13 de diciembre 2001 - 00:00

Gracioso

• Hombre de mil redes -judiciales, periodísticas, eclesiásticas-, el «obispo gris» (sería una consideración tratarlo de «monje») de Carlos Ruckauf, su influyente asesor Esteban Caselli, mudó parcialmente de territorio: se acercó a Ramón Puerta para introducirlo con el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio. Que nadie diga que «Cacho» (Caselli, claro) sólo tiene acceso a los obispos más recalcitrantes; también penetra a los moderados y jesuitas.

No se sabe si este favor de Caselli obedece a un entendimiento de Puerta con Ruckauf o, tal vez, a una precautoria ampliación de la red del gestor por entornar a otro expectante de la política. Siempre pensando en Dios.

• Ayer el diputado de izquierda Luis Zamora se inscribió también en la protesta y decidió llamar a una concentración céntrica.

No es la primera vez, tampoco es la primera vez que la respuesta resulta exigua. Sin embargo, lo curioso o gracioso es la propuesta de Zamora, quien invitó preocupado por la inmovilización de los plazos fijos. Casi un liberal en su iniciativa a pesar de que siempre se imaginó que él, más que inquieto por los fondos invertidos se inclinaba por la expropiación de los bancos.

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