17 de junio 2004 - 00:00

Habría compensación a la provincia de Buenos Aires

No se habló de cifras, pero también el gobierno nacional admitió la posibilidad, en la reunión Felipe Solá-Alberto Fernández, de que la Nación acuda en auxilio de aquellas zonas castigadas por la pobreza estructural en la provincia de Buenos Aires. Ese auxilio lo calcula el gobernador en unos $ 700 millones anuales, que servirían de resarcimiento a su provincia si en el proyecto de Ley de Coparticipación no se le aumenta el porcentaje (hoy de 21% del reparto con las demás provincias). Se parece mucho al polémico Fondo del Conurbano con que contó Eduardo Duhalde en sus mandatos, pero esta vez no será dinero sino obras y planes pagados por la Nación en aquellos bolsones donde más ha golpeado la crisis económica. Tanto que, según estimaciones de Solá, el nivel de pobreza y marginalidad ha aumentado desde 2002 pese al crecimiento del PBI en el resto del país.

Felipe Solá
Felipe Solá
Tres horas se reunieron ayer a solas los engripados Felipe Solá y Alberto Fernández, en la casa de este último, en la avenida Callao al 1900, para que Buenos Aires y Nación, finalmente, limen asperezas en materia de coparticipación federal y avancen en un posible acuerdo.

Solá, quien confirmó que su distrito apoyará el proyecto de Responsabilidad Fiscal que impulsa el gobierno en el Congreso (para eso visitó anoche al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño), definió las tratativas por la coparticipación como «un principio de acuerdo de base sólida».

Según las fuentes, Fernández «escuchó» y «se mostró comprensivo» con el mandatario bonaerense, que ayer continuaba afrontando una catarata de huelgas para las que dictó la conciliación obligatoria, y a la espera de un nuevo encuentro en los próximos días con Néstor Kirchner.

En rigor, para llegar a un acuerdo, el Presidente debería estar dispuesto a aceptar una disminución en el hegemonismo del manejo de fondos, una posibilidad que ayer parecía más cierta, tan cierta como que Buenos Aires también deshojaba parte de las pretensiones que convirtieron a Solá en el villano de la Casa Rosada durante toda la semana pasada. Según trascendió, las líneas sobre las que seguirá la negociación serían las siguientes:

• Una mayor participación de las provincias en el uso de los excedentes de la coparticipación, con los cuales Kirchner quiere conformar un fondo de ayuda a grandes conglomerados urbanos y provincias del Noroeste y el Nordeste (llamado Fondo K). El Presidente ya se habría mostrado dispuesto a hacer cierta concesión en este sentido frente al cordobés José Manuel de la Sota.

• Posibilidad de que el acuerdo por la coparticipación sea revisado cada tres años para que el próximo gobernador de la provincia lo confirme. A Fernández le pareció razonable. Aclaró que desde Nación van a estudiar la posibilidad de que «la Ley de Coparticipación en vez de durar 10 años (como pedía el FMI) dure menos y se vuelva a revisar». Sin embargo, le explicó a Solá por qué es difícil cambiar los porcentajes de reparto, y aseguró que el mandatario «lo entendió».

• El gobierno nacional podría financiar planes trianuales de justicia, seguridad, salud y sociales en el conurbano bonaerense, fondos que, aportados por la Casa Rosada, serían utilizados por la administración provincial. De esta manera, compensaría a Buenos Aires por los puntos que no se le otorgan de coparticipación.

El propio Solá, apaciguando los ánimos con Nación, aseguró ayer que
«hubo avances importantes» en cuanto a la discusión por la coparticipación federal. Hoy será materia de análisis de una reunión de gabinete.

«Hay
cosas que quedan en discusión pero estamos avanzando con buen ritmo y somos optimistas porque creemos que vamos a encontrar las soluciones», afirmó después de varios días de haberse frustrado la reunión con Fernández -parte II del encuentro del viernes pasado con Kirchner-debido a la gripe que sufrían tanto Solá como el jefe de Gabinete.

Ayer Solá tuvo la posibilidad de desahogar la
insuficiencia financiera de su distrito para el período 2005-2007 en cuanto a los programas de salud y sociales.

Por otra parte, se acordó acelerar el trámite para destrabar la deuda de
300 millones de pesos que tiene Nación con Buenos Aires por el déficit de la caja previsional provincial. Se trata de un proceso que tendrá como correlato continuar la unificación de criterio con la caja nacional, por lo que en el futuro -trascendió- se aumentaría la edad de jubilación de los estatales bonaerenses de 60 a 65 años.

El jefe de Gabinete,
Fernández, aseguró, por su parte, que la reunión que mantuvo con el gobernador de Buenos Aires fue «muy buena», y precisó que repasaron juntos la Ley de Responsabilidad Fiscal, que el gobierno bonaerense se comprometió a apoyar, y la Ley de Coparticipación Federal, sobre la que también avanzaron.

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