25 de septiembre 2002 - 00:00

Hasta Lula castiga: "Brasil no es una republiqueta, no es la Argentina"

San Pablo - «Brasil no es una republiqueta, no es la Argentina.» De esta manera, a menos de dos semanas de las elecciones presidenciales brasileñas, el candidato izquierdista Luiz Inácio Lula Da Silva buscó diferenciar la situación de ambos socios del Mercosur. También destiló acidez para descalificar al gobierno de George W. Bush, al FMI y al ALCA, y anticipó que si triunfa, desplazará a Arminio Fraga del Banco Central.

La frase de Lula fue a colación de una advertencia del candidato oficialista José Serra, quien el lunes sostuvo que si el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) gana las elecciones, «Brasil se puede convertir en una Argentina». «Yo ya dije que eso de que Brasil puede convertirse en una Argentina es jugar con algo muy serio que puede salirle muy mal al gobierno.» «La economía brasileña está frágil y todos sabemos de eso; por lo tanto, no podemos jugar. Porque Brasil no es una republiqueta cualquiera, Brasil no es la Argentina. Este país no quiebra», agregó.

De todos modos, advirtió que para que su país no siga los pasos de la Argentina «el gobierno debe volver a invertir en la producción, debe generar empleo».

• Aclaración

Al tomar conciencia de la repercusión que estas palabras tendrían en la Argentina, el vocero de Lula, André Singer, afirmó en un comunicado que «ante versiones equivocadas sobre una frase del candidato Luiz Inácio Lula Da Silva, quiero esclarecer que, en ningún momento, él se refirió con falta de respeto a la Argentina, país cuya grandeza aprendimos a admirar y que será nuestro indispensable socio en la reconstrucción y fortalecimiento del Mercosur».

En referencia al mandatario estadounidense, un locuaz Lula manifestó: «Estados Unidos tiene un presidente que, de cada 10 palabras que habla, 9 son para crear una guerra». Sobre los problemas económicos estadounidenses y los resonados casos de fraude empresarial, el candidato sentenció que EE.UU. «no es la maravilla que creíamos».

Durante la entrevista abierta organizada por el diario «O Estado de Sao Paulo», Da Silva negó también que la disparada en la cotización del dólar se deba a que las últimas encuestas hayan previsto la posibilidad de que triunfe en primera vuelta en las elecciones del 6 de octubre, sin necesidad de ballottage. El fin de semana se divulgó un sondeo de Datafolha que marcó una intención de voto para el PT de 44 por ciento, 25 puntos más que el oficialista Serra.

«La oposición poco puede hacer en esto. En junio, asumimos por escrito en la Carta al Pueblo Brasileño los compromisos más serios que un candidato puede asumir. Vamos a pagar la deuda y a respetar todos los contratos», recordó.

En cambio, atribuyó la escalada de la moneda estadounidense a la incertidumbre en el contexto internacional y a la «vulnerabilidad» provocada, dijo, por el gobierno del presidente
Fernando Henri-que Cardoso, a quien le demandó que calme los mercados.

El candidato del PT adelantó además que si es electo presidente no mantendrá en su cargo al titular del Banco Central,
Arminio Fraga, quien «será reemplazado por una persona muy competente del PT».

• Secreto

A pesar de su locuacidad, Lula se negó a definir el perfil de su ministro de Economía. «Eso es una cosa muy secreta. Primero tengo que ganar las elecciones. Todavía no gané nada», agregó, aunque adelantó que en su plan económico estaría dispuesto a tolerar cierta inflación a cambio de crecimiento si ello fuera factible. «Entre una inflación de tres o cuatro por ciento y la economía que crece un poco más, nosotros tenemos que ver quién va a ganar con eso», dijo Lula.

En un ambiente muy distendido, donde provocó varias carcajadas con respuestas risueñas, el izquierdista en vías de moderación dijo que está «dispuesto a reunirme con el FMI luego de las elecciones, si hubiera necesidad».

• Agua bendita

«Lo que sí no voy a permitir es que venga cualquiera a dar sus impresiones sobre Brasil. Brasil es un país grande. Todo el mundo opina sobre Brasil, pero yo no veo a nadie opinando sobre los fraudes en las empresas norteamericanas. Brasil parece un vaso de agua bendita, donde todo el mundo pone la mano», dijo.

Más preciso, aclaró: «Vamos a dejar claro que queremos tener autonomía para hacer las cosas que nosotros queremos hacer. Yo no aceptaré que Brasil sea tratado como un país insignificante». En referencia al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Lula consideró que tal como está planteado, significa una anexión a Estados Unidos. «Lo mejor para Brasil, en las negociaciones con el ALCA, sería participar en las discusiones integrando al Mercosur», concluyó.

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