3 de noviembre 2000 - 00:00

Gobernadores coinciden: no se cederán ventajas comparativas

SAN MARTIN DE LOSANDES.- Cuatro gobernadores de laPatagonia repitieron aquí el rito inaugurado hace casi cinco años, cuando tomóforma en una reunión en Santa Rosa, La Pampa, la primera región constituidacomo tal en el país. Lo hicieron de buen ánimo y magnificando coin-cidencias:no aflojar ninguna «ventaja comparativa» de las que aún subsisten (por ejemplo,subsidios al precio de combustibles); ganar consideración como provinciasproductoras; respaldar en bloque y sin diferencias partidarias los «éxitos» dela región (zona franca de General Pico, para Marín; convenio con laspetroleras, para Sobisch); y obligar a considerar la reformulación de partidasen el Presupuesto nacional.

Esta fue la caravisible de la apertura de las deliberaciones, realizada ayer poco después delas 16,45 en el inmenso y mullido Salón de Convenciones del hotel Sol de losAndes. Coincidencia en conseguir un federalismo «no sólo político, sino tambiéneconómico»; culto a la idea de las «alianzas estratégicas» por encima de laselectorales; y convicción de que la región unida tiene más peso político quedisgregada. En este punto, se observó un ineludible sesgo crítico hacia el granausente, el santacruceño Néstor Kirchner, una voz disonante al menos en unaspecto: el convenio rubricado por Sobisch y De la Rúa con la petroleraRepsol-YPF.

Protagonizaron elprimer plano de la escena el anfitrión Jorge Sobisch, sus colegas Pablo Verani(Río Negro), Rubén Marín (La Pampa) y José Luis Lizurume (Chubut). Elintendente de la ciudad, Sergio Schroh, recibió todas las felicitaciones porexhibir la belleza de su «aldea de montaña». En la larga mesa de la presidenciadel evento, acompañó también el vicegobernador neuquino, Jorge Sapag.

Voces y susurros

Abrió el fuego de losconceptos el anfitrión Sobisch. El neuquino enfatizó en lo difícil que leresulta a la región patagónica «inscribirse» en el contexto político nacional.Reiteró su convicción en las estrategias comunes, en las «alianzasestratégicas», que posibilitan «traspasar las barreras de las dificultades».Concluyó que la barrera más difícil de derruir es la de la propia «desconfianzade los argentinos». Abundó sobre las posibilidades de la «unión de intereses»,y aludió elípticamente al Martín Fierro (por aquello de que «no es para mal deninguno, sino para bien de todos...») al sostener que «trabajamos, pero no encontra de nadie, sino a favor de lo que debemos conseguir». No pudo eludir alhasta ahora considerado mayor logro de su gestión, y contó una anécdotaespañola: cuando estuvieron en Galicia con el presidente De la Rúa, éste leshabló a los gallegos y les pidió a los gobernadores « que contaran lo que pasaen el país». De allí concluyó dos cosas: el método sorprendente y positivo dehacer hablar a políticos de otros partidos cuando el interés es el común; y elsimple hecho de que «todos podemos hacer oír nuestra voz».

Verani, contundente

Tras los aplausos aSobisch, le tocó el turno de la oratoria al rionegrino Verani. Hombre dereconocida capacidad discursiva, el radical fue contundente en definiciones quesonaron como música a los oídos del anfitrión neuquino. Primero, porque definiócomo «un exitazo» la gestión de Sobisch que se concreta en estos días paraconceder por otros 10 años dos yacimientos gasíferos a la empresa Repsol-YPF, acambio de un paquete de inversiones de unos 8 mil millones de dólares. Ydespués porque fue el primero en criticar posiciones del propio gobiernoaliancista en el presupuesto, como la posibilidad de eliminar subsidios a laregión. «No debemos pelear para que no nos quiten subsidios, directamentepeleamos porque nos quitan lo nuestro, lo que nos pertenece», dijo Verani,después de hacer mención a la Constitución del '94 que igualó los derechos detodas las provincias. «Lo medular está aquí», sostuvo el rionegrino almencionar la importancia de que se tome en cuenta el status de productores quetienen los estados patagónicos.

«Fuimos castigadoscuando se nos bajó la coparticipación, porque teníamos más regalías. Después senos redujeron las regalías. Nos quedamos sin el pan y sin la torta, y ahora nosquieren sacar hasta la frutilla del postre», dijo Verani para evidenciar lo quees quizás la posición más sólida del bloque patagónico.

Final

El pampeano RubénMarín también es un buen orador. Ayer lo demostró. Pero no llamó tanto laatención por su capacidad oratoria, sino por un concepto que no es tancompartido por buena parte del Justicialismo nacional: «festejé lo del convenioconseguido por Sobisch», dijo, aludiendo a la firma con Repsol-YPF. Y enseguidaremató con una frase esclarecedora: «hay que dejar de lado pequeñas picardías,pequeños egoísmos». Esto se interpretó de una sola manera: los acuerdoseconómicos del «nuevo federalismo» que impulsa la Patagonia deben ser másimportantes -cuando involucran logros concretos que le sirven a la genteque lasposiciones políticas partidarias, general-mente orientadas hacia próximaselecciones.

Marín dejó clavado elconcepto que quizá más le interesaba dejar en firme: la posibilidad de sacar unpronunciamiento conjunto sobre cuestiones que hacen a las partidas delpresupuesto de Machinea, interés primordial del Justicialismo.

Cerró la lista deoradores el chubutense José Luis Lizurume. De los presentes, es el único queparticipa por primera vez de la cumbre patagónica. Coincidió en alabarigualmente a Marín por su zona franca y a Sobisch por sus convenios petroleros.Y cerró con una frase que se escuchará mucho durante las horas que restan parafinalizar el encuentro: «defender lo nuestro es un acto de estricta justicia».

 

 

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