19 de febrero 2003 - 00:00

Hoy por hoy, Kirchner no llegaría al ballottage

El candidato del gobierno, Néstor Kirchner, se ha enojado porque otro organismo del propio gobierno, la SIDE, difundió una encuesta donde sólo le adjudica 8% de intención de voto, muy lejos de Carlos Menem. Es cierto que la SIDE, demasiado politizada desde que la abandonó el ex director Hugo Anzorreguy, está hoy dirigida por Miguel Angel Toma, un político tradicionalmente sin sustento de votos propios que trata de no interrumpir 17 años de vigencia en la actividad oficial. Puede pensarse que hoy quiera quedar bien con el candidato riojano (ya antes le había llevado la carta del arrepentido iraní que desligaba totalmente a Menem del caso AMIA). Pero también es cierto que Kirchner pretende engañar con encuestas propias totalmente pagas, por ende falsas, y se niega a que se difunda la verdad de su real atractivo en la sociedad que, ciertamente, es escaso.

La encuesta más completa y seria conocida -constatable, además, algo que nadie ofrece- de este diario y «América TV» al 15 de diciembre pasado lo daba al santacruceño en quinto lugar sin alcanzar a 5% de intención de voto a presidente. Han pasado dos meses pero nada hace pensar, con ese antecedente, que la SIDE que lo ubica con 8% esté tan errada e interesada en desprestigiarlo. Al contrario, parecen visiblemente falseadas las encuestas que lo ubican en 16% a la par de Carlos Menem y ni hablar, por su fantasía total las pagadas a inescrupulosos que ubican a Carlos Menem cuarto y al hombre de Santa Cruz primero. Un absurdo hasta como engaño.

A ese 15 de diciembre el riojano con 21% reunía más intención de votos que los otros tres justicialistas juntos. Se bajó desde entonces como candidato José Manuel de la Sota que apenas reunía 2,5% y ese porcentual pudo haber ido a Kirchner porque era un caudal anti-Menem. Pero más allá de eso...

Ambito Financiero
y «América TV» van a realizar hacia marzo próximo -lo hacemos cada 3 meses- una nueva compulsa a irradiar por diario y pantallas de televisión. No menos de 3.000 casos y cubriendo 96% del padrón electoral. Puede y debe haber variaciones, desde ya, pero nada hace presumir cambios tan drásticos como algunos pretenden, inclusive encuestadores serios como Mora y Araujo y Julio Aurelio. Casi todos los demás venden a medida al mejor postor.

• Comparaciones

Carlos Menem no hizo ni necesita arriesgar nada que lo baje de su cómodo sitial de hace dos meses. En cambio, Kirchner sumó dos golpes de imagen feos. Uno fue proponer la insensatez de volver a estatizar los ferrocarriles, aunque fue rápidamente corregido desde el gobierno. El otro -que impregna a todo el duhaldismo- es que la maniobra con congresales para eliminar la interna en el justicialismo dejó en evidencia ante la gente común que el candidato oficial y sus sponsors del gobierno le temen al ex presidente y que se sienten perdedores frente a él si hay urnas de por medio.

Esto a Kirchner no le importa mucho ni le traba seguir porque nunca debió haber soñado en sus ambiciones políticas que, desde el dominio de una provincia con menos habitantes que un barrio de la Capital Federal, terminaría siendo candidato peronista bonaerense dominado por el duhaldismo para enfrentar nada menos que a Carlos Menem del aparato político cuando era el quinto aspirante, lejos de Carlos Reutemann, José Manuel de la Sota, Adolfo Rodríguez Saá y Carlos Ruckauf.

• Presunción

Aunque falte una encuesta seria y no paga para confirmarlo -la tendremos el mes que viene- con opinión o sin opinión de la SIDE, lo que hoy se supone es que de ninguna manera Kirchner puede llegar a ser ganador de una elección presidencial en la Argentina frente a Adolfo Rodríguez Saá y Carlos Menem. Ni siquiera que llegue segundo para entrar en una segunda vuelta (tampoco hay seguridad de que ocurra aunque la mayoría se inclina por suponer que habrá ballottage).

El solo hecho de haber sido designado por el jefe Duhalde y apoyado a regañadientes por el contorno duhaldista no le garantiza nada al santacruceño. El «aparato bonaerense» sirve para autodigitar candidatos, es cierto, pero no para asegurarle votos. Nada menos que Chiche Duhalde fracasó en 1997 contra Graciela Fernández Meijide. El propio Eduardo Duhalde cayó frente a Fernando de la Rúa en 1999. Y el mismo Duhalde logró la senaduría en 2001 pero teniendo en frente a Raúl Alfonsín y conquistando el voto de sólo un habitante bonaerense sobre 5. No haber logrado nunca cifras contundentes a favor en las urnas -y eso que tenían todos los símbolos del peronismo para ellos solos- contra adversarios livianos como Fernández Meijide, Fernando de la Rúa y Raúl Alfonsín no le da a Kirchner ninguna garantía, entonces, por ser candidato del duhaldismo. Aparte de todo eso y aun admitiendo que no hay ninguna encuesta seria actualizada desde diciembre hay un test que se hace en muchas reuniones sociales, sobre todo comidas de matrimonios. Se les pregunta a las mujeres presentes si votarían a Néstor Kirchner para presidente y podría decirse que en 98% dicen que no. La mujer común argentina -más allá de que quiera quedar bien con el jefe Duhalde o con el voto de su pareja y ahí cambie- se niega a votar al santacruceño. Además explican que no lo ven como presidente de la Argentina junto a un George Bush o un José María Aznar.

Es muy importante en una elección -sobre todo presidencial- la impresión sobre los políticos de la mujer. Las fotos recientes de Duhalde con chancletas y remera rayada, viniendo de la playa, y la que apareció junto a un tiburón que pescó le dieron pésima imagen porque no se concibe eso en un presidente de la Nación. Tanto como aquella vez que salió Duhalde fotografiado en la revista «Gente» en un cumpleaños de Menem en La Rioja con una damajuana de vino haciendo equilibrio en su cabeza.

El dinero del gobierno, los actos de duhaldistas bonaerenses con base en activistas y empleados públicos que designaron, el uso de medios de difusión del Estado (le brindan siempre imagen en «Canal 7»), la prensa ahora oficialista tipo «Clarín» porque cobra del gobierno o espera que Duhalde le salve su elevada deuda en dólares es lo que puede esperar recibir Néstor Kirchner. No es poco pero de sí no aporta casi nada, salvo también dinero porque gobierna una provincia rica. Su imagen física y de iracundia por la televisión, sus ideas o de izquierda o estatizantes, a cual peor, le tienen que haber restado votantes por más encuestas que se falseen para engañar votantes. Habrá que esperar para confirmar este impresión generalizada.

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