La Argentina estudia el envío de tropas para la fuerza multinacional desplegada en Haití, que intentará detener el caos que vive el país caribeño tras la renuncia del presidente Jean Bertrand Aristide. El viernes pasado, el Ministerio de Defensa analizó los primeros pasos para el despliegue de un contingente de la Gendarmería Nacional, tan pronto como se reciba la comunicación de la ONU para integrar la fuerza multinacional. En el Edificio Libertador se hizo una reunión encabezada por el secretario de Asuntos Militares, Jaime Garreta, principal responsable de la política de misiones de paz, a la que concurrió el jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier Jorge Chevalier, y el staff de inteligencia del ministerio.
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En poco más de una hora se comentaron los alcances de este tipo de misiones con el antecedente de las que ya cumplió la Gendarmería cuando la ONU decidió intervenir para reponer a Jean Bertrand Aristide en el poder en 1994. Garreta recibió el asesoramiento de que el trabajo en Haití es específico de los gendarmes y quedó fuera la posibilidad de participar con miembros del Ejército Argentino.
El 26 de febrero, Rafael Bielsa alertó a José Pampuro para que preparara dos aviones Hércules de la Fuerza Aérea para el caso de ser necesaria la evacuación de 25 civiles, 30 gendarmes y funcionarios de la embajada argentina en Puerto Príncipe. Ahora, el Palacio San Martín mira de cerca a Chile, que ya decidió el envío de unos 270 militares chilenos, el mayor contingente enviado por el país a una misión de paz. Los chilenos se unirán a las tropas de Estados Unidos, Canadá y Francia, que llegaron a Puerto Príncipe, luego de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas autorizó el domingo el apoyo multilateral.
• Identidad política
Chile forma parte del Consejo de Seguridad de la ONU como miembro rotativo y su política ha sido acceder al envío de tropas para fuerzas multinacionales sólo bajo su mandato. De hecho, no aportó contingente a Irak tras la invasión estadounidense del año pasado. La misma política fue resuelta por Néstor Kirchner y ejecutada por los dos ministros de área, Bielsa y Pampuro. Otro dato de peso que tiene Bielsa para convencer a Kirchner a jugarse con el primer compromiso militar externo son las palabras del secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell; dijo que su país enviará a Haití a un total de aproximadamente 1.000 efectivos. Manifestó además que esperaba que países de Latinoamérica contribuyeran con soldados a las fuerzas de paz, autorizadas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La fuerza multilateral solicitada por la ONU tiene un mandato inicial de tres meses para restablecer el orden en Haití, una de las naciones más pobres del mundo, y asegurar una transición pacífica que evite la lucha de poder entre los líderes rebeldes que depusieron a Aristide. Para los gendarmes no sería una novedad el despliegue en el país caribeño.
El 19 de setiembre de 1994, elementos de avanzada de las 28 naciones componentes de la Fuerza Multinacional ( entre los que se encontraban efectivos de GNA), liderados por tropas de Estados Unidos, aterrizaron en Haití sin mayores problemas. Entre otras actividades desarrolladas, la Fuerza Multinacional requisó armamentos para proteger la seguridad pública. Desde marzo de 1995 hasta marzo de 2001 hubo seis contingentes rotativos de Gendarmería abocados a tareas de seguridad en Puerto Príncipe. La fuerza tuvo siete bajas, la mayoría personal subalterno, en la misión a Haití. Para los gendarmes el trabajo comienza con la selección de personal y largas jornadas de adiestramiento en el Centro de Capacitación para Misiones al Exterior de la fuerza. Además, la precariedad y ausencia de condiciones mínimas de salubridad requieren que el personal sea sometido a estrictos controles médicos y vacunatorios. Al tanto de los preparativos que se hacen en Defensa, el comandante general Eduardo Luis González, director de la Gendarmería, instruyó a sus mandos para que prevean un alistamiento de emergencia. A nadie escapa que la Gendarmería está muy comprometida en el esfuerzo por mantener la seguridad interna y ya su gente ha soportado frecuentes cambios de destino para paliar los bolsones de inseguridad en el conurbano bonaerense.
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