14 de septiembre 2006 - 00:00

Frenó Kirchner debate sobre espías

¿Cuánto podía esperar el gobierno para que le cayera encima el efecto de la publicidad de los antecedentes de Juan José Alvarez como agente secreto? No respondió en serio a los reproches que señalaban a la Casa de Gobierno como responsable, por acción o por omisión, de «destrucción» de imagen del escudero de Roberto Lavagna. Tampoco mandó a investigar a los responsables de la filtración -si hubiera ocurrido eso- ni promovió renuncias en el espionaje estatal. Ayer el propio Presidente debió frenar a su tropa para que no pidiese una investigación del diputado duhaldista por haber estado en la SIDE bajo el gobierno militar. La oposición los esperaba con otra lista de funcionarios de la administración Kirchner en Santa Cruz y en su presidencia que también tienen antecedentes laborales en ese período, encabezada por dos ministras (Alicia Kirchner y Felisa Miceli). Anoche, además, el fiscal Carlos Stornelli abrió una causa para investigar lo que considera una violación del secreto de Estado sobre la cual también el gobierno deberá dar explicaciones.

Los diputados lavagnistasMarina Casesse, elcuestionado Juan JoséAlvarez, Jorge Sarghini yEduardo Camaño, durantela sesión de ayer en la queel recinto estuvo al bordede una guerra de acusacionessobre el pasado.
Los diputados lavagnistas Marina Casesse, el cuestionado Juan José Alvarez, Jorge Sarghini y Eduardo Camaño, durante la sesión de ayer en la que el recinto estuvo al borde de una guerra de acusaciones sobre el pasado.
Néstor Kirchner debió frenar ayer, con un llamado a Alberto Balestrini, una batalla de prontuarios y legajos que estuvo a punto de estallar en plena Cámara de Diputados. Un incontenible Remo Carlotto (kirchnerista) clamaba por bajar al recinto y plantear una cuestión de privilegio para que la Comisión de Asuntos Constitucionales investigara a Juan José Alvarez por su pasado como empleado de la SIDE durante el gobierno militar y el de Raúl Alfonsín.

El revuelo fue tan grande en el bloque oficialista que la sesión de ayer se demoró dos horas en comenzar. Carlotto, presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara baja, parecía inflexible en la reunión de bloque previa. Lo avalaban los ultrakirchneristas Carlos «Cuto» Moreno y Carlos Kunkel (quien, a pesar de no haber estado en el encierro, le manifestó su apoyo).

El jefe de la bancada kirchnerista intentaba contener a Carlotto y calmar los ánimos de sus diputados. La situación se tensó hasta que Balestrini, secundado por el tucumano Gerónimo Vargas Aignasse -fue el encargado de privar a Luis Patti de su banca- propuso una solución salomónica: el oficialismo no atacaría a Alvarez en el recinto a menos que algún otro bloque opositor lanzara la primera piedra. ¿Pero por qué el kirchnerismo,que hizo de la defensa de los derechos humanos uno de sus principales banderas, se abstuvo de darle el golpe de gracia en la Cámara a una de las principales encarnaciones parlamentarias de Roberto Lavagna?

  • Aludidos

  • La respuesta tal vez esté en lo que vociferaron los diputados radicales Fernando Chironi y el santacruceño Juan Acuña Kunz: Néstor Kirchner, tanto durante su gestión como gobernador de Santa Cruz como desde que asumió la Jefatura de Estado, empleó a funcionarios que ocuparon cargos durante la última dictadura. En la lista mencionada por los radicales están, entre otros, Felisa Miceli (ministra de Economía y ex funcionaria de esa cartera entre 1976 y 1979), Alicia Kirchner ( hermana del Presidente y actual ministra de Desarrollo Social, ex subsecretaria de Asuntos Comunitarios de Santa Cruz), Gabriela Ciganotto (actual presidenta del Banco de la Nación, ex secretaria de Hacienda de la Municipalidad de Caleta Olivia entre julio y diciembre de 1983) y Dante Dovena (actual diputado nacional, ex funcionario del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda de la zona norte de Santa Cruz). Son cuatro casos de funcionarios nacionales. Pero también aludieron a tres ministros de Kirchner durante su primer mandato como gobernador santacruceño: Jorge Chávez (ex ministro de Asuntos Sociales), Hugo Muratore (cartera de Educación) y Justo Alzúa (el ex suegro del actual secretario legal y técnico de Presidencia se desempeñó como ministro de gobierno, según la UCR).

    La sesión de ayer estuvo tan caldeada que hasta un comisario político (cuya identidad no puede revelarse) de Alberto Fernández caminó los pasillos de Diputados. Jorge Sarghini, jefe del bloque lavagnista al que pertenece Alvarez, enfrentaba con gesto adusto y tono de indignación los micrófonos de los periodistas: «Vamos a seguir con el armado de un espacio político que la sociedad reclama. Todo aquello que le da bajeza a la política merece mi rechazo», explicó en alusión a las carpetas que revelaronel pasado de Alvarez como empleado de la SIDE.

  • Lavagna

    Más temprano, el mismísimo Roberto Lavagna había dicho que no caería en provocaciones políticas: «Yo prefiero no tocar ninguno de esos temas. Eso es revolver basura y son cuestiones de la interna sucia de la política». Sin embargo, otro de los referentes del peronismo antikirchnerista de El General caminaba los pasillos del Congreso con una «carpeta» en la que constarían los antecedentes de varios kirchneristas que actuaron en la función pública durante el gobierno militar. El oficialismo finalmente no planteó el tema en el recinto, y el cruce de prontuarios pareció disiparse, al menos por el momento.
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