8 de noviembre 2005 - 00:00

Ibarra, más riguroso en seguridad pública

El Gobierno porteño dispuso ayer nuevas condiciones de seguridad que se exigirán para los actos masivos, sean artísticos o políticos. Quiere evitar que se repita una tragedia como la de Cromañón.
El Gobierno porteño dispuso ayer nuevas condiciones de seguridad que se exigirán para los actos masivos, sean artísticos o políticos. Quiere evitar que se repita una tragedia como la de Cromañón.
Aníbal Ibarra difundió ayer las nuevas condiciones que se exigirán para la seguridad de los espectáculos públicos, como la presencia de un servicio médico, policía adicional y bomberos. La regulación, que condensa la normativa existente en leyes y ordenanzas, y establece algunas modificaciones, se aplica para la realización de actos masivos, sean de carácter artístico o político. Hasta ahora, los organizadores solicitaban un pedido especial y se les exigían determinadas condiciones.

El jefe de Gobierno hizo el anuncio junto al joven secretario de Seguridad porteño, Diego Gorgal; y productores de la Cámara de Empresarios Argentinos de la Cultura y el Espectáculo (CEACE), como Héctor Cavallero, Daniel Grinbank, Roberto Costa, Marcelo Ripoll, Jorge Burstein y Marcelo Fígoli.

Los organizadores deberán contar con:

• Seguro de responsabilidad civil que cubra los riesgos por siniestros que pudieran afectar a los concurrentes. . Contratación de un servicio de asistencia médica.

• Contratación de servicio de seguridad y vigilancia.

• Un servicio de policía adicional.

• Un servicio de bomberos de acuerdo con la magnitud del espectáculo.

• Un plan de evacuación y simulacro para casos de incendio, explosión o advertencia de explosión.

• Informe de todas las instalaciones eléctricas fijas y transitorias.

• Contratación de un servicio de limpieza del predio y sus alrededores una vez finalizado el acto.

A estas medidas, que surgen luego de la tragedia de Cromañón, se suma la exigencia a los organizadores de
«garantizar que todas las puertas permanezcan abiertas y los pasillos libres de todo obstáculo», que se retiren «molinetes o vallados de las puertas de ingreso 45 minutos después» de comenzado el espectáculo.

También deberán
«permitir el acceso del público al menos dos horas antes» del inicio de las actuaciones y « prohibir el ingreso de público con objetos que puedan ser arrojados, como pirotecnia, explosivos o emanantes de fuegos luminosos».

De ese modo, se tomarán medidas para evitar que se repitan las condiciones que se dieron en el boliche de Once, como una puerta que hubiera servido para la emergencia que permaneció clausurada, exceso de personas en relación con la capacidad del local o el ingreso con pirotecnia, prohibido de todos modos por las leyes porteñas.

La nueva norma, en ese caso, obliga a los organizadores a prevenir esas contravenciones.

«La cuestión de los eventos masivos era algo que reclamaba nuestra atención de manera prioritaria»,
consideró ayer Gorgal, quien sucede en el cargo al duhaldista Juan José Alvarez, convocado por Ibarra tras Cromañón.

El funcionario informó, además, que durante este año se realizaron unos 250 espectáculos públicos en la Capital Federal a los que concurrieron alrededor de tres millones de personas.

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