28 de marzo 2007 - 00:00

Hacen caer tratado hoy apenas simbólico

La Argentina dio ayer por terminado un acuerdo de cooperación con Gran Bretaña en actividades de exploración y explotación de hidrocarburos «costas afuera» en el área disputada de las islas Malvinas. La decisión la adelantó este diario en la edición del 20 de marzo en una nota del periodista Edgardo Aguilera. Se anunció ayer, luego que el ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, se reuniera con Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Luego, la información se envió vía carta al embajador británico en la Argentina, John Hughes, que la recibió en nombre del gobierno de Tony Blair.

En realidad, la finalización del tratado firmado el 27 de setiembre de 1995, «Cooperación sobre Actividades Costa Afuera en el Atlántico Sudoccidental», apunta a presentar públicamente algún movimiento político internacional, ante la llegada del 25º aniversario del comienzo de la guerra por las islas Malvinas del próximo lunes 2 de abril. De hecho, este tratado prácticamente está paralizado y sin contenido desde comienzos de 2000, cuando la comisión bilateral para estudiar el avance del acuerdo se reunió por última vez. (Ver nota aparte.)

  • Desinterés

  • Desde ese momento, cuando empezaba la gestión de Fernando de la Rúa y Adalberto Rodríguez Giavarini era canciller, no hubo interés serio de ninguno de los dos países en concretar exploraciones conjuntas. En la práctica, y más allá de la molestia diplomática y la confirmación del mal momento que viven las relaciones con varios de los países del G7 (especialmente con Estados Unidos, Japón y ahora Gran Bretaña), la decisión anunciada ayer por el gobierno argentino no tendría consecuencias concretas ni hacia el exterior ni en las operaciones económicas concretas del país en las Malvinas. De hecho, en el Ministerio de Relaciones Exteriores se dejó en claro que el otro acuerdo que se desprende del tratado de « Cooperación», el de la pesca conjunta, quedará vigente.

    Por este pacto, los dos países en conflicto por las islas, continuarán evaluando la concreción de operaciones para la explotación ictícola de la zona. De hecho, la comisión que estudia este tema, y que integran diplomáticos de los dos países, continúa reuniéndose en Buenos Aires cada seis meses. El último encuentro fue en diciembre del año pasado y se espera que en julio haya una nueva cita en el Palacio San Martín.

    La decisión de ayer tampoco implica un abandono de la política de «paraguas de soberanía», implementada a comienzos del gobierno de Carlos Menem, cuando Domingo Cavallo era canciller. De hecho, esta posición, más allá del poco productivo momento en las relaciones entre la Argentina y Gran Bretaña, es necesaria para que continúen las negociaciones entre el país y la Unión Europea (UE) para avanzar en acuerdos de apertura de mercados para las principales exportaciones locales. Esta posición fue aclarada particularmente por varios funcionarios de la Cancillería, durante un cóctel que ayer organizó la Embajada de la República Federal de Alemania por el 50 aniversario del comienzo de la UE.

    Según explicó ayer Taiana, al momento de firmarse el convenio que ahora queda terminado, se dijo que «el acuerdo iba a permitir a la Argentina participar en la exploración y explotación de hidrocarburos en la zona», algo que «en la práctica nunca sucedió». «Más aún, el Reino Unido pretendió utilizar el acuerdo para señalar incorrectamente que las empresas petroleras que operaran ilegítimamente en la zona disputada estarían protegidas contra un accionar legal de la Argentina», dijo el canciller. Taiana recordó que el Reino Unido lanzó unilateralmente una licitación pública en el área de Malvinas a principios de octubre de 1995, pocos días después de haberse firmado el acuerdo de cooperación, razón por la cual la Argentina protestó de inmediato.

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