El peronismo tuvo que soportar ayer a la madrugada ver naufragar la sesión de Diputados donde se debió aprobar el proyecto de desfederalización de los delitos de narcotráfico menor y el acuerdo transitorio con Edelap. Pasadas las 2 de la mañana de ayer, el radicalismo se levantó de sus bancas y dejó el recinto sin quórum, después de haber esmerilado la voluntad del oficialismo con largos discursos por la cuestión de Malvinas y, luego, por el fallido proyecto para combatir el narcotráfico.
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Pero la peor noticia de esa madrugada para el gobierno no fue la mera postergación hasta una nueva sesión. Entre el tumulto de los discursos y las charlas en las bancas en el recinto fue tomando forma una peligrosa idea duhaldista: analizar más detenidamente el acuerdo transitorio con la distribuidora de energía antes de dar el sí definitivo en el recinto, último paso que resta para la plena ratificación en el Congreso.
Los duhaldistas, con un lógica clara en medio de la campaña por los cargos en la lista bonaerense, razonaron: «No podemos ser los primeros en aprobar un aumento de tarifas en el país -de 15% para grandes comercios y empresas como establece el acuerdo- y, menos, en el área de La Plata y Ensenada». Es el mismo argumento que utilizan el radicalismo y el ARI para oponerse a esa ratificación, más el agregado de cuestionar la ausencia de dictámenes de la SIGEN y la Procuración del Tesoro que avalen el proceso.
Se generalizó entonces por las bancas bonaerenses -entre ellos, hay 4 diputados platenses- la idea de pedir una audiencia con el ministro de Obras Públicas de la provincia para discutir el tema. Culpan a Felipe Solá -de paso- de haber avalado y callado el aumento tarifario que implica ratificar el acuerdo, acusación que corrió por el recinto, incluso entre las huestes de Horacio Pernasetti, el jefe del bloque radical que dio la orden de evacuar el recinto para dejar al PJ sin quórum.
Se generó un nuevo conflicto para el gobierno que hasta ahora no parecía tener importancia: el desembarco de la interna bonaerense en la renegociación de contratos con las empresas de servicios públicos privatizadas. No es el problema de demorar la ratificación del acuerdo transitorio con Edelap, sino que esa renegociación es la primera y será tomada como marco de referencia para el resto de las que están en trámite todavía en el Poder Ejecutivo. Son los casos de Edenor y de Edesur, que ya pasaron por audiencia pública. Pero si este primer intento ya comienza con una rebelión en el Congreso -paso necesario que fija la ley de prórroga de la Emergencia Pública para que quede en firme- por diputados que se niegan a convalidar un aumento tarifario para no responder políticamente a sus provincias, el gobierno podría complicarse en este tema hasta que no termine el proceso electoral.
Algo parecido, de hecho, le está pasando con el segundo acuerdo firmado con los operadores portuarios, al negarse la oposición a convalidar que se mantengan las tarifas en dólares, como ya acordó el gobierno.
• Cuestionamientos
Fue también fracaso para Solá en relación con el combate al narcotráfico de poca monta, barrial, como define el gobernador que, por cuarta vez, no consigue que le sancionen esa ley. Incluso, Hilda Chiche Duhalde estuvo de acuerdo esta vez con Solá y defendió el proyecto hasta las lágrimas, sin conseguir conmover al radicalismo, que lo rechaza por fuertes cuestionamientos técnico legales. Recordó Chiche cuando su marido «organizó congresos y se metió en el tema de la droga, nos costó muy caro porque meterse en esto para los políticos es un tema muy caro. Mi hijo Tomás tomaba la teta y en los corrillos decían que era drogadicto. Fue muy duro soportar todos estos años esta injusta y dolorosa manifestación», dijo. «Los radicales estamos dispuestos a discutir una reforma integral de la ley. Tomamos el guante planteado por la diputada Duhalde de poner lo que hay que poner para una solución integral», le contestó Pernasetti.
Así, esta vez el peronismo no tuvo la culpa de la frustración, como el gobernador Solá acusó en ocasiones anteriores, sino que fue la oposición radical a esa medida. La UCR había negado el quórum para iniciar la sesión; el peronismo tuvo un triunfo cuando arañó el número necesario con ayuda de transversales, pero luego la sesión se enfrascó en una larga discusión sobre la inclusión de las islas Malvinas y naufragó cuando se acercaba la hora de votar el proyecto sobre drogadicción.
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