20 de noviembre 2002 - 00:00

Firmó Duhalde convocatoria a elecciones el 27 de abril

Firmó Duhalde convocatoria a elecciones el 27 de abril































Eduardo Duhalde firmó anoche la convocatoria a elecciones según el programa acordado en la cumbre multipartidaria de Olivos del lunes. El decreto fue enviado a Mesa de Entradas del Congreso para que hoy la Cámara de Diputados lo apruebe en los términos del pacto, que cerraron en la cumbre el gobierno y un sector de la oposición. Con el rechazo del peronismo menemismo, y la indiferencia del lilismo, se acordó la postergación, otra vez, de la fecha de elecciones, ahora para el 27 de abril próximo. Se logró esto negociando con los radicales una suspensión «por esta vez» del polémico sistema de internas abiertas, simultáneas y obligatorias para elegir candidatos nacionales.

Según el decreto, la primera fecha del calendario se cumplirá el 27 de enero, que es cuando tiene que estar convocada la elección. De allí arrancan los plazos del Código Nacional Electoral del cual importan algunos más que otros. Por ejemplo, el 25 de febrero deben constituirse, ante la Justicia, las alianzas por las que correrán los candidatos.

Otro día clave es el 8 de marzo, cuando se tendrán que anotar los postulantes a la presidencia de la Nación. Tanto se dispara la fecha de las internas partidarias que, por esta vez, se harán según lo que dicen las cartas orgánicas partidarias. Los radicales confirmarán, en la Convención Nacional del viernes próximo, que elegirán candidatos el 15 de diciembre.

Los peronistas continuarán con la puja entre menemistas y duhaldistas animando el panorama preelectoral:

El duhaldismo insiste en que debe aplicarse el criterio introducido por el ex presidente Ramón Puerta, de acercar al máximo las fechas de internas, generales y asunción del nuevo presidente el 25 de mayo. La idea es abreviar, lo que se pueda, la convivencia entre Duhalde y un candidato peronista electo, al que muchos presumen será el sucesor. «Es para que los cafeteros me sigan sirviendo hasta última hora», dice la frase que usa el propio presidente en respaldo de esa idea que tanto irrita hoy al menemismo. Por eso el almanaque de los duhaldistas para las internas señala entre el 23 de febrero y, como última chance, el 2 de marzo.

• Esta fecha hace necesario otro congreso partidario, algo que le sale fácil últimamente al duhaldismo, pese a que aún existe una impugnación del menemismo sobre las resoluciones tomadas hace dos semanas en Obras Sanitarias, cuando se decidió el 19 de enero para las internas. Recién hoy el apoderado de este sector, Jorge Landau, presentará las actas oficiales de aquel congreso, luego de recibir una intimación de la jueza María Servini de Cubría, apurada por un reclamo del menemista César Arias.

El menemismo buscará enredar a sus adversarios en sus propias palabras. Para eso Carlos Menem y Rubén Marín citarán para mañana a la mesa chica del Consejo Nacional del PJ, que dominan ampliamente, para declarar a los cuatro vientos que resignan la pretensión de que las internas sean el 15 de diciembre y que aceptan el 19 de enero. Saben que el duhaldismo quiere ahora el 23 de febrero o el 2 de marzo, pero buscan el argumento para denunciar la manipulación de fechas que ensaya el duhaldismo y que pretende -insisten los menemistasamañar las cosas para que Duhalde permanezca en el gobierno hasta el 10 de diciembre.

• Ese juego de las fechas, que entusiasma a punteros y a apoderados, no impide que en los dos sectores crezca la idea de que no habrá internas en el PJ para elegir candidato a presidente. En el menemismo se insiste con que el gobierno ha fracasado en subir a una tarima a José Manuel de la Sota y que miente cuando dice que respalda la fórmula Néstor Kirchner-Chiche Duhalde. Esta última quimera encubre, según los menemistas, la intención del Presidente de ser él mismo el candidato, aun dejando el poder el 25 de mayo. La idea de echar humo con Kirchner-Chiche taparía la verdadera fórmula de Olivos, que es Duhalde-Roberto Lavagna.

• En el duhaldismo esto lo niegan con sospechoso énfasis y buscan amortiguar el triunfalismo que se traduce en la sonrisa que usa Duhalde en las últimas fotos. Reconocen que ninguno de los candidatos le ha funcionado a Olivos y que si Menem sigue traccionando adhesiones, el Presidente usará toda la pólvora acumulada en esta campaña, hasta ahora exitosa, para negociar su futuro bajo el firmamento menemista.

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