Néstor Kirchner tuvo que soportar ayer otro incidente aéreo cuando el Lear Jet Tango 10 que lo llevaba a Rosario debió suspender un despegue por fallas técnicas. En la nave lo acompañaban su esposa Cristina y Felipe Solá, que prestó una nave de la Gobernación para concurrir a la apertura del Congreso de la Lengua. Mañana el Presidente viajará a la cumbre presidencial de Costa Rica, en un avión privado. Kirchner llegó, aunque con demora, para brindar con los reyes Juan Carlos y Sofía de España, junto con Raúl Alfonsín, y escuchar la rotunda ovación a Carlos Fuentes durante la ceremonia de inauguración. Sin embargo, otra vez volvió a rondar el fantasma de su falta de seguridad.
Esta vez, la falla fue en el Tango 10, y el Presidente viajó en un avión prestado.
Néstor Kirchner sumó ayer otro episodio a su conflictiva relación con el transporte aéreo. Esta vez, el avión que lo trasladaba a Rosario para presidir junto al rey Juan Carlos de España la inauguración del Tercer Congreso de la Lengua debió abortar el despegue por un desperfecto en el sistema de guía del tren delantero. El episodio no fue grave, pero demoró una hora y media la llegada de Kirchner, su esposa y la comitiva -intentaban viajar con el Presidente, entre otros, Felipe Solá-, por lo que el rey y doña Sofía debieron esperar.
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El avión que falló esta vez no integra, en realidad, la flota presidencial, sino que pertenece directamente a la Fuerza Aérea. Se trata de un Lear Jet que usa frecuentemente el jefe del Estado Mayor Conjunto de esa fuerza, pero que ahora está a disposición de Kirchner, después del accidente en la turbina del Tango 01 -que ni siquiera comenzó la revisión técnica y sigue en espera-. El Presidente prefiere usar ese avión antes que el Tango 03, un Foker F 28, por ser mas moderno y rápido, aunque ahora cayó también bajo el sino de los vehículos aéreos presidenciales.
Esta vez el incidente del Tango 10 fue definido por voceros del gobierno como una «anormalidad» en el sistema de guiado que fue detectada cuando todavía el avión no había despegado.
• Investigaciones
A menos de un mes del más grave accidente del Tango 01 -cuando una turbina, al parecer, «tosió» durante el despegue generando fuertes estallidos y lenguas de fuego, lo que obligó a un aterrizaje de emergencia en El Palomar-, Kirchner debió cambiar nuevamente de avión y pasar a un Cessna Citation propiedad del gobierno de la provincia de Buenos Aires que Solá, acompañante de Kirchner en el vuelo frustrado, ofreció inmediatamente en reemplazo por estar esa nave estacionada también en el Aeroparque.
Las investigaciones sobre este nuevo accidente ya han comenzado, pero la diferencia ahora es que la aeronave no está totalmente bajo la órbita de la Casa Militar, sino de la Fuerza Aérea. Por eso el comodoro Guillermo Losada, jefe de Prensa de esa fuerza, fue el encargado de dar las explicaciones por el incidente: «Tuvo una falla en el sistema de guiado del avión que se utiliza durante el rodaje de la aeronave y para hacer los virajes necesarios con el fin de colocarse en la cabeza de pista y poder despegar». Sólo con conocer ese dato, el resto del gobierno respiró tranquilo: la vida de Kirchner no había estado en peligro como sí pudo estarlo en el accidente anterior. La falla del Tango 10 fue detectada por el comandante de la aeronave al ponerla en marcha. Fue entonces cuando se informó de la novedad al Presidente, que se encontraba a bordo con Cristina Fernández y Solá. Ese fue quizás el momento más duro: los tripulantes no encontraban la forma de explicar el nuevo episodio a Kirchner al punto de que el gobernador de Buenos Aires tuvo que contener una carcajada.
En la Casa Rosada se esperaba ayer recibir a la brevedad el informe técnico con el detalle del desperfecto que sufrió el Tango 10 para lo que miembros de la junta de accidentes de la Fuerza Aérea trabajaban «a todo ritmo» para llegar a «una rápida conclusión». Es la misma dependencia que no terminó de procesar todavía toda la información del anterior accidente, el del Tango 01.
Esas investigaciones coincidieron hasta ahora en que Kirchner se había subido en aquella oportunidad a una aeronave que no estaba en condiciones de volar al plantear los técnicos de Rolls Royce la imposibilidad de operar las turbinas del aparato. Kirchner había vivido otro susto hace casi un año, en un avión de la aerolínea estatal Líneas Aéreas Federales, cuando los tripulantes debieron suspender un primer intento de aterrizaje por las dificultades causadas por los fuertes vientos que se abatían sobre Puerto Madryn, sólo un eslabón más que se suma al incidente en el helicóptero en Jujuy a los tres meses de asumir, cuando un despegue defectuoso obligó a otro aterrizaje de emergencia.
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