(Especial de «La Mañana de Córdoba») - El seguro candidato de la Unión Cívica Radical a la gobernación de Córdoba, Ramón Mestre, fue internado ayer de urgencia en una clínica, afectado con un cuadro gástrico-hepático-pancreático que lo obligó a permanecer anoche mientras se le practican estudios para determinar la complejidad de la dolencia.
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Mientras los trascendidos se volcaban a algún tipo de afección hepática, en el entorno familiar del ex gobernador hubo silencio, aunque desde allegados políticos trascendió que el tema preocupa. Mestre se internó en la clínica, perteneciente a una familia de largo cuño radical bajo el nombre falso de Arancibia, y quienes confirmaron «off the record» la presencia del ex gobernador minimizaron su permanencia en la sala de terapia intensiva alegando que se debió al «mejor aire acondicionado».
Sin embargo, trascendió que el ex gobernador estaría enfrentando un cuadro serio y de cuidado. A sólo una semana de que Martí abandonara la pelea por la candidatura por motivos de salud, el otro precandidato radical comienza a mostrar signos evidentes de que su estado de salud tal vez no podría aguantar los ajetreos de una campaña por la gobernación, según admitieron en su entorno político, aunque no familiar. La verdadera preocupación del radicalismo es que, sin Mestre, se queda sin candidatos de peso para enfrentar a José Manuel de la Sota en las elecciones del próximo 8 de junio. La «teoría del tercer candidato» -una estrategia que hasta ayer no concitaba el menor entusiasmo dentro de la UCR- ganaba adeptos en los cenáculos del partido.
La enfermedad viene a añadir una nueva complicación a las que ya de por sí venía acumulando el ex ministro de Fernando de la Rúa. Si bien el frente opositor interno a su candidatura había comenzado a «entrar en caja», ahora todo el radicalismo debe esperar qué pasará con la evolución de la salud de Mestre.
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