20 de enero 2006 - 00:00

Ibarra inició su estrategia para evitar la destitución

Aníbal Ibarra paseó ayer por la colonia municipal de verano en el Parque Manuel Belgrano,más conocido como KDT y saludó a los niños. Volvió a insistir en esa estrategia de noutilizar a los padres de las víctimas.
Aníbal Ibarra paseó ayer por la colonia municipal de verano en el Parque Manuel Belgrano, más conocido como KDT y saludó a los niños. Volvió a insistir en esa estrategia de no utilizar a los padres de las víctimas.
Los comandantes de Aníbal Ibarra definieron que el juicio contra su jefe político se juegue «en simultáneo» adentro y afuera de la Legislatura porteña. Cada acusación que se lance en el recinto tendrá una contestación en la calle.

Con el objetivo de neutralizar el bombardeo de testimonios más emotivos que políticos, la defensa se erigirá sobre tres pilares: el campo de la emergencia sanitaria, el control comunal y la faceta judicial.

El propio Ibarra fue quien ayer desplegó esa estrategia para evitar que desgarradores testimonios cubran los supuestos entuertos políticos y terminen contaminando una decisión que en esencia es política
.

Sucede que en la audiencia del martes, después de los duros testimonios que dieron padres de las víctimas de Cromañón y de algunas confesiones de ex funcionarios, quedó la impresión de que el sistema de emergencia no sólo fue ineficaz y deficiente durante la tragedia sino que la falla aún perdura.

Ibarra se ocupó entonces del tema. Se hizo una escapada hasta una colonia de vacaciones del Parque Manuel Belgrano (KDT) del barrio porteño de Palermo y, mezclado entre chicos, declaró que la Ciudad de Buenos Aires respondió ante el episodio Cromañón con igual o mayor eficacia que otros países del Primer Mundo ante situaciones de catástrofe.

El alcalde hizo su parte, del resto se encargaron sus operadores. Los hombres del suspendido gobernador mostraron un informe con 40 experienciasinternacionales y listados de lugares donde entre 1970 y 2004 hubo 1.500 incendios de discotecas y donde la metodología de salvataje y la intervención del sistema sanitario «no funcionó -dicen- de modo diferenciado de acá».

Y aportaban: en Rhode Island, EE.UU., en febrero de 2003, ocurrió un incendio en una discoteca que les costó la vida a 100 personas y dejó más de 200 heridos con una gran cantidad de intoxicados con humo. Fueron ocupadas unas 350 camas hospitalarias, dentro de un radio de 3 kilómetros. Allí también se observaron grandes dificultades en la organizacióndel rescate
.

Vuelta de hoja del informe para anticiparse a una discusión que es prematura, pero que será motivo de fuerte debate en los próximos días: «Los antídotos para la intoxicación por cianuro no deben aplicarse como precaución porque los nitritos producen metahemoglobina, que aumentan la hipoxia, cuando el síndrome asfíctico se halla acompañado, como fue el desastre de Cromañón, con otros gases tóxicos y humo. Ya que ello es contraproducente afectando en mayor grado los órganos sensibles a la falta de oxígeno como es el sistema nervioso central y el corazón».

• Reacción

A media tarde, cuando moría la audiencia se presentó espontáneamente el director del Hospital Pena, Pablo Saposnik. Consigo llevaba documentación cuyo contenido reveló que en la noche del incendio en Cromañón ingresaron a ese centro hospitalario 80 pacientes y que no hubo registros de fallecidos en ese nosocomio.

La afirmación enardeció a
Ricardo Righi, el padre de uno de los jóvenes muertos que amenazó al médico y luego denunció que «Ibarra lo mandó a buscar para que declarara».

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