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Rodríguez Giavarini consideró «francamente ofensivas» las declaraciones de Castro, quien afirmó que el gobierno argentino es «un lame-bota yanqui» por apoyar la condena que año tras año propicia Estados Unidos en la ONU contra la falta de derechos humanos en Cuba.
Largo discurso
El canciller, que se reunió ayer con el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, se refirió a las declaraciones de Castro en las que acusó al gobierno argentino de seguir la política de Estados Unidos hacia la isla.
Aprovechando la coyuntura, el portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher, dijo que durante su reunión en Washington, Powell y Rodríguez Giavarini coincidieron en que Cuba «es la única excepción a la democracia que impera en este hemisferio». Y agregó: «Ambos, que han denunciado recientemente a Fidel Castro, hablaron sobre la situación de los checos encarcelados en Cuba por el mero hecho de que se reunieron con algunos disidentes», dijo Boucher. Declaró el vocero oficial que la Argentina y los Estados Unidos «comparten el honor» de ser blanco de las críticas de Castro.
Desde el gobierno de Carlos Menem (1989-1999), Buenos Aires ha sido un crítico asiduo del régimen imperante en Cuba y en especial de la falta de derechos humanos en la isla.
Sin embargo, fue el embajador Torres Avalos quien pareció salir ayer a poner paños fríos. Aseguró que las duras críticas de Castro contra la Argentina exigen «una aclaración», minimizando el incidente desencadenado con el país caribeño y dio a entender que «alguien metió la mano» para que ocurriera.
«Por lo que yo tengo investigado, me parece que acá no todo lo que reluce es oro. Me parece que alguien metió la mano», dijo Torres Avalos, quien fue convocado por el Palacio San Martín.
Rodríguez Giavarini advirtió desde Washington que las declaraciones de Castro «ofenden al gobierno y a la República Argentina», y ordenó el viaje de Torres Avalos a Buenos Aires. A su arribo a la Capital Federal, el embajador en Cuba buscó relativizar el incidente y, cuidadoso de las formas diplomáticas, se ocupó de aclarar que no fue convocado para «informar» sobre el estado de las relaciones bilaterales, sino para «conversar» sobre el tema con las máximas autoridades de la Cancillería.
Más aún, dijo que ya tenía previsto regresar a Buenos Aires porque su hija está a punto de dar a luz.
Quejas
En declaraciones radiales, el diplomático se quejó de que la polémica con Cuba surge en momentos en que ambos países están «recomponiendo las relaciones» y entonces «aparece esto como peludo de regalo».
Torres Avalos, otrora integrante de la SIDE en tiempos de Raúl Alfonsín, responsabilizó por el hecho a «alguien que no está dispuesto a que la Argentina tenga buena relación con Cuba», y estimó que «a los exiliados cubanos de Miami no les interesaría» un acercamiento de los dos países.
Una estimación que también se podría aplicar al embajador argentino en Washington, Guillermo González.
El embajador Torres Avalos relató que el jueves pasado «un cable» de una agencia internacional de noticias sostenía que la Argentina había decidido reiterar su condena en Naciones Unidas por la situación de los derechos humanos en Cuba.
Asimismo indicó que la Cancillería cubana se comunicó con él para consultarlo sobre el tema, y debió aclarar que era «absolutamente falso» lo informado por el cable en el sentido de que el gobierno de Fernando de la Rúa ya había definido su voto en la ONU.
En el mismo sentido, se expresó ayer el vocero presidencial, Ricardo Ostuni, al indicar que «es tradicional que la Argentina no adelanta nunca el voto» y que «la Cancillería aún no ha manifestado el voto de nuestro país».
La decisión de volver a condenar a Cuba en la ONU, aseguran que se tomó después de que Rodríguez Giavarini escuchara las quejas del Vaticano en el sentido de que «nada ha cambiado» en relación con los derechos humanos en Cuba y sobre todo en las fuertes limitaciones que soporta la Iglesia Católica en ese país.
Sin embargo, según lo reflejaron diversos medios de prensa, Castro dijo que si la Argentina vota contra Cuba en Ginebra es «como lamer la bota yanqui», y añadió irónico en otro tramo: «Un país con desempleo, qué porvenir brillante. ¡Viva el dólar!, ¡Viva el ALCA!, ¡Viva la bandera de las barras y las estrellas!». El presidente cubano sostuvo que la Argentina no es capaz «siquiera de sostener la vergüenza ni el pudor» por su política económica.




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