20 de marzo 2001 - 00:00

Gobernadores eluden visita a quinta de Olivos

Domingo Cavallo se comunicó ayer con por lo menos tres gobernadores del peronismo (José Manuel de la Sota, Carlos Ruckauf y Néstor Kirchner) para solicitarles una reunión con el grupo de mandatarios que, a las 18, se congregaría en el Consejo Federal de Inversiones para decidir qué respuesta le darían a la invitación de Fernando de la Rúa de formar un gobierno de unidad nacional.

«Si querés que te avalemos en el gobierno, tenés que conseguir que la Alianza rechace explícitamente lo que propuso (Ricardo) López Murphy», le sugirió Kirchner, antes de ingresar en la reunión del CFI. Casi repetía exactamente las palabras que De la Sota le había dicho un rato antes.

Al llegar al encuentro, tanto el jefe cordobés como Ruckauf y Kirchner sugirieron la visita de Cavallo. Pero se encontraron con la negativa de los demás mandatarios, sobre todo con la de los del Norte -denominados grupo Federal-, que venían de mantener su propia asamblea. Juan Carlos Romero, Carlos Rovira y Gildo Insfrán abortaron la gestión de los otros tres con este argumento: «Si quiere tener una reunión con nosotros, no hay problema. Pero tendríamos que hacerla una vez que sea funcionario. Si la hacemos antes, quedaremos involucrados en su nombramiento, y de eso se tiene que hacer cargo De la Rúa».

La negativa a mantener esa entrevista por parte de la mayoría del grupo se debió a más de un motivo. Primero, por lo que se dijo explícitamente: en el PJ no quieren dar más pasos de aproximación al gobierno que los que den Raúl Alfonsín o Carlos Chacho Alvarez, quienes todavía no dejaron sus huellas digitales en el nuevo esquema de poder. Ya en esta decisión inicial, si se quiere protocolar, quedó definido el fondo del problema: el PJ no formaría parte del gobierno de coalición que ofreció De la Rúa.

El segundo motivo para rechazar la visita de Cavallo fue que los mandatarios de la oposición se recelan mutuamente hasta el más mínimo detalle, y, por lo tanto, nadie quiso que hubiera algún colega que sacara ventaja en sus gestiones a favor de Cavallo. Una vez rechazado el pedido del ex ministro de Carlos Menem, los gobernadores comenzaron a discutir la lógica que dominará su relación con Olivos en esta nueva etapa. La sintetizaron en tres puntos principales, que le transmitieron en conversaciones telefónicas más tarde a Cavallo y a Chrystian Colombo:

1. El llamado a un acuerdo de unidad nacional será aceptado en el plano retórico, pero ningún mandatario incorporará a hombres propios al gabinete. El argumento de los peronistas es: «No necesitan hablar de la unidad nacional como una novedad, porque ya les firmamos dos acuerdos de esa naturaleza y lamentablemente no sirvieron de nada». La definición es importante porque indica que los gobernadores no están dispuestos a integrar el gobierno. Algunos de ellos estaban especialmente irritados porque De la Rúa le hubiera ofrecido, el sábado por la mañana, el Ministerio del Interior a Carlos Corach, sin consultarlos previamente.

2. Antes de iniciar cualquier conversación con los funcionarios del oficialismo, los peronistas quieren una revocatoria explícita del programa de López Murphy, que supone recortes importantes en los fondos que se giran al interior. Es lo que Ruckauf, Kirchner y De la Sota le adelantaron a Cavallo telefónicamente. Sin embargo, nadie se planteó seriamente pedir la renuncia de López Murphy: no porque quisieran preservarlo, sino porque «de él se van a encargar los radicales y los del Frepaso». Cavallo, al parecer, ya está dispuesto a conceder este punto. Más aún, en sus conversaciones privadas con los mandatarios peronistas, ya admitió que el gobierno no seguirá adelante con las medidas anunciadas el viernes pasado. Eso no significa para él, según dijo, el alejamiento de López Murphy: «El sólo pide que se respete la prioridad fiscal, pero no reclama por medidas específicas». Ruckauf, en cambio, fue más severo con el ministro de Economía en su exposición pública. Si bien reclamó por el fin de las medidas y aclaró: «No hago cuestio- nes personales sobre quién ocupa los cargos» (se corrigió rápido cuando se le escapó la misma idea, pero con la fórmula: «No me interesan las personas»), el gobernador bonaerense se refirió a «López Murphy o quien lo reemplace», como hizo con José Luis Machinea el día de su renuncia.

3. Finalmente, los gobernadores del PJ se negaron a apoyar la delegación de facultades que reclamó públicamente De la Rúa por sugerencia de Cavallo. Curiosamente, Ruckauf y De la Sota se manifestaron de la misma manera: «En democracia no cabe entregarle un cheque en blanco a nadie». En cambio, los peronistas le ofrecieron al gobierno la discusión pública de un programa de consenso, que debería ser aprobado por ley.

La postura de los gobernadores se manifestará de nuevo hoy, cuando los mismos mandatarios de reúnan con diputados y senadores de su partido.

Con medias palabras -atribuidas todas a Felipe Solá, quien quedó en la reunión cuando se marchó Ruckauf-, se mencionó la posibilidad de que la crisis se precipite en una renuncia de De la Rúa. Nadie quiso convocar a ese fantasma, aunque la especulación política de los peronistas, acaso inspiradora de alguna mezquindad, se cifra en una pregunta que apareció ayer en el CFI: «¿Por qué darle poder y posibilidad de éxito a Cavallo y no a un nuevo presidente, que podría ser uno de nosotros?». Nadie quiso contestar, pero en el gobierno creen que, encabezados por Ruckauf, son varios los peronistas que se formulan esa incógnita cada vez con más seriedad.

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