El peronismo llevó al colmo la afición por las discusiones vicarias, decir una cosa para significar otra, enfrentarse los protagonistas a través de portavoces.
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Bastó que Chiche Duhalde dijera el viernes que el PJ es «una cáscara vacía» para que saltase un duhaldista del gabinete, en nombre del Presidente, a negarlo. «Es un error de la señora», dijo José Pampuro.
Bastó que Aníbal Fernández inaugurase la peña de «alta peluquería» para que la ex primera dama lo despidiese por TV el domingo como « un ex amigo». Bastó que la Chiche duhaldista pidiera la exclusividad del PJ para hacer la revolución para que saltase a descalificarla el propio jefe de Gabinete y reivindicar la transversalidad: «No creo, como dijo Chiche Duhalde, que los que piensan que se puede generar un modelo de país por fuera del peronismo son unos trasnochados».
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