Aníbal Ibarra debutará hoy como sucesor de Carlos Chacho Alvarez en la conducción del Frepaso. Al anochecer, presidirá una reunión del bloque de diputados nacionales en la jefatura de gobierno porteño, donde se definirá la ruptura con Fernando de la Rúa.
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A las 19.30, los frepasistas del Congreso llegarán con una postura mayoritaria: romper con el gobierno y recuperar la identidad frentista. La renuncia de Juan Pablo Cafiero, el último ministro que mantenían en funciones, terminó de descomprimir los debates internos y agitó los ánimos de los secesionistas, Carlos Raimundi, Irma Parentella, José Vittar, María América González -gestora del encuentro con Ibarra- y Rafael Flores.
A criterio de la mayoría de los legisladores, perdió sentido la postura de Darío Alessandro -compartida por Rodolfo Rodil- de someter a respiración artificial la bancada de la Alianza.
Antes de formalizar el divorcio, Alessandro-Rodil esperaban llevar un planteo a la Casa Rosada en sintonía con el alfonsinismo y dar una tregua hasta que llegara la respuesta del Ejecutivo. Es posible que insistan en la misma posición delante de Ibarra.
Teniendo en cuenta la reacción presidencial tras la dimisión de «Juampi», no hay expectativas conciliadoras. De la Rúa no hizo ningún esfuerzo por retener en el gabinete al responsable de Desarrollo Social. La eyección de lo que queda del chachismo sin Chacho es consecuencia de que sus integrantes no se sienten cómodos donde se saben rechazados.
La cita con Ibarra servirá para que éste -considerado virtual líder in absentia de Alvarez-«apadrine» la formación de un bloque propio de Diputados que, en algunos casos, coordine agenda parlamentaria con el ala progresista de la UCR y varios desprendimientos por izquierda del aliancismo, el ARI de Elisa Carrió y el Frente para el Cambio que animan la azafata Alicia Castro, el auyerista Alfredo Villalba, el intransigente Gustavo Cardesa y el defensor de derechos humanos Ramón Torres Molina.
En ese conciliábulo, se da por descontado que quedarán en libertad de acción los distritos donde la Alianza funciona de manera más o menos aceitadamente y con cierto apego a los principios fundacionales de la «Carta a los Argentinos». El propio feudo ibarrista y los municipios bonaerenses de Avellaneda, Lomas de Zamora y Morón conservarán la «entente» con el radicalismo y no se inmolarán en una disidencia improductiva.
La mayoría de los funcionarios de segunda línea que todavía subsisten en el gobierno nacional analizaban anoche los pasos a seguir. Algunos, como Adriana Puiggrós (Ciencia y Tecnología) y Eduardo Sguiglia (organismo regulador del sistema nacional de aeropuertos), aguardaban una inminente cita de la mesa federal del Frepaso para pegar el salto.
Los colaboradores de Cafiero, entre ellos, Graciela Rosso y David Muchinik (subsecretario de Medio Ambiente) ya habían armado a última hora de ayer las valijas, mientras que Enrique Martínez resiste en la secretaría PyMEs. Y resistirá.
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