9 de mayo 2002 - 00:00

Gil Lavedra fue el autor del artículo

Viejo zorro de Chascomús, Raúl Alfonsín siempre ha tenido huevos en distintas canastas, lo que volvió a demostrarse en la discusión de la ley de «subversión económica», que anoche se discutía en el Senado. Es cierto que el ex presidente habló varias veces con la Presidencia de la Nación durante las últimas 48 horas, molesto por el compromiso de tener que dar quórum para aprobar una norma «que dejará libre a varios banqueros, lo que se vuelve intolerable».

Alfonsín sigue siendo un caudillo de la campaña bonaerense, no en vano apodado «el Viejo Vizcacha»: su desvelo es que Elisa Carrió no lo acuse de «complaciente con la matriz corrupta del régimen mafioso» y le siga sacando radicales por abajo. Esto hizo que, otra vez, el jefe radical marcara el número de Eduardo Duhalde para quejarse por las contradicciones de la alianza a la que ambos se han entregado. Pero como don Raúl no deja jamás un flanco al descubierto, también se cuidó de tener un vínculo con el Fondo Monetario Inter-nacional, principal impulsor de la derogación de la ley en cuestión.

El abogado penalista que representó al Fondo en la negociación del articulado es nada menos que Ricardo Gil Lavedra, acaso el más estrecho colaborador de Alfonsín en materia jurídica. En la Asociación de Bancos, la aparición de Gil Lavedra como vocero de Sean Hagan -director de «legales» del FMI-, ayer, llamó a sorpresa. A tal punto, que el titular de una entidad extranjera consultó con uno de sus contactos en Washington, con oficina vecina a la de Anne Krueger: «¿Ustedes eligieron a Gil Lavedra? ¿Saben que es hombre de Alfonsín, uno de los máximos defensores para que la ley siga como está?». Del otro lado, el funcionario dijo con aplomo y cierta picardía: «Sabemos todo, también sabemos que es un buen penalista». La palabra de Mario «el escapista» Brodersohn jamás cae en saco roto cuando el discípulo es don Raúl: «Agarrémonos a trompadas con todos menos con los bancos», suele predicar el socio de José María Dagnino Pastore y principal asesor del ex mandatario en materia económica.

• Fórmula

Más allá de estas curiosidades que siempre aparecen cuando se hace zoom sobre Alfonsín, lo cierto es que ayer fue Gil Lavedra quien redactó la versión del nuevo artículo que penaliza la «subversión económica». El primer ministro de Justicia de Fernando de la Rúa encontró una fórmula para evitar que los empresarios caigan presos por «dolo indirecto» y estableció que, para que haya una sanción, se debe probar que la conducta del imputado fue «fraudulenta». Gil había garabateado una versión más aceptable para las entidades financieras, que requería que se hubiera actuado «a sabiendas y maliciosamente» para que hubiera una pena. No fue el texto que llegó a manos de la mayoría del Senado anoche, pero, de todas maneras, el Fondo aceptó la versión adoptada por el PJ. Aprobada esta ley, quedaba una discusión pendiente para que la gestión de Roberto Lavagna se encamine a un acuerdo con el FMI. Se trata de la norma-lización del sistema financiero, por usar palabras de la Krueger, escuchadas en su reciente exposición del Council of Americas. En términos vulgares, se trata del costo por la eliminación del CER y el que deviene de levantar el «corralito». La negociación por el primer diferendo siguió adelante ayer, y el Ministerio de Economía, comenzó a aceptar que el Estado se hará cargo del subsidio a la diferencia de tasas entre el ajuste por inflación y el ajuste salarial en el pago de créditos hipotecarios, prendarios y personales.

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