29 de octubre 2001 - 00:00

Homenaje a UCR y CGT: Dumón ministro de Trabajo

Rafael Pascual parece convertirse en el nuevo hombre fuerte del área política de Fernando de la Rúa en esta segunda etapa. Su influencia fue decisiva para la designación, ayer, de José Gabriel Dumón en el Ministerio de Trabajo. Dumón es un radical bonaerense, de alfonsinismo moderado y dedicado principalmente a temas de Educación. De la Rúa homenajeó con su designación al radicalismo, que le reprocha cierta prescindencia partidaria, y a la CGT, que quería desde hace tiempo la defenestración de Patricia Bullrich. La ministra irá ahora a una cartera de seguridad social cuyo formato está por definirse: por ahora contendría solamente la ANSeS y una batería de planes asistenciales que están en la órbita de Desarrollo Social. El otro cambio que definió De la Rúa fue la creación de un Ministerio de Turismo, Deportes y Cultura, que quedará bajo el mando de Hernán Lombardi, un funcionario ligado a los hijos del Presidente a quien en ese círculo ven como eventual candidato a jefe de Gobierno porteño. Desde el punto de vista económico, estos cambios significan poco, aunque seguramente aumentarán el gasto público.

El diputado radical José Gabriel Dumón ingresó ayer a la quinta de Olivos como nuevo ministro de Trabajo, cargo que le ofreció Fernando de la Rúa y que él, obviamente, aceptó: el 10 de diciembre vence su mandato como diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. A su vez, Patricia Bullrich estará al frente de un Ministerio de Seguridad Social que concentrará la Ansés (sistema jubilatorio) y planes sociales que hoy están en la órbita del Ministerio de Desarrollo Social. Este quedará convertido en una agencia con atribuciones imprecisas y su titular, el rionegrino Sartor, en una especie de funcionario de segunda con título de ministro. Estas fueron las novedades más importante sdel cambio de gabinete en etapas que está realizando el Presidente. La otra innovación es la elevación al rango de ministerio de la Secretaría de Turismo: con ella ascienden a Hernán Lombardi quien subsumirá bajo su mando las áreas de Deportes y de Cultura. En la primera, manteniendo el rango actual de secretario, estará Marcelo Garrafo, y en Cultura Darío Lopérfido, a pesar de las versiones que afirmaban que se retiraría del gobierno por no aceptar que lo subordinaran a Lombardi. Al «pum para arriba» del secretario de Turismo es acaso la única iniciativa del gobierno de De la Rúa que se mantuvo constante desde su asunción: el beneficiario es uno de los niños mimados de la familia presidencial y el candidato que los hijos de esa casa pretenden proyectar para la jefatura de gobierno porteño para cuando Aníbal Ibarra deje el cargo.

• En el limbo

Esta multiplicación de carteras (turismo, seguridad social, etc.) es, a falta de otras, la única medida económica que se proyectó desde el gobierno durante un fin de semana en que los operadores de la economía están inquietos por la orientación que adopte el Ejecutivo. Contra toda sensatez, implica un aumento del gasto público sin que se advierta qué avance se produce en términos de mejora en los servicios del Estado.

La incorporación de Dumón al gobierno había sido adelantada por este diario hace un par de semanas en las «Charlas de Quincho». La lógica a la que obedeció el Presidente es bastante obvia: pretende cultivar a un sector de la UCR bonaerense que está enfrentado a Leopoldo Moreau y Federico Storani. Dumón, quien llega al Ejecutivo de la mano de Rafael Pascual, es un dirigente histórico de esa corriente que ve en Moreau a su principal adversario: fue Director General de Escuelas de la provincia de Buenos Aires durante la gestión de Alejandro Armendáriz y desde entonces milita en un alfonsinismo moderado, ligado sobre todo a Melchor Posse y a Ricardo Alfonsín, el hijo del ex presidente. En 1989 Alfonsín padre lo designó ministro de Educación de su gobierno, ya en la salida estrepitosa.

Proveniente del radicalismo rural -vive en Rauch, donde tiene un campo ahora inundado-, Dumón tiene 55 años y no es un hombre demasiado cercano a las estructuras gremiales. Eso sí, utilizará los puentes clásicos del oficialismo, es decir, la agenda de Enrique Nosiglia, con quien compartió trinchera en varias internas. Anoche no se advertía, sin embargo, qué soporte técnico llevará a la cartera ya que se ignoraba si Anselmo Riva, el experto que acompañó hasta ahora a Bullrich, seguirá en el cargo. En cambio los sindicalistas lo saludaron desde el primer minuto: Rodolfo Daer dijo que si bien no lo conoce su designación es una buena señal para el consenso. Era previsible esa benevolencia ya que la CGT había tomado como casi único indicador de la buena voluntad del gobierno para con el sindicalismo el alejamiento de la Bullrich. Ayer se daban por cumplidos: Chrystian Colombo les había prometido la cabeza de la ministra y les cumplió.

Colombo siguió anoche en su afán de limitar a la Bullrich dentro del gobierno, de tal manera que se complete el gesto que Olivos quiso hacer con el acercamiento de Dumón: atraer a un dirigente partidario que permita dar pelea interna en la UCR y, a la vez, neutralizar las críticas que acusan a la administración por encerrarse en el círculo familiar del Presidente. Anoche el jefe de Gabinete había conseguido que la misión del nuevo Ministerio de Seguridad Social fuera solamente la de echar empleados de la ANSeS en un ajuste que afectaría al radicalismo de la provincia de Buenos Aires (Alfonsín, Moreau, Storani) y que por eso nadie se anima a encarar.

La promoción de la ministra es un triunfo del círculo íntimo que rodea a De la Rúa y que comanda su hijo Antonio: el joven es tan decisivo que tiene oficinas en Olivos y en la Rosada. Además, los cambios no comenzaron hasta que él llegó de un viaje por Italia.

La composición del nuevo gobierno seguirá siendo motivo de meditación por parte del Presidente, quien analiza todavía distintos modelos de organigrama. Interviene en esa tarea Colombo, mientras los demás integrantes del gobierno espían y hacen conjeturas sobre el destino que la nueva arquitectura le deparará a cada uno. Es una de las razones por las cuales Bullrich no tenía destino fijo hasta bien entrada la noche. Tampoco Ramón Mestre, a quien todos suponen desplazado a Salud, lugar que se habría ganado por su condición de odontólogo. Los sindicalistas, que tienen más intereses en esa área que en Trabajo, no lo miran con malos ojos. Además ayer se les garantizó que la Bullrich no tendría bajo su órbita a las obras sociales ni al Pami: esa hubiera sido una originalidad inesperada en De la Rúa. A Interior iría, cada vez con menos dudas, Pascual, aunque no se sabe si gobernará también sobre temas de Seguridad o si esa dependencia irá a unificarse con el Ministerio de Justicia. En caso de que asuma la cartera con su diseño actual, es posible que Pascual ofrezca Seguridad a Alfredo Castañón, secretario legal y técnico de Domingo Cavallo y viejo amigo del diputado desde los tiempos de militancia universitaria. Pero estos cambios se realizarían después del 10 de diciembre, cuando el actual presidente de la Cámara de Diputados deje el Congreso. Por eso Mestre seguirá en su actual oficina hasta ese momento.

Otras novedades parecen sofocarse con el paso de los días. Nicolás Gallo, por ejemplo, empujó duramente hace unos diez días para que lo designaran al frente de la SIDE, pero esa pretensión quedó al parecer en la nada. Juan Pablo Baylac se entusiasmó con la idea: imaginó que podría ascender a la Secretaría General y dejar de tener jefe, como le sucede ahora, cuando Gallo le controla las conversaciones con el periodismo y hasta las declaraciones públicas en conferencias de prensa, como se vio el viernes por la noche. A cambio de esa tarea, Baylac se conformaría con secundar a Pascual en Interior.

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