En medio de la ya anclada incertidumbre económica que regala el Gobierno, y mientras el país surfea la segunda ola del coronavirus y las consecuencias de eventuales cierres al sector productivo, el Frente de Todos avanzó ayer con el dictamen para imponer una alícuota máxima del 35% de Ganancias en empresas. De esta manera, se dinamitará el acuerdo del Consenso Fiscal de fines de 2017, que proyectaba un 25% para dicho tributo.
Diputados: oficialismo avanzó con el 35% de alícuota máxima para el Impuesto a Ganancias de empresas
El proyecto activará escalas del 25%, 30% y 35% para las ganancias de $5 millones; de entre dicho valor y $20 millones; y desde esa cifra en adelante, respectivamente. En tanto, para los dividendos, habrá un 7% homogéneo para todas esas categorías. Fuertes críticas desde Juntos por el Cambio.
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Durante la reunión de ayer en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara baja, su presidente, el kirchnerista Carlos Heller, defendió la demorada iniciativa que presentó el Ejecutivo -meses atrás mostró un texto para anclar, por un año más, una alícuota del 30%- y reiteró el “alivio” tributario que habrá para la mayoría de las empresas.
En concreto, el proyecto activará escalas del 25%, 30% y 35% para las ganancias de $5 millones; de entre dicho valor y $20 millones; y desde esa cifra en adelante, respectivamente. En tanto, para los dividendos, habrá un 7% homogéneo para todas esas categorías.
Sobre este último punto, Heller intentó resaltar las diferencias con la ley macrista, que aplicaba además un 13% sobre dividendos y generaba, según su explicación, una presión tributaria no tan distinta a la que, en muchos casos, ocurrirá con la última iniciativa.
El principal bloque opositor, Juntos por el Cambio, no le creyó nada y dedicó gran parte de la reunión a desmentir al diputado y a los dos funcionarios que hablaron días atrás sobre la ley: la jefa de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, y el secretario de Políticas Tributarias del Ministerio de Economía, Roberto Arias. Un ejemplo: la funcionaria habló de 2.000 sociedades que llegarían a la alícuota máxima, en vez de las más de 17.000 que mencionó el radical Luis Pastori.
Juntos por el Cambio también contrastó las cifras del Gobierno con las que ofreció la -estratégica- Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC). El kirchnerismo aprovechó una aclaración de dicha institución para “desinflar” la proyección de recaudación con la nueva ley, e incluso habló de lo que ejecutan los -ahora “buenos”- Estados Unidos con respecto al tributo en discusión.
Una de las espadas económicas del PRO, el escurridizo Luciano Laspina, pinceló el panorama de los últimos años y la próxima estación. “En 2015 teníamos una presión tributaria del 33,8% del Producto Bruto. En 2019 pasamos al 30,9%. En medio de una recesión violenta desde el año pasado, se aumentó eso al 32,4%. Como si pagara un marciano”.
Por su parte otro radical, Alejandro Cacace, advirtió: “Alivio fiscal, como pretenden presentarlo, no es. Claramente, el informe de la OPC dice que va a haber un incremento de recaudación de $320.000 millones. Es todo lo contrario a un alivio fiscal. El oficialismo dice que nueve de cada 10 empresas van a pagar menos. Eso es falso, porque todas las empresas hoy pagarían 25 % de alícuota, según la reforma de 2017, suspendida por el Gobierno por el año 2020, pero vigente ahora”.
Cacace también dijo: “El secretario de política tributaria -de Economía, Arias- reconoció que la idea es volver al 35 % de impuesto, aumentando entonces 10 puntos la presión tributaria. Y también la titular la AFIP aseguró que el objetivo era deshacer la reforma de 2017. Se llegó a decir que este proyecto era para compensar la baja de impuesto a las ganancias sobre las personas físicas, que se había calculado en $48.000 millones, pero acá estamos tratando un aumento de impuestos casi siete veces superior. Se les fue la mano”.
A diferencia del ya sancionado proyecto de Ganancias sobre trabajadores y jubilados, el Frente de Todos impuso actualizaciones por salarios, y no por inflación. Para el de empresas, se hará lo contrario, pese a que los cierres de los ejercicios son distintos para cada caso. Los aliados usuales del kirchnerismo, como los renovadores misioneros y PJ de Córdoba ayudaron con las firmas necesarias del dictamen de mayoría. Esta vez no se sumó el lavagnismo.
Junto a este proyecto espera otro despacho: el del Consenso Fiscal de fines de 2020, que permitirá subir tributos locales como Sellos e Ingresos Brutos. De esta manera, se completará un festín impositivo y se inflarán las arcas provinciales en plena campaña electoral.




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