Gesto: Kirchner dijo que Chávez es "democrático"
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Néstor Kirchner ayer en la Casa Rosada, donde ensayó la
despedida de su cargo frente a 200 jefes comunales del
conurbano bonaerense, y además apuntó contra Elisa
Carrió luego de haber saludado a Hugo Chávez por el referéndum
del domingo.
Venezuela tiene petróleo, pero no alimentos. Esa sociedad también funcionó bien hasta hace poco. Los pagos por el fueloil que alimenta las térmicas argentinas van a un fideicomiso para comprar leche, carnes, soja, o cualquier alimento local. Esa lista de compras era manejada por Claudio Uberti, el coordinador del Area Vial de Julio De Vido, que tenía otras tareas extras como esa. Con la crisis del valijero venezolano en el avión de ENARSA, Uberti, que volaba en esa nave, quedó afuera y hasta ahora no fue convenientemente reemplazado.
Quizás para Cristina de Kirchner, Chávez ya no sea «tan necesario para América latina como Putin para Europa», como solía responder en sus giras cuando le criticaban la alianza de su marido con el personaje venezolano. Ahora la presidente electa tiene otra visión de las sorpresas que el mercado de la energía puede dar. El paraíso de una solución a la crisis de combustibles en el país sin Chávez se lo mostró Marco Aurelio García en el primer viaje que hizo a Brasilia para entrevistarse con Lula después de haber ganado las elecciones: Cristina no podía salir de su asombro cuando el asesor le explicó que el yacimiento que con toda pompa anunció el gobierno de Lula frente a las costas de Brasil y con reservas estimadas en hasta 8.000 millones de barriles podría extenderse bajo el mar hasta cerca de Mar del Plata.
Ningún simbolismo podría haber sido mejor que ese para graficar un golpe de suerte energético para el país. En el gobierno prefirieron no publicitarlo; todavía están abiertas las heridas por el anuncio de los u$s 20.000 millones de inversiones de los chinos y peor aún la revolución petrolera que se suponía que el gobierno bolivariano haría en la Argentina-asociado con ENARSA. De esa unión que nos salvaría de la crisis poco salió para el país. Las inversiones locales de PDVSA se limitan a una oficina en el centro porteño y dos estaciones de servicio. Por lo demás, todos son dolores de cabeza: viajes continuos entre Caracas y Buenos Aires, directivos de la petrolera venezolana en aviones oficiales y la incomodidad de una valija sin declarar con u$s 800.000. Gracias a Dios, el tema del otro venezolano ilustre que inquietaba a la Argentina, Guido-Antonini Wilson, parece solucionado: desde que lo contactó el FBI en Miami, nadie volvió a saber de él.
Con Petrobras las cosas son distintas. Tiene una red de estaciones de servicio en el país que hasta vende las naftas a un precio menor que otras, aunque no todos los días. Consiguió áreas de concesión petrolera en medio país y hasta le prometen a Cristina de Kirchner traerle toda su tecnología en exploración submarina para reeditarle el milagro brasileño.



