8 de febrero 2001 - 00:00

Hay senadores que no vuelven, por mujeres

Chrystian Colombo se metió de lleno entre la interna del Senado y las pretensiones de Carlos Chacho Alvarez, cuando bajó la presión por la posible cantidad de reelecciones que se darán cuando se renueve esa Cámara este año: «Será muy bajo el porcentaje de senadores que va a ser reelecto», dijo el jefe de Gabinete. Pero se dejó un espacio para limitar al ex vicepresidente: «Si un senador es electo o reelecto, es bastante difícil que alguien pueda decir que le gusta o no, porque es la elección de la gente», explicó.
La afirmación de
Colombo tiene su correlato en otra cara de la actual realidad del Senado que se renovará en diciembre próximo. Como consecuencia de una compleja combinación de factores, entre los que pesan el desprestigio de sus desempeños y la aplicación obligatoria de la Ley de Cupo Femenino y la presión de Chacho Alvarez, el futuro Senado puede estar dotado de un perfil que deje afuera a muchos de los actuales postulantes. Especialmente de los que se vieron involucrados en el presunto pago de coimas para la sanción de la reforma laboral.

Fuera de todas estas categorías están quienes ya comenzaron a resignarse a no gozar de una banca desde el año próximo. El radical cordobés Eduardo César Angeloz, a pesar de haber quedado judicialmente liberado de las acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito, ya asumió que no mide en ninguna de las encuestas para candidatos a senador que se hacen en su provincia.

Es un caso similar al de Ramón Palito Ortega que, preso de las indefiniciones que han caracterizado su paso por la política, estaría más cerca de consolidar su rol de productor artístico que de seguir dando pasos desde las filas del Partido Justicialista.

Con la ya confirmada postulación a senador de Eduardo Duhalde por Buenos Aires, más la reserva del segundo puesto para una mujer, tal como indica la reglamentación, Antonio Cafiero parece haber quedado fuera del reparto de candidaturas. Pero en este caso hay muchos más motivos para el alejamiento: se ganó suficientes enemistades por sus denuncias sobre presuntas coimas como para conseguir apoyos en un supuesto comité de campaña. Sólo un rebrote menemista bonaerense podría devolverle la esperanza de una banca. Sabiendo esto Duhalde ya le ofreció presentarse como senador suplente en su propia lista, ante la eventualidad de que en el 2003 gane la gobernación de Buenos Aires.

Jorge Antonio Villaverde
, el otro peronista bonaerense del Senado, ya obtuvo su premio consuelo: el duhaldismo le prometió uno de los primeros puestos de la lista de candidatos a diputados nacionales.

Pero, sin duda, el hecho que más complicó la conformación de las listas de senadores en las provincias es la obligatoria incorporación de por lo menos 24 mujeres, una por provincia, en la nómina de candidatos. Las duplas de actuales senadores pretendientes de la reelección que entraron en conflicto por este tema son varias y afectan directamente al PJ. En Mendoza, por ejemplo, los peronistas tendrán que elegir entre Eduardo Bauzá y Carlos De la Rosa.

A Corrientes le pasa lo mismo, ya que tiene dos actuales senadores: Angel Pardo y Rubén Pruyas, aunque en este caso las posibilidades de una vuelta son demasiado remotas. Chaco tiene una situación similar y si Hugo Sager o Jorge Zalazar quieren volver al Senado, deberán lidiar en su provincia. Jorge Mikkelsen Loth y Omar Vaquir repiten al historia en Santiago del Estero. La bancarrota política de Emilio Cantarero parece haber aliviado las preocupaciones de su colega Julio San Millán, que busca su reelección. Pero a éste pueden complicarle la existencia las pretensiones de Marcelo López Arias, actual diputado y pretendiente a una banca en el Senado.

A los radicales les sucede algo similar con los casos de Chubut, donde están representados por Juan Carlos Altuna y José María Sáez y, en Río Negro, con las bancas de Horacio Massaccesi y Edgardo Gagliardi. Ambos casos en los que uno de los miembros del binomio está obligado a cederle su lugar a una mujer.

También en Río Negro, pero en el PJ, Remo Costanzo, otro de los incinerados por las denuncias sobre coimas en la reforma laboral, tiene tan pocas chances de volver al Senado que les abre el camino a otros aspirantes. Pero ese caso es todavía más complicado porque aunque a Carlos Soria le gustaría volver a su provincia, después de haber trabajado como funcionario y diputado por Buenos Aires, sus posibilidades son mínimas.

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