Tras una reunión convocada por el Instituto Cultural bonaerense, un grupo de historiadores emitió este jueves un comunicado en el que repudian el traslado del sable corvo del general José de San Martín al Regimiento de Granaderos a Caballo y solicitan que vuelva a exhibirse en el Museo Histórico Nacional. Además, invitaron a la ciudadanía a firmar en respaldo al reclamo.
Historiadores repudian el traslado del sable corvo de San Martín y piden que vuelva al Museo Histórico Nacional
Tras una reunión, intelectuales difundieron un comunicado en el que cuestionan la decisión de llevar el arma al Regimiento de Granaderos, advierten sobre su uso político y convocan a la ciudadanía a respaldar el reclamo.
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Historiadores repudian el traslado del sable de San Martín
Bajo el título “Frente al show del Presidente Milei con el sable de San Martín”, el documento cuestiona el Decreto 81/2026 y sostiene: “El traslado de este bien cultural implica sacarlo del ámbito popular para llevarlo a una guarnición militar, algo que no responde al sentido que tuvo su legado". Además, agrega que "la donación del sable fue un reconocimiento a quien, en ese momento, defendía la soberanía nacional frente a las potencias extranjeras, lo que se contrapone con las políticas que hoy sostiene el presidente Javier Milei”.
“Nos comprometemos a continuar con la defensa del patrimonio que nos pertenece y que nos une. Convocamos a la ciudadanía a sumarse a esta causa: el sable del general San Martín es símbolo de nuestra soberanía nacional y no debe ser usado como objeto de provocación porque pertenece al pueblo argentino”, continuó el comunicado.
Por su parte, la exdirectora del Museo Histórico Nacional, Araceli Bellotta, afirmó que el arma “fue sustraída del Museo sin demasiado fundamento” y consideró que “no tiene fundamento ni histórico ni jurídico ni de ninguna índole. Parece un capricho”. En la misma línea, sostuvo que debe estar en el Museo “porque quien lo donó así lo pidió y puso como fundamento que el pueblo argentino lo pueda ver”.
La directora renunciante del MHN, María Inés Rodríguez Aguilar, señaló que “el Sable de San Martín es una memoria social de todos los argentinos” y remarcó que el principal patrimonio sanmartiniano se encuentra en el Museo. “La vinculación a los patrimonios construye identidades. Y las pertenencias también hacen a la identidad”, expresó.
Asimismo, el escritor y politólogo Hernán Brienza consideró que el sable “tiene que estar donde debe estar, que es en el legado de los herederos de Juan Manuel de Rosas, que fue quien lo recibió de parte de San Martín”.
En tanto, el historiador Sergio Wischñevsky sostuvo que el Gobierno nacional “está utilizando ese símbolo para legitimar a Milei y estas políticas” y llamó a pronunciarse contra la decisión “en defensa de la soberanía nacional”. El analista político Carlos Caramello afirmó que el sable “nos representa en términos de nación, de soberanía y de lo que otras naciones le reconocen a San Martín”.
Además de Bellotta, Rodríguez Aguilar, Brienza, Wischñevsky y Caramello, entre los firmantes figuran Teresa Parodi, Pacho O’Donnell, Adriana Victoria Puiggrós y Mario Oporto. También acompañan Guillermo Clarke, Alicia Sarno, Eduardo García Caffi, Carlos Ciappina, Pablo Borda, Federico Ruvitusso, Claudio Panella, César “Tato” Díaz, Marcelo Torrano, Isabel Arigos, Viviana Mallol, Vilma Sanz, Martha Andrea Amato, Germán Ibáñez, Enrique Rebón, Ramón Torres Molina, Viviana Torres, Néstor Fabián Brito, Adolfina Ertini, Flavio Gulli, Cristian Scollo, Gastón Baraglia, Florencia Lloret, Silvia Fernández y Samantha Casaretto.
El recorrido del sable de San Martín
En el comunicado, los firmantes repasaron la historia del arma. Recordaron que San Martín adquirió el sable en 1811, durante una escala en Londres, y que lo acompañó en la campaña libertadora que permitió el cruce de los Andes, la independencia de Chile y la proclamación de la independencia del Perú.
En su testamento de 1844, el Libertador dispuso que el sable fuera entregado a Juan Manuel de Rosas “como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las pretensiones de los extranjeros que tentaban humillarla”.
Tras la muerte de Rosas en 1877, el arma pasó por disposición testamentaria a la familia Terrero, hasta que fue donada al Estado nacional para su depósito en el Museo Histórico Nacional. Allí permaneció durante décadas, salvo dos sustracciones ocurridas durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, cuando fue retirada por militantes de la Juventud Peronista y posteriormente quedó bajo custodia del Regimiento de Granaderos.
En 2015, por decisión de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el sable fue restituido al Museo Histórico Nacional bajo estrictas condiciones de seguridad, con guardia permanente del Regimiento.







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