19 de julio 2007 - 00:00

Guerra por los 1.970 pases VIP

«Va a haber más reventa que en un Boca-River», bromeó con su seriedad habitual el operador K. Se refería a la carrera desesperada de los dirigentes del kirchnerismo, y de los que quieren serlo, por poseer un ticket para participar del lanzamiento de Cristina Fernández.

El número de butacas disponibles era acotado y el talonario estaba en poder de Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, y de sus colaboradores más estrechos. Todos -pero más que nada el neuquinosintieron multiplicarse ayer la cantidad de enemigos.

En total, sin contar a la prensa, hoy podrán ingresar al Teatro Argentino de La Plata 1.970 invitados, de los cuales 310 irán al palco presidencial, el pullman, donde estarán Néstor Kirchner, sus hijos Máximo y Florencia, y la suegra, Ofelia Fernández.

Allí también están reservados los lugares para gobernadores y ministros. El gabinete asistirá en pleno. En cuanto a gobernadores hay más dudas: algunos invitados no llegarán; otros ni fueron convidados.

La guerra por los pases se explica, en buena medida, por el libre albedrío que reina en el kirchnerismo que acepta como adherentes al gobernador de una provincia, al enemigo histórico del gobernador, a los ex socios del enemigo del gobernador y a los del partido enfrentado.

Un ejemplo: del acto está previsto que participen el cordobés José Manuel de la Sota su rival Luis Juez y el candidato oficial, Juan Schiaretti. Hay que traducir ese esquema a todos los niveles.

«Pedile la entrada a tu gobernador», escuchó, anoche, un candidato a mandatario que quiere derrotar a aquel que debería darle un pase. «Pero yo estoy peleado a muerte con el gobernador», fue la respuesta desesperada. Es sólo un caso que se repitió en todos los planes.

Para los líberos era casi una cuestión de vida o muerte. Ingresar al Teatro Argentino.

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