9 de agosto 2001 - 00:00

Hay hasta peleas familiares en interna cifrada de UCR

Que el radicalismo de la Capital Federal realice una interna el mismo fin de semana en que el país está con el alma en un hilo por las trabajosas negociaciones de una ayuda financiera que lo aleje del colapso, será seguramente recordado en alguna historia de la liviandad nacional. Mucho más cuando se sabe que, de esa interna, lo único que importa es lo que no aparece: la lucha sin cuartel entre Enrique Nosiglia y su antiguo pupilo Jesús Rodríguez para ocupar, recién el año que viene, la jefatura del Comité Capital de la UCR para desde ahí negociar con Aníbal Ibarra el reparto de un poder municipal que, en plata, equivale a 3.500 millones de pesos. En 2003 se vuelve a elegir jefe de Gobierno de la Ciudad. Acaso esta pelea sea la única que importa observar para quienes se fascinan con la política pura, la que se realiza dentro de los partidos con una lógica vedada a los ciudadanos comunes y, sobre todo, sensatos. Basta repasar los principales enfrentamientos y alianzas que se exhiben en el torneo del lunes para comprender su carácter artificial: además de asociarse enemigos de toda la vida, se han dividido por una hora familias que seguirán juntas y hasta hay peleas matrimoniales que le ponen carbón a un enfrentamiento carente por completo de significado ideológico. Un repaso arroja este balance:

Lo primero que llama a asombro es el romance político entre Rodolfo Terragno (candidato a senador por la supuesta «oposición» al gobierno) con Jesús Rodríguez (candidato a delegado al Comité Nacional). Este último fue quien inmortalizó a Terragno como «terrengaño»: desde que siendo ministro de Obras Públicas de Raúl Alfonsín «verdugueó» a antiguos amigos de Rodríguez (quien trabajó en esa cartera como empleado mientras estudiaba Economía) se llevaron como perro y gato. A tal punto que el propio Jesús alentaba dudas escabrosas sobre el modo en que Terragno se proponía privatizar Aerolíneas Argentinas durante la gestión Alfonsín. Ahora todo cambió, a tal punto que Rodríguez piensa ganar su parroquia, la 6ª, con ayuda de Terragno y de Cristian Caram, su escudero.

Sin embargo, para Caram es más importante ganarle la 24 a Adrián Porro, el esposo de la legisladora Marcela Larrosa: «A ése con sólo fiscalizarlo le ganamos», se ufana Caram, provocando en esa interna clave. Los Larrosa, caudillos de la 22, también dan emoción al campeonato: Marcela está alineada con Terragno y su padre, Norberto «Beto», con Facundo Suárez Lastra (candidato a senador) y Rafael Pascual (candidato a diputado). Ni la polémica Balbín-Frondizi dividió a los Larrosa como lo hizo esta interna insípida: ¿qué pasión los mueve?

Si se palpitan los resultados según quienes afirman, con bastante razón, que la pelea será «de aparato» (es decir, de militantes profesionales capaces de arrastrar afiliados semiprofesionales), el entendimiento entre Enrique Nosiglia (Suárez Lastra), Fernando de la Rúa (Pascual) y Raúl Alfonsín (José «Chiche» Canata, delegado al Comité Nacional) se impondrá ampliamente sobre el pacto Rodríguez-Terragno. No sólo a nivel general sino en la mayoría de las parroquias. Jesús y su Ateneo del Centenario duermen tranquilos en la 25 (Norberto «Gallego» Vázquez) y en la 7ª (Héctor «Tom» Costanzo). Todas las demás les resultan incógnitas, salvo que -como ellos suponen-haya un levantamiento de jubilados contra el recorte que sobrepase a las estructuras clásicas.

La alianza entre Pascual, Suárez Lastra y Canata promete triunfos más numerosos en las parroquias, pero lo que importa de ella es que le evita el papelón al gabinete nacional: Chrystian Colombo, Enrique Mathov, Adalberto Rodríguez Giavarini, Nicolás Gallo y Fernando de la Rúa tendrán derecho a decir que ganaron en sus distritos aunque no hayan movido un dedo. En el caso de los tres últimos, en su parroquia carecen casi de rivales: es la 20, donde también militan Nosiglia y José María García Arecha.

Aldo Neri (primer candidato a diputado del terragnismo) tendrá vocación de sanitarista pero pone poco cuidado en el colesterol de Raúl Alfonsín. El médico obligó a Luis Brandoni a invitar al ex presidente a una comida: no se conforma con que su padrino haya preferido a José «Chiche» Canata en la interna, como quedó indicado en la comida que compartió con el caudillo de Saavedra el domingo.

Terragno se garantizó un lugar en la elección general aun cuando no gane la candidatura a senador. Los peronistas de Gustavo Béliz piensan recordarlo todos los días hasta el 14 de octubre. Es que el ex jefe de Gabinete de Fernando de la Rúa envió a través del correo Andreani 228.000 cartas con trípticos en los que acusa al gobierno de «sacarle la plata a los jubilados para dársela a los especuladores», «haberle dado el poder a Cavallo que es el culpable de la desocupación» y otras maravillas.

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