28 de diciembre 2005 - 00:00

Grave: Consejo puede terminar gobernando la Corte Suprema

Cristina Kirchner
Cristina Kirchner
En medio del conflicto instalado por el escandaloso proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura, un dato de la realidad pasó inadvertido. Se trata de la decisiva influencia que ese órgano puede tener sobre la Corte Suprema, en especial cuando el tribunal esté conformado por jueces ad hoc.

La evidencia de este fenómeno se advirtió con meridiana claridad en el «caso Boggiano». El Consejo desplazó de un plumazo a un juez que había votado en favor de restituir al ministro en su cargo.

La simple fotografía muestra en toda su profundidad lo peligroso y grosero que resultaría que la Magistratura quede bajo el predominio del oficialismo.

• Amplio número

El control político mayoritario permitiría gobernar las decisiones de los jueces que han sido llamados a integrar una corte supletoria, so pena de castigarlo con un juicio político.

La cuestión adquiere una magnitud de mayor gravedad si esos jueces deben dictaminar sobre casos de trascendencia institucional política y económica.

En un consejo de 13 miembros donde siete corresponden al bloque político (es decir, 53,87% del poder decisorio) el oficialismo tiene un amplio número para sesionar con quórum propio y la posibilidad de resolver sobre todas aquellas cuestiones que no requieran mayoría especial.

Pero hay otra cuestión de mayor trascendencia que la propia reforma que con tanto esmero impulsa la senadora
Cristina Kirchner:

• Con la suspensión de algunos conjueces de la Corte se configura una grave violación constitucional. Pues, el Consejo de la Magistratura soslaya y desvirtúa la autoridad del tribunal ad hoc, quitándole la categoría de Corte y reduciéndolo a una
« comisión especial» conformado por «jueces de ocasión», según la conocida expresión acuñada por Sebastián Soler. Esto ocurrió en el «caso Boggiano», cuando los consejeros decidieron suspender en sus funciones al camarista Tomás Inda para someterlo a juicio político. Inda debió abandonar la Corte supletoria y ser reemplazado por el doctor Antonio Pacilio. La situación puede repetirse con el conjuez Mario Lezana.

• De esta manera, se produce una alteración o intromisión en la jurisdicción de la Corte como institución del Estado y cabeza de Poder Judicial. El Consejo de la Magistratura asume así la potestad de suspender no sólo a jueces federales sino también decide respecto a la función de integrar la Corte Suprema de Justicia. La situación, por demás irregular, implica que ese cuerpo colegiado se arroga la facultad para suspender a ministros de la Corte (los camaristas adoptan esa categoría cuando forman parte de un tribunal ad hoc) cuando esa es una atribución del Congreso.

• En el puntual «caso Boggiano», la intención del Consejo de la Magistratura
fue evitar que la Corte de conjueces (como tribunal supletorio, pero Corte al fin) establezca como precedente la imposibilidad de destituir a un ministro de supremo tribunal por el contenido de su sentencia.

Toda esta estratagema es lo que la Corte de los Estados Unidos califica como el vicio
«forum shopping», es decir, negociar la integración de la Corte manipulando a los jueces.

Desde este punto de vista, la suspensión de
Inda y eventualmente de Lezana, constituyen un hecho gravísimo, riesgo que se ve aumentado con el control político del Consejo de la Magistratura. De temer si a la Justicia le toca tener la última palabra ante una crisis institucional y económica, como lo fue la salida de la convertibilidad.

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