Más que sorpresiva fue la acción de la Justicia norteamericana con las inhibiciones a los bienes argentinos. Al menos, para la embajada (José Octavio Bordón estaba en Buenos Aires), la Cancillería y los servicios de inteligencia y militares que cobran su sueldo en Washington. Nadie estaba informado de los casos, a pesar de lo que se hablaba, y por supuesto nadie en el gobierno Kirchner se interesó en reprender la negligencia, ignorancia o esa pasión de los funcionarios por atosigarse con Valium. Tampoco, inicialmente, hubo reacción por la vergüenza de que las medidas cautelares fueran aplicadas por la fuerza pública de USA y no notificadas por el Departamento de Estado, casi un desprecio a la Casa Rosada. Pues, podría aceptarse que el Departamento de Estado no podía trabar la acción de la Justicia de su país, pero ¿acaso ignoraba el curso de lo que decidían los magistrados? Ni un mínimo aviso, en verdad, una burla a las buenas relaciones.
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Ayer por la tarde, Rafael Bielsa hizo una presentación bajo forma de protesta contra el gobierno Bush, aunque sin los hábitos violentos de su admirado Fidel Castro, ya que se preocupó por afirmar en los medios oficiales a los que responde -léase el trío monopólico que dominan Magnetto, Aranda y Pagliaro- que «comprendía el funcionamiento de la Justicia norteamericana» y que, además, su queja por escrito para nada suponía un enfrentamiento con el gobierno que «tanto ha ayudado a la administración Kirchner». Formas de ver la realidad, presbicias aparte. También, una obvia actitud de caminar en puntas de pie en el frente internacional luego de haber hecho barullo todas las noches anteriores. Típico de peronistas.
Entra ahora el rol de los abogados, la interpretación sobre la inmunidad de los bienes argentinos y la real aplicación de la norma que, al respecto, sancionaron los Estados Unidos en l976 (una corrección a la doctrina y en la cual el Departamento de Estado fue prescindido de ciertas responsabilidades concediendo facultad casi exclusiva a la Justicia). Pero, fundamentalmente, lo que se avecina es la clarificación sobre si la Argentina renunció, en la década de los '90 -cuando emitió los bonos- a la inmunidad diplomática sobre sus bienes como forma de capturar más inversores. Interesante debate legal en el que, se supone, habrá abogados contratados con versación e idoneidad, no con la improvisación que manifiesta el servicio exterior, los servicios de inteligencia, una multitud de funcionarios y los negociadores de la deuda.
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