Con un gesto de resignación, Carlos Menem se limitó a decir que se trataba de «una injusticia porque no cometí ningún delito ni formé parte de una asociación ilícita», cuando el juez Jorge Urso -de pie-le comunicó que iba a quedar detenido. Mariano Cavagna Martínez, uno de sus letrados, se apuró a preparar un pedido para que, en razón de la edad del ex presidente -más de 70-, pudiera cumplir la prisión domiciliaria. Se dio lectura al escrito. Cecilia Bolocco esperó el resultado de la indagatoria en una sala contigua a la que utilizó Urso para interrogar a su marido. La esposa del ex presidente estuvo acompañada en todo momento por la diputada cordobesa Marta Alarcia y Sonia Roger, mujer de Oscar Roger, uno de los abogados que asiste a Menem.Sonia Roger, penalista al igual que su esposo, es muy amiga de Alarcia, de quien es coterránea. Antes de que comenzara el interrogatorio, Bolocco despidió a Menem con una frase que enterneció a las damas de compañía: «Mi amor, qué suerte que estoy a tu lado».
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En el hall del 4° piso, esperaban unos 80 caciques del menemismo, entre ellos varios diputados como Javier Mouriño y Adrián Menem -que llegaron a las 7.30 a los Tribunales de Retiro para esperar al ex presidente-, el senador jujeño Alberto Tell y el vicegobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera. En la puerta, junto a los militantes y escabulléndose de algunos incidentes, se ubicaron Fernando Galmarini, Inés Pérez Suárez, Víctor Ramos y Jorge Asís. Adentro y afuera, se cantó en varias ocasiones la marcha peronista.
Dentro de la seriedad de la situación, se produjeron algunas secuencias insólitas. Al salir del despacho del juez, Menem le comentó a César Arias sus próximos pasos. Como si fuera un secreto de Estado, quiso anticiparle que «me voy al arresto domiciliario, pero no lo divulgue», le encomendó. El apoderado del PJ se sonrió y le repitió que « mi defecto es la reserva, presidente».
Con el secreto a cuestas, Arias abandonó la torre de Comodoro Py, donde se enfrentó con los «movileros» que esperaban testimonios directos de la audiencia. La primera pregunta que le hicieron fue si, en efecto, Menem iba a pasar la prisión domiciliaria en la quinta de Armando Gostanian en la localidad de Don Torcuato, Buenos Aires. Es decir que no sólo había trascendido que cumpliría arresto domiciliario sino también el lugar exacto en que lo haría. Arias no salía de su asombro.
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