El documento base delmovimiento social habla de «una incipiente democracia, todavía con escasarepresentatividad y gravemente herida por su subordinación al poder económico,por procesos de corrupción, por prácticas autoritarias y por clientelismopolítico». Son los argumentos por los cuales renunció Carlos ChachoAlvarez a la vicepresidencia de la Nación y por los cuales funda una ONGvecinal (quizás para cuando sea grande presentarse de candidato a lavicepresidencia de la Nación), pero los firma otro. La pluma es la del bizarrocura católico Luis Farinello cuando fundó el llamado Polo Social que selanzará en diciembre próximo como partido nacional con una mesa directiva a laque se apuntan Hugo Moyano, Elisa Carrió, Saúl Ubaldini y unseleccionado de los partidos de variado izquierdismo que hoy migran delFrepaso.
Con la mirada puesta enlas elecciones legislativas del año que viene, el Polo Social lanzará al cura auna candidatura de diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. En laCapital Federal la nómina la encabezará la chaqueña Elisa Carrió comopostulante a senadora nacional.
El arco de candidatos secompleta en las conversaciones que se realizan estos días al calor de la crisisde los cortes de ruta, con la posibilidad de que Moyano sea candidato adiputado nacional por Buenos Aires. En los planes del Polo está laeventualidad de que se incorporen fragmentos de la Corriente Clasista yCombativa con el Carlos «Perro» Santillán como candidato a una banca desenador o diputado por Jujuy.
Restos aliancistas
Como el alimentoprincipal del Polo son los restos del naufragio de la Alianza, que en estashoras se limita a un pacto UCR-Frente Grande, los socialistas de la Capital seapuntan a subirse a esta ambulancia. Héctor Polino y Antonio Cartañá,del socialismo democrático que lidera un socio objetivo del Polo como AlfredoBravo, ya figuran en los borradores de las listas de candidatos. Polino deberenovar su banca y no tiene lugar en las nóminas de la Alianza. Cartañá,viejo adversario del chachismo, buscará su chance legislativa postergandopruritos ideológicos. Por ejemplo, por la fuerte connotación del Polo, quenació con el objetivo de «Cristiano» el año pasado pero que olvidó ese sesgocuando salió del claustro donde lo soñó Farinello. También prefieren norecordar que no sólo el líder es un cura sino que su principal ladero es unpastor protestante, el camionero Moyano. Carrió, sin fueros pastorales, esademás una agitadora de la adoración a la Virgen Desatanudos, toda unainvitación a la alienación que describió el devaluado Carlos Marx.
El Polo Social funcionahoy como una alianza objetiva que ha despuntado en algunas algaradas opositorascomo el debate del martes en el Congreso en rechazo del proyecto de presupuestopara el año que viene. El texto base lo escribió Farinello el añopasado, cuando soñaba con una agrupación que integrasen tres patas: un grupode curas y teólogos de varias confesiones, un área social y un área política,todas al servicio de una «alternativa sociopolítica cristiana». Por esohablaba de un «Polo Social cristiano, ecuménico y suprapartidario».
El texto ha circulado enel último año como una plataforma a la que no puede oponerse ningún aspirante apermanecer en el arco progresista de la opinión. Con el aire de una izquierdaconfesional pero no marxista, el manifiesto que circula mano en mano y enalgunos sitios de Internet llama a montar una «alternativa reformadora»,contra la ideología neoliberal, contra la «recolonización cultural, políticay patrimonial» del país, contra la falta de representatividad de lospartidos. Como programa promete una «reindustrialización generalizada»,la integración con «Latinoamérica, Patria de Naciones» y en el extremodel dial ideológico se anima a soñar con una «reforma del sistema agrarioque ponga la tierra al servicio del que la trabaja» es la mayor audacia. Unpaquete de ideas que le provocaría un coma 4 a un Carlos Rodríguez delCEMA pero que repugna también al «mainstream» del gobierno de Fernando de laRúa, del cual el Polo se propone como la oposición más eficaz.
El lema del lanzamientodel Polo en diciembre se hace en torno de la figura más carismática delconjunto, la que creen llama más al público y a quien le reconocen la estaturade jefe espiritual, el padre Farinello. Por eso la campaña será «Farinelloal Congreso». El apoyo principal lo dará la CGT de Moyano y sus asesorespolítico-económicos, como el economista Daniel Carbonetto, que cabalgaal son del lema -que hace brotar a Carlos Rodríguez-de «Hay quevolver a Keynes».
En la Capital Federal lacandidatura de Carrió les permite - si Raúl Alfonsín no logra desprogramarlapara retenerla en la UCR-soñar con la posibilidad de un triunfo en la eleccióna senador nacional.
Melancolía
La mediática diputada hadecidido que el Chaco le queda chico aunque podría disputar con comodidad lagobernación en el 2003. Prefiere probar como otros la chance porteña,alimentada por la realidad de que ni la UCR ni el Frente Grande le puedenoponer candidatos que le impidan la victoria en un distrito que suele consagraren elecciones testimoniales (como pueden ser las de senador del año que viene)manifestaciones de protesta como fueron alguna vez las de Chacho o GracielaFernández Meijide.
Chacho
La atracción de estaposibilidad electoral para el 2000 es variable aun en los heridos del Frepasoque buscan fortuna bajo otros cielos. Esta semana un sector del Frepasobonaerense inició una gestión de negociación con Farinello con un ánimo cargadode sospechas: para carismáticos sin compromiso político -se previenen-yatuvimos a Chacho.




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