7 de enero 2001 - 00:00

Firma mañana De la Rúa los primeros cambios de gabinete

Fernando de la Rúa regresa hoy a la Capital Federal para una estadía de 48 horas que cree puede animar un poco el verano. Mañana, antes de ir el miércoles a una cena en Parque Diana, la casa de su amigo Fernando de Santibañes en Villa la Angostura (Neuquén), quiere firmar los decretos del primer round del cambio de gabinete. Como adelantó este diario, esos cambios arrancan con la zaranda de nombres para los cargos de la segunda línea y terminará cuando se inicie el año legislativo (1° de marzo) con el envío al Congreso del proyecto de nueva ley de ministerios para modificar la primera línea del gabinete.
Detalles de estos cambios lo debatió ayer el Presidente en el retiro de Chapadmalal en largas charlas telefónicas con Chrystian Colombo (éste en su casa) y en entrevistas que se extendieron hasta anoche. Primero recibió al presidente provisional del Senado, Mario Losada, quien le llevó inquietudes de sectores partidarios que no quieren ser víctimas (sino lo contrario, beneficiarios) de esta movida dentro del gabinete.

Gestiones de ese tipo lograron afirmar al pampeano Antonio Berhongaray en la Secretaría de Agricultura merced a una intervención personal en su favor del propio Raúl Alfonsín. Por la noche De la Rúa -que parte hoy a las 9 desde el aero-puerto de Camet-cenó con Hernán Lombardi, cuya cartera de Turismo sigue pendiente de ser elevada a ministerio. Lombardi es además gerente de otras reformas en área con la que trabaja estrechamente como la de Cultura, que según Colombo también merecería ser elevada a ministerio.

El primer compromiso de la jornada es una cita con el jefe de Gabinete, a quien encargó la negociación de los nombres que salen en este primer turno: son los responsables de las secretarías de Transportes, Jorge Kogan, y el de Infraestructura Máximo Fioravanti. Un tercer decreto abrirá una secretaría de Inversiones con destino hasta anoche incierto. Otro, que también adelantó este diario, atornillará al abogado alfonsinista Federico Polak como único responsable del PAMI.

El proyecto que está a la firma del Presidente hace cesar a la comisión normalizadora que instauró el gobierno al asumir, que ya no cuenta con ninguno de los nombres originales (Ce-cilia Felgueras es vicejefa del gobierno porteño; Angel Tonietto renunció al acusárselo de presunto favoritismo con negocios de su esposa; Horacio Rodríguez Larreta (h) es hoy funcionario previsional de Carlos Ruckauf. De la Rúa declarará intervenido el organismo, instalará a Polak como único jefe y degradará a la médica frepasista Graciela Rosso al nivel de sub interventora.

Para los entendidos en inter-nas política, el decreto agrega un detalle: aunque el PAMI tiene autonomía presupuestaria abandona la dependencia funcional del Ministerio de Desarrollo Social y pasa a Salud. Es decir de Graciela Fernández Meijide a Héctor Lombardo, un cambio que algunos ven como el prenuncio de la desaparición de la silla de Meijide para convertirse en una «agencia» dependiente de la Presidencia. Hasta ahora una «agencia» es un ministerio con otro nombre.

No se prevé que esta vez haya mucho más en materia de cambios: lo que busca evitar el gobierno es un verano asolado por protestas gremiales de empleados involucrados en las reformas. Los responsables de esta reforma tienen la instrucción de evitar confrontar con los sindicalistas del sector público que, dicen, ante cualquier atisbo de modificación orgánica levantan el fantasma del despido y salen a la calle.

Hay una razón para esta cautela porque el gobierno logró que el Congreso le votase la ley de emergencia económica que le permite declarar la disponibilidad de importantes tramos del escalafón de empleados públicos. La movilidad alcanza ahora aun a aquellas posiciones de la grilla que gozaban de estabilidad por haber accedido por concursos del recordado SINAPA (sistema urdido por Gustavo Béliz para organizar la "nomenklatura" del menemismo).

Es la razón por la cual un segundo round de estos cambios incluirá una fuerte reestructuración de ministerios, principalmente aquellos que han ido perdiendo importancia desde la última reforma constitucional y el proceso de descentralización de servicios de la última década. Es el caso del Ministerio de Educación, hoy superpoblado de empleados que tenían funciones cuando esa cartera administraba escuelas de varios niveles. «Queremos un Ministerio de Educación fuerte en su capacidad de formulación de políticas de planificación y de supervisión. Un ministerio pequeño, pero con alta capacidad de conducción en el marco del Consejo Federal de Educación», indicó ayer el amanuense de Chrystian Colombo para esta reforma, el chachista Marcos Makón.

La reforma afectará también a su funcionamiento como
«caja». Ese ministerio tiene, indicó Makón, «una relación compradora muy particular» que implica que «compra para su propio funcionamiento pero además realiza compras masivas de textos escolares y equipamientos para escuelas provinciales».

Un caso similar es el Ministerio de Justicia, que ha perdido en manos del Consejo de la Magistratura lo que tenía de manejo de la Justicia y se ha convertido en una cartera de administración de cárceles y en una peña para las discusión de temas humanitarios.

Otras áreas previstas en el segundo round de cambios son la AFIP (para cuya reforma el gobierno acudió a los servicios del «ingeniero»
Alejandro Bramer Markovic), la evaporación del ministerio de Meijide y una serie de cambios de nuevo en la segunda línea que será el resultado de las negociaciones preelectorales entre UCR y Frepaso.

Esos cambios en la estructura que domina Héctor Rodríguez en la AFIP van en paralelo con la preocupación por la fiscal que seguirá ocupando esta semana al gobierno. Entre hoy y mañana Colombo terminará de negociar con la oposición la integración del lote que preparará la agenda de esa reforma. Mañana le toca visitar a Colombo al peronista Jorge Remes Lenicov y el propio jefe de Gabinete irá a visitar a Raúl Baglini en la clínica Favaloro donde convalece de una angioplastia.

A mediados de semana el gobierno cree que
tendrá lista esa agenda para presentársela a las fundaciones y firmas de expertos que antes de un mes deberá entregarle las propuestas de cambios en la estructura impositiva de la Argentina. Con ese resultado el gobierno cree que entre febrero y marzo podrá sentar a los gobernadores de las provincias para rematar esta reforma a la que ha jugado todos los boletos a mediano plazo.

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