Hasta Lula castiga: "Brasil no es una republiqueta, no es la Argentina"
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Durante la entrevista abierta organizada por el diario «O Estado de Sao Paulo», Da Silva negó también que la disparada en la cotización del dólar se deba a que las últimas encuestas hayan previsto la posibilidad de que triunfe en primera vuelta en las elecciones del 6 de octubre, sin necesidad de ballottage. El fin de semana se divulgó un sondeo de Datafolha que marcó una intención de voto para el PT de 44 por ciento, 25 puntos más que el oficialista Serra.
«La oposición poco puede hacer en esto. En junio, asumimos por escrito en la Carta al Pueblo Brasileño los compromisos más serios que un candidato puede asumir. Vamos a pagar la deuda y a respetar todos los contratos», recordó.
En cambio, atribuyó la escalada de la moneda estadounidense a la incertidumbre en el contexto internacional y a la «vulnerabilidad» provocada, dijo, por el gobierno del presidente Fernando Henri-que Cardoso, a quien le demandó que calme los mercados.
El candidato del PT adelantó además que si es electo presidente no mantendrá en su cargo al titular del Banco Central, Arminio Fraga, quien «será reemplazado por una persona muy competente del PT».
• Secreto
A pesar de su locuacidad, Lula se negó a definir el perfil de su ministro de Economía. «Eso es una cosa muy secreta. Primero tengo que ganar las elecciones. Todavía no gané nada», agregó, aunque adelantó que en su plan económico estaría dispuesto a tolerar cierta inflación a cambio de crecimiento si ello fuera factible. «Entre una inflación de tres o cuatro por ciento y la economía que crece un poco más, nosotros tenemos que ver quién va a ganar con eso», dijo Lula.
En un ambiente muy distendido, donde provocó varias carcajadas con respuestas risueñas, el izquierdista en vías de moderación dijo que está «dispuesto a reunirme con el FMI luego de las elecciones, si hubiera necesidad».
• Agua bendita
«Lo que sí no voy a permitir es que venga cualquiera a dar sus impresiones sobre Brasil. Brasil es un país grande. Todo el mundo opina sobre Brasil, pero yo no veo a nadie opinando sobre los fraudes en las empresas norteamericanas. Brasil parece un vaso de agua bendita, donde todo el mundo pone la mano», dijo.
Más preciso, aclaró: «Vamos a dejar claro que queremos tener autonomía para hacer las cosas que nosotros queremos hacer. Yo no aceptaré que Brasil sea tratado como un país insignificante». En referencia al Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Lula consideró que tal como está planteado, significa una anexión a Estados Unidos. «Lo mejor para Brasil, en las negociaciones con el ALCA, sería participar en las discusiones integrando al Mercosur», concluyó.




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