Ibarra insiste en retener en la Alianza a los socialistas
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Días previos a esa interna, La Porta tendría pensado abandonar a Ibarra, no sin antes cumplir con una cuestión de actos de ecología, con los que cerraría su ciclo al frente del área ambiental que ocupa desde que Enrique Olivera lo nombró, cuando el radical reemplazó a Fernando de la Rúa en la ciudad.
Sin La Porta en la lista, Ibarra promueve a candidatos propios para mezclar con el radicalismo, aunque primero trata de resolver la postulación al Senado, que parece atrapada por las internas de la UCR.
El radicalismo de la Capital está dividido en dos sectores: el delarruismo en alianza con Cambio Radical (Enrique Nosiglia) y el Centenario (Jesús Rodríguez) sumado a Futuro ( Rodolfo Terragno), con una línea nueva y menor del alfonsinismo ortodoxo en la Corriente Progresista de Aldo Neri (nuevo secretario de Salud de Ibarra) y Florentina Gómez Miranda.
El terragnismo quiere dar pelea interna, no sólo para imponer al ex jefe de Gabinete como candidato a senador, sino porque consideran que la pulseada los hará medir fuerzas con el sector más oficialista de la UCR Capital. Ibarra parece tener allí puestas sus expectativas, aunque nadie asegura si se llegará a la instancia de internas y quién las vencerá.
Esa postura que quedó demostrada con los cambios en su gabinete (desplazó a delarruistas) inquietó a algunos que enviaron un embajador a su despacho la semana pasada. Fue el diputado Marcelo Stubrin quien, entre otras cuestiones, pidió al jefe de la Ciudad alguna definición sobre el sexo del candidato a senador del Frepaso. La idea era que si los frepasistas contaban con un candidato a senador de peso, la UCR ponía a la mujer, y en ese caso se desvanecían las chances para Terragno (ahora un sector del delarruismo promueve con ese objetivo a Ricardo Gil Lavedra), pero Ibarra se inclinó por una candidata.
Piensa en Chiernajowsky, a quien considera una figura más novedosa en la Capital contra Garré, que ya ocupó cargos en el gobierno nacional y sobre quien teme pueda ser criticada por su trayectoria de ida y vuelta en ese ámbito (renunció como viceministra de Interior, pero se reservó la comisión del caso AMIA). La esposa de Chacho como candidata además le suma a Ibarra el plus de conciliar la armonía con ese sector, al que también corrió de su gabinete o restó, como en el caso de Abel Fatala, al que quitó parte de sus funciones para pasarlas al área de La Porta. Una jugada en su contra podría venir de la postulación de Darío Alessandro a senador.
Al mismo tiempo, en esta semana, Ibarra tratará de conciliar con el chachismo la porción de poder que reclama en el Frente Grande, que tiene pautadas internas para renovar autoridades y delegados el próximo 1 de julio. Allí quiere que la vicepresidencia que hoy ocupa Alessandro quede para su ladero Ariel Schifrin, ya que todos descuentan que Ibarra retendrá la presidencia, quien presentó unas 8.000 fichas de afiliación nuevas hace 15 días, para sumar al ibarrismo porteño.



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