El oficialismo de Diputados quiere concederle más poderes a Néstor Kirchner. O, dicho de otro modo, pretende evitar que el Congreso controle al Ejecutivo. Al menos, ésa parece la intención de José María Díaz Bancalari que ha desatado una reacción en conjunto de la oposición, UCR, ARI, socialistas y el Interbloque Federal de provinciales, que ya comenzó a unir fichas en represalia al intento de facilitar, una vez más, facultades para reasignar partidas presupuestarias a Alberto Fernández, vía los llamados superpoderes del Presupuesto 2005.
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. El jefe de la bancada oficialista ya tiene listo un dictamen sobre el proyecto de control de los decretos de necesidad y urgencia que habilita lo que técnicamente se denomina «sanción ficta». Con esta herramienta, que será tratada en la Comisión de Asuntos Constitucionales, el gobierno conseguirá ratificación tácita de los DNU, en caso de que el Parlamento no se expida en un plazo de diez días.
. Según lo que establece la Constitución del '94, la comisión bicameral que debe crearse para aprobar o rechazar los decretos presidenciales tiene que expedirse por la validez o no de manera expresa. Por si fuera poco, la Constitución prohíbe la llamada «sanción ficta» (o automática) en el artículo 82. «La voluntad de cada Cámara debe manifestarse expresamente; se excluye, en todos los casos, la sanción tácita o ficta», sentencia la Carta Magna, no obstante lo cual el PJ intentará imponer el criterio contrario.
. Gracias a esta idea de Díaz Bancalari -que trasladará a la comisión su propio titular, el joven peronista de Salta Juan Manuel Urtubey-, la bicameral quedaría sometida a lo que haga la mayoría de turno y, en caso de que no hubiere pronunciamiento a favor o en contra (es decir, el silencio del Congreso), el DNU recibiría la confirmación por omisión.
. El justicialismo había amagado con hacer una propuesta sensata de reglamentación de los decretos, por obra y gracia del duhaldista Juan Carlos Correa. El diputado bonaerense había logrado avales propios y extraños, pues su texto borrador estipulaba que el silencio -a contrario sensu de la doctrina Díaz Bancalari-volteaba el DNU, en lugar de dejarlo en pie. Correa consiguió adhesiones de Alberto Natale y hasta de colegas radicales.
. Ahora que el PJ vira hacia una iniciativa que tiende a favorecer al kirchnerismo, la oposición amenaza con volver a ocupar su lugar y salir a golpear contra este intento oficialista.
. El puntapié inicial lo dieron la semana pasada los dómines de la UCR, bajo la advocación de las autoridades partidarias -Angel Rozas (Comité Nacional) y Adolfo Stubrin (Convención Nacional), al llamar al resto del arco opositor a montar un frente común contra los «superpoderes» que pretende renovar el jefe de Gabinete para redistribuir las partidas del Presupuesto 2005.
. Natale, del Interbloque Federal de provinciales, se entusiasmó con la inquietud radical, aunque alienta ahora ampliar la embestida a la reglamentación de los decretos y la prórroga de la Ley de Emergencia Económica, además de los polémicos «superpoderes» y la forma, en general, en que el Ejecutivo relega al Congreso. Mañana se reunirá Natale con sus pares del radicalismo y el ARI a fin de acordar una agenda compartida, aun cuando el peronismo -tras instrucciones de Eduardo Duhalde-consiga imponer en soledad la continuidad de las potestades delegadas por el Poder Legislativo al jefe de Gabinete en materia de Presupuesto.
. En el supuesto de los DNU, la sospecha de la oposición es que el peronismo tiene la intención de apurar el debate ante la presión de radicales, provinciales, socialistas y aristas, aunque la estrategia apunta a dejar el tema empantanado otra vez, tal cual viene sucediendo desde que se reformó la Constitución.
. Sucede que, en principio, el PJ necesita contar con 129 votos positivos. Si bien tiene esa cantidad de integrantes, nadie puede garantizar que, aun con el auxilio de los transversales, discipline semejante cantidad de manos en alto. Lo más probable es que la discusión llegue al plenario -con uno o más dictámenes en minoría-, pero sin las suficientes adhesiones para sancionar este mecanismo de control y girarlo al Senado.
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