Aníbal Ibarra logró amortiguar la furia de los legisladores porteños y el pedido de interpelarlo fracasaría hoy en la sesión extraordinaria convocada para tratar ese proyecto de la oposición. Los votos no llegarían a los cuarenta necesarios para aprobar un pedido de ese estilo; se reunían anoche 35, de mayoría macristas e izquierda, además del ARI, pero algunos esperaban tomar la decisión pasada la marcha de protesta de ayer.
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El jefe de Gobierno, al concurrir sorpresivamente el miércoles a una reunión de los jefes de bloque citada por el jefe de Gabinete, Raúl Fernández, desanimó la movida. Lo hizo cuando éste entregó la documentación relativa a la habilitación de República Cromagnon, pero también al satisfacer la propuesta del kirchnerismo de que se adelante al interrogatorio y concurra espontáneamente. El enfrentamiento más duro es con el macrismo, que motorizó el llamado a una sesión que decida la interpelación y con la izquierda que quiere directamente encarar un juicio político.
Sin embargo, la pelea más fina es con el kirchnerismo, el bloque que preside Diego Kravetz y que tiene línea directa con Alberto Fernández. Esa bancada se opuso hasta el último minuto del miércoles a votar en contra de la interpelación del jefe porteño, aun desoyendo al propio jefe de Gabinete nacional que desaconsejaba esa situación.
Ayer, Kravetz aventuró más. Se quejó de la designación de Juan José Alvarez en reemplazo de Juan Carlos López en la megasecretaría de Seguridad, Justicia y Control Comunal.
• Desafío
«Es inadmisible que el responsable político de las muertes de Kosteki y Santillán esté al frente de la seguridad porteña», desafió Kravetz a su propio gobierno. En los pasillos de la Legislatura se aventuró la pelea que se aproxima, la que protagonizarán entre bambalinas los jefes de gabinete, es decir el Fernández (Raúl) de Ibarray el Fernández (Alberto) de Kirchner. Creen en el seno del kirchnerismo legislativo que la mala relación de esos funcionarios podría tener consecuencias en la convulsión que ha dejado en el Gobierno porteño la tragedia de Cromagnon. Esa catástrofe que se llevó como víctima política a Juan Carlos López y melló al «vilmismo», lo hirió más cuando R. Fernández tomó el área que dejaba ese funcionario, pero que ahora pasa a manos del duhaldista Juan José Alvarez.
Sin embargo, para el jefe de Gabinete de Ibarra se termina -al menos por largo tiempouna de las causas que generaron el enfrentamiento con su par nacional: sacudir la ciudad de obras públicas para elevar tanto la imagen de Ibarra como intendente que lo deje posicionado para bendecir un heredero en 2007. La tragedia, que no interrumpirá las construcciones de Roberto Felleti, truncó esa posibilidad, como también las aspiraciones del propio Felleti de ser el sucesor del jefe de la Capital. En el Gobierno porteño se conforman hoy con que baje apenas a la mitad la imagen positiva que tenía Ibarra antes del 30 de diciembre y que las purgas que se aventuran no sean dramáticas.
• Resistencia
Sin embargo, el kirchnerismo legislativo todavía brama por no haber tenido « suficiente» participación en el gobierno de Ibarra después de las elecciones que lo consagraron por segundo mandato. Saben, sin embargo, que Ibarra resistiría lo que no puede antes de sacrificar a su Fernández, el funcionario a quien más confianza tiene, casi el único en que deposita esa fe y las tareas más diversas de su gobierno. Una de las peleas más ácidas el año que pasó entre kirchneristas e ibarristas ocurrió en dos oportunidades en las cuales el bloque que adhiere al Presidente pidió interpelar a R. Fernández.
Anoche la bancada resignaba su furia y accedía a no apoyar el llamado a interpelar al jefe porteño.
En ese clima, con oposición en casi todo el arco del recinto, Ibarra espera que no se logre hoy el pedido de ser requerido por legisladores.
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