Grupo Retiro: más música para el compromiso
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Sin embargo, ayer circuló entre varios integrantes del grupo un borrador del temario. En rigor, es bastante parecido al que piensan llevar adelante los empresarios, dirigentes políticos, sindicalistas y religiosos que dialogan con Colombo. Es lógico, en ambas mesas coinciden algunas personalidades (Bergoglio, Puerta y Stubrin, por ejemplo). Entre las cuestiones que aconsejan discutir y estudiar están la lucha contra la pobreza, el costo del sistema político, la reforma tributaria, el régimen de financiamiento universitario y la inserción internacional de la Argentina.
Respiro
El diagnóstico del que parten estos acuerdistas no es del todo desalentador. Creen que con el megacanje habrá un respiro para la economía o que, por lo menos, «dejaremos de caer», como se explicó en una de las tertulias. Pero como todo el mundo recuerda que el mismo augurio se realizaba cuando se consiguió el blindaje y todo quedó en la nada, el primer consejo que pretenden darle ahora al Presidente es que lleve adelante un programa que permita aprovechar con reformas el alivio financiero que produce haber alejado el fantasma de la cesación de pagos.
El otro compromiso, más operativo, que llevan adelante Colombo, Gallo y Bullrich, también tendrá alguna aceleración durante este fin de semana. Los sindicalistas de la CGT oficial se verán con el Presidente con una excusa más o menos formal: la situación de Aerolíneas Argentinas. A la Casa Rosada le interesa ese contacto para aislar a Hugo Moyano, quien lanzó ayer un paro para la semana próxima. A los «gordos» de la CGT también les resulta útil: quieren mostrarse interesados con la situación de la empresa, después de que el camionero propusiera ayer un boicot a todo lo que sea español en la Argentina (así se trate «del almacén del 'gallego' de la esquina»).
Los gremialistas están interesados en saber qué ánimo presenta De la Rúa respecto de este compromiso. Saben que el Presidente está todavía renuente a un nuevo pacto, tal vez porque crea que habrá una recuperación económica de la que podrá disfrutar políticamente sin necesidad de «socializar» un momento pasable. Los capitostes de la CGT tienen otras urgencias y requieren de un «sí» del mandatario: pretenden quedarse con la administración de la salud a través de delegados suyos, única manera que ven de salvarse del colapso que amenaza a sus obras sociales por los eternos desajustes que, ahora, con la crisis, se volvieron asfixiantes. Por eso este encuentro, que probablemente se realice el fin de semana, depende el éxito o fracaso de los otros acuerdos en gestación.



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