sin director nacional electoral, tras la renuncia del storanista
Rodolfo Quesada. Cuando dejó el cargo, dejó también sobre su escritorio una hipótesis de postergación que debe resolver su sucesor.

El cargo se lo prueba el alfonsinista
Alejandro Tulio, pero la asunción se demora porque el gobierno lo tiene en carpeta también para reemplazar a otro socio de Federico Storani, el marplatense Angel Roig, en la Dirección Nacional de Migraciones.

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