14 de julio 2005 - 00:00

Ibarra mortifica a Bielsa con dos elecciones porteñas

Aníbal Ibarra y Alberto Fernández.
Aníbal Ibarra y Alberto Fernández.
El Gobierno porteño lanzó ayer su última ofensiva con la que cree aplacará el desdén que le prodiga el gobierno nacional: hizo circular la existencia del decreto que convoca a elecciones de legisladores porteños en fecha diferente de la de diputados nacionales.

Ese borrador marcaría el calendario local para el 13 de noviembre, mientras que las elecciones para renovar 13 bancas en Diputados se realizarán el 23 de octubre. Para los comicios nacionales convoca el gobierno nacional, mientras que Aníbal Ibarra sólo tiene facultad para el llamado a renovación de legisladores porteños, que este año se hará para reemplazar 30 bancas.

Aunque Ibarra definía anoche, en la casa de su jefe de Gabinete -Raúl Fernández-, qué pasos seguirá de cara al cuarto oscuro de octubre, en la cercanía de su despacho se alimentó la idea de difundir que el jefe porteño se animará al desafío de complicar al kirchnerismo y a más de un partido político de la Ciudad de Buenos Aires separando las urnas.

Además de la fecha electoral, una parte del gabinete ibarrista alienta a su jefe a desplazar en lo inmediato al menos a tres ministros.

• Sentido personal

El desdoblamiento, del que se viene hablando incluso antes del trágico accidente de Cromañón, tendría para Ibarra algún sentido, más personal quizá que político, y tiene su origen en la negativa del gobierno nacional de portar candidatos puros del ibarrismo en las papeletas electorales de este año.

La excusa de Ibarra para llamar en forma separada a las elecciones y convocar a los vecinos a dos cuartos oscuros diferentes, se fundará en que el 28 de julio la Legislatura porteña puso fecha para terminar de sancionar la ley que divide a la Ciudad de Buenos Aires en comunas, las que serán comandadas por juntas de siete miembros cada una, que deben elegir los porteños.

• Esfuerzo

El kirchnerismo se esforzó por pasar a un cuarto intermedio para terminar de sancionar la norma (al estilo de esta Legislatura, en cuotas) y que esa sesión se retome una vez que caduque el plazo para convocar a elecciones de diputados locales, si se las quiere hacer coincidir con la de diputados nacionales, es decir, para el 23 de octubre. Para que los porteños voten todo junto, la convocatoria debería hacerse a más tardar el 25 de julio.

Ibarra puede apelar a que la ley de comunas saldrá este año y que en definitiva es mejor separar ese debut electoral de los comicios con los cuales Néstor Kirchner quiere ponerle un termómetro a su gestión.

De ese modo, el jefe porteño responde a la distancia que le ha fijado el gobierno nacional después de la tragedia del 30 de diciembre. Lo complica, no sólo porque el oficialismo -como otros partidos políticos- intenta el efecto «arrastre» con sus candidatos a diputados nacionales para nutrirse de una base local de legisladores.

Además le retacea el aporte para la campaña que suele hacer la militancia de Ibarra, que alimenta la administración pública porteña con contratos en distintos escritorios municipales.

«Ibarra tiene 45% de imagen positiva y no lo quieren reconocer»,
braman en el Gobierno porteño ante la desaparición del cuarto oscuro de octubre que le imponen sus socios nacionales.

Mortifica Ibarra también al macrismo, que sabe levantará la mano para pedir el juicio político en su contra una vez que la comisión de la Legislatura que investiga el caso Cromañón emita su dictamen
. Perjudicaría incluso a Luis Zamora, la atracción en las boletas de su partido, quien no lograría los mismos votos en una papeleta local encabezada por un desconocido.

• Reedición

Por otro lado, si lograra Ibarra consolidar su estrategia, podría reeditar sin enrojecer la llamada Fuerza Porteña, ese conglomerado que surtió a kirchneristas, frentistas, aristas, socialistas y afines en una misma papeleta de candidatos a legisladores porteños que acompañó su reelección en 2003.

Ya alejados de la disputa entre
Elisa Carrió, Rafael Bielsa o Mauricio Macri, la boleta local, piensan los ibarristas, podría alejarse de la disputa nacional y llevar de amigos a los que son enemigos en el escenario montado por Kirchner.

Ante esa posibilidad de desdoblamiento ya se manifestaron en contra desde los seguidores de Carrió y el propio kirchnerismo hasta los socialistas que tendrán internas el 7 de agosto para elegir sus candidatos a diputados nacionales. Por eso están convencidos sus opositores que el 13 de noviembre es sólo un amague.

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