29 de septiembre 2005 - 00:00

Guerra total: Camaño echó a embajadores de Alberto Fernández

La puerta clausurada ayer de la oficina 328 destinada al cuerpode enlace entre la Jefatura de Gabinete y Diputados. Comose negocia una solución al conflicto, el cuerpo de seguridadintentó ayer que Ambito Financiero no sacara la foto.
La puerta clausurada ayer de la oficina 328 destinada al cuerpo de enlace entre la Jefatura de Gabinete y Diputados. Como se negocia una solución al conflicto, el cuerpo de seguridad intentó ayer que Ambito Financiero no sacara la foto.
El espionaje entre los poderes del Estado siempre fue una sospecha que rondó por los pasillos del Congreso. No al nivel cinematográfico con que nos norteamericanos cuentan sus rencillas entre organismos de inteligencia, pero existió. Pero nunca se había visto como ayer, que se expulsara de la Cámara de Diputados a empleados de otro poder -en este caso la Jefatura de Gabinete- acusados de intentar espiar y vulnerar la independencia del Congreso.

Parece un chiste, pero no lo es -sobre todo lo de la independencia de poderes-. Existen desde hace años en el Congreso empleados que se conocen como «enlaces» cuya función es mantener relaciones entre el Ministerio de Economía, el de Defensa y la Jefatura de Gabinete y el Congreso. En ambos casos, la Cámara de Diputados les otorga oficinas para desarrollar su tarea que se resume en informar a cada ministerio lo que está pasando en el Parlamento y, al mismo tiempo, elaborar un informe de la actividad legislativa que, en algunos momentos, no sólo fue a parar a despachos oficiales, sino que era muy requerido por empresas.

• Utilización

Domingo Cavallo y Roque Fernández fueron los ministros que desde Economía más utilizaron el esquema de los enlaces para informarse de lo que pasaba en el Congreso y al mismo tiempo lobbiar diputados. Roberto Lavagna, por el contrario, también tiene su hombre de contacto, pero se trata de un diputado: Alberto Coto.

Desde la Jefatura de Gabinete la oficina de enlaces fue inaugurada con toda la pompa y múltiples funciones por Rodolfo Terragno, cuando ocupó el cargo durante el gobierno de Fernando de la Rúa, pero después perdió brillo.

Hasta que Alberto Fernández volvió a utilizarla, pero, según la óptica de un Eduardo Camaño en plena campaña, para hacer espionaje.

Los problemas comenzaron hace 15 días cuando los «enlaces» del jefe de Gabinete llamaron a la presidencia de la Cámara de Diputados para pedir la lista de concurrentes a la sesión donde el duhaldismo y la oposición intentaban votar una suspensión de ejecuciones, en contra de las pretensiones del gobierno.
La secretaria de Camaño pasó a su jefe el pedido, y éste se negó a otorgarlo. El gobierno buscaba entonces a quienes lo habían traicionado dentro del bloque. Para peor quedaron en evidencia en esta acción cuando este diario contó la historia al día siguiente.

• Solución frustrada

Una semana después, Roberto Lavagna visitó el despacho de Camaño, minutos antes de explicar públicamente el Presupuesto 2006. En ese encuentro hubo diputados peronistas y radicales de todos los sentidos. Es más, al día siguiente este diario reveló que en ese encuentro había comenzado a plasmarse con el ministro y Leonardo Madcur una solución negociada al problema de las ejecuciones hipotecarias, la misma que ayer naufragó (ver vinculada).

Preocupados por la información en medios, los enlaces de la jefatura volvieron a llamar preguntando algo increíble: ¿podrían informarnos si está allí el ministro?, fue la primera pregunta. ¿Se podría saber sobre qué giró la conversación?

Eso fue el límite:
ayer por la mañana Camaño ordenó al cuerpo de seguridad que fueran desalojados de la oficina prestada y sólo tuvieron tiempo de llevarse un par de computadoras.

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